Juro que no entiendo.
¿Cómo es que hablas así?
¿Cómo es que no diferenciamos Ser de Estar?
Creo en lo ilusorio del tiempo
De tu presencia remontada.
Veo tu brillo y tu esencia salpicada.
No entiendo, juro que no entiendo.
¿Cómo puede ser?
Los cruces desalineados del bosque.
Mano y contramano.
Yin y Yang.
Y en estos momentos son cuentos.
Mal contados.
Siendo descifrados por sensibles.
De distintas lenguas.
Huracanadxs.
Dos poderes llamados magia.
Juro que creo entender.
¿Y cómo hago para decir que no?
¿Qué deseo?
Para darte el valor de la conquista.
Parte de mi como trofeo.
Y claro que si.
Mi intestino se retuerce de poder.
Le llaman amor.
Lo llamo confusión.
Y te pido silencio.
Y a veces quiero callarme.
Otras quiero rugir de paz.
¿Cómo hago para desenredar mi hilo?
Y del dolor al amor.
De la prisa a la calma.
Y morir en la cama.
Entiendo el por qué
De comenzar al revés.
Y puede que nos reencontremos.
Comienzos casi paralelos.
Luego de morir, vivir.
Luego de vivir, expandir.
Cósmos.
Galaxias.
Paz.
Y te juro que la veo.
Y te juro, me da miedo.
¿Y por qué no?
Por qué no se destruye.
Esa maldición.
Brujas y mujeres.
Escobas y guitarras.
Hombres y reyes.
Todavía no encuentro por qué.
Creía que entendía el ajedrez.
Y amor se le parece.
No entendí ninguno de los dos.
Algunxs cobardes.
Algunxs con movimientos raros.
Otrxs impredecibles.
Torres. Caballos. Alfiles. Peones.
Defendiendo ese amor de reyes. .
Ni ellos saben amarse.
¿Es que todavía no se dieron cuenta?
Nadie se salva del amor.
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