Abrían los pensamientos en colores inauditos cuando llegó la noticia, sentí una extraña amalgama de cosas inconexas y contrapuestas. Me agaché cuando la mariquita se posó con las alas aún abiertas, la sostuve despacio, observe su brillo y el pequeño, delicado cuerpo, ella encumbró un vuelo corto y se zambulló dos flores más allá . Tenía rabia con el mensajero, podría haberme evitado aquel trance, en cambio parecía tranquilo y hasta contento con su decisión de informar
– ¿Y cuándo fue eso? e. Dije con las palabras alargadas y la voz gastada,
-Ayer a las 16:00, bueno un poco más tarde, porque el cura se atrasó
Entorné los ojos, la aclaración era una lanza picoteando en el costado
-¿Y cómo se veía? – me refiero a ella obvio aclaré cuando atento me miró
– Ahh bueno se veía…dudo unos segundo – todas las novias se ven bien,
Yo sentí un impulso asesino cuando me dijo aquello, evitando la verdad,
– Entonces se veía hermosa aclare y enfatice para obtener una respuesta,
– Bueno… sí – dijo al fin midiendo mis reacciones con cuidado y espanto,
– ¿Había mucha gente? Hablo de si era un evento especialmente concurrido,
– mmm… lo usual supongo – otra respuesta evasiva y salto sobre el con todo
Un frío intenso me recorrió al adivinar que la fiesta era todo un evento social. La mariquita volvió hacia mí enredándose en mi pelo, la quite de un manotón, él retrocedió con aquel gesto abrió los ojos y la boca muy sorprendido
– Creo que ya me voy – tartamudeo excusándose con algo que al fin no entendí
Me dio una última mirada y no se acercó a despedirse lo hizo a distancia tembloroso. Yo revolví la tierra de los coloridos pensamientos y arranqué las flores, dejé desnudos los tallos y los colores revueltos en el suelo, que luego pisé.
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