Entre la elocuencia de la madrugada, el vivir del día a día y los poemas de media noche, te pienso. Te pienso como si de ello dependiera mi existencia, te pienso como si fuera el aire que respiro, el sol de que acompaña mis mañanas y guía de  mis tardes para llegar a casa.

Te pienso con el amor necesario y suficiente para llegar a Júpiter antes que la Nasa, con la misma fuerza para decirte adiós, verte partir entre el misterio y la duda, que solo ayer éramos uno y hoy creo que somos solo pedazos de un espejo que reflejaba todo aquello que nos prometimos.

Solo aprecio como llevas contigo un bulto pequeño de esta bella epifanía, fruto que fue sembrado en estas tierras Colombianas que habíamos nombrado «nosotros».

Te veo partir en el Barco de las 9:30, el mismo que aún espero que te traiga de regreso y volver a ver el brillo de tus ojos y una vez más sentir el calor de tus besos.

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