Sueño sin fin.

Llegue temprano a casa, cansado me recosté sobre el sofá.

De un momento a otro un payaso con su voz de pito se acerca y me dice: – ¿Qué problema tienes?

Espantado grito y me doy cuenta que me estaba quedando medio dormido. Entonces me dirijo a la cocina por un vaso de agua, al abrir la nevera un guante blanco me pasa la jarra, la cual dejó caer al suelo del susto.

Mi hermana corriendo llega hasta el sofá para decirme: – llevas rato gritando, ¿qué te pasa?- Le comento que vengo viendo un payaso que se aparece en todo lado. A lo que ella sonríe de una forma extraña y me dice: -¿Qué problema tienes?

Exasperado me levanto del sofá y salgo al patio trasero de la casa, cuando veo nuevamente el loco payaso sonriéndome. Estoy paralizado del miedo. Siento como una mano me toca la espada. Es mi compañero de trabajo que me saca de mi ensoñación, -Oye, te has quedado dormido sobre el escritorio, vamos almorzar.

De camino al restaurante le cuento a mi compañero el raro suceso y solo se ríe de mí. Llego a la oficina para iniciar mis labores, pero antes voy al baño para lavarme la cara y poder iniciar la tarde más despierto, al levantar mi rostro del lavabo y ver mi reflejo en el espejo, no puedo comprender lo que veo, esa sonrisa desquiciada, nariz enorme y ojos chicos que me miran fijamente a la cara sin más, solo puedo articular las siguientes palabras

-¿Qué problema tienes?

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