Estación de Autobuses Para el Amor.!

Estación de Autobuses Para el Amor.!

ESTEFANYA PARRA

16/09/2020

SE LLAMABA J:

El nombre del lugar en donde estudiaba era lo único que conocía, las veces en que coincidieron por casualidad eran 2, suficientes para llamar su atención por separado.

Una tarde de improvisto, Lía regresaba a su colegio por la tarde, debido a varios pendientes que se debía resolver, tratando de perderse entre la multitud que estaba con ella en el autobús, se colocó sus audífonos y seleccionando su lista de canciones preferidas miro por la ventana, algo ansiosa, como esperando que algo de novedoso sucediera. 

Daban las 15:15 pm, así que el conductor iba algo retrasado, pisó el acelerador con la única intención de marcar su tarjeta a tiempo y evitar multas por su retraso, pero pronto se pudo escuchar el silbido de unas cuantas personas tratando de advertir al conductor que alguien venía detrás, sin duda situaciones comunes en un día normal, cuando alguien salía tarde de casa y trataba de alcanzar el autobús a todo prisa, solo que esta vez la persona que trataba de alcanzar el autobús, sería una nueva historia en la vida de Lía mientras cantaba una canción de Alejandro Sanz.

Ella, me peina el alma y me la enreda,

Va conmigo pero no se a dónde va,

Mi rival, mi compañera, que esta tan dentro de mi vida,

Y a la ves esta tan fuera,….

Una de esas tantas canciones románticas, que habían entrado a ser de su agrado, luego de que su tía las escuchara casi a diario en casa, como el autobús freno con tanta rapidez, produjo un choque de los pasajeros contra sus asientos delanteros, obligándole a Lía a desconectarse de su música y prestar atención a la persona que había subido generando tan abrupto momento.

Fija su mirada al frente, y puede notar que esta era la tercera vez en la que coincidía con el muchacho de la letra J, así lo recordaba Lía, después de haber escuchado a uno de sus amigos llamarlo así cuando se despedían de él. Y con una capucha roja, y esa mirada encantadora que se podía divisar a través de sus lentes, ahí estaba J, una mirada jamás puede engañar, como predestinado, J y Lía se miraron fijamente, haciendo que los dos al mismo tiempo sintieran nervios, algo que se notó en el color rojo que empezaban a tomar sus rostros. Sin más que hacer, J se dirigió con sigilo a los últimos asientos del autobús.

Lía sorprendida por haber encontrado a J en el autobús, regreso su mirada para localizar el asiento del muchacho, J hizo lo mismo, haciendo que por segunda vez pudieran mirarse a los ojos, así que rápidamente Lía volvió su cabeza tratando de disimular su interés por el muchacho, 10 minutos de viaje y ella había llegado a su destino, tan buena estaba la música que había olvidado echar un vistazo antes de bajar del autobús. 

Pasaron los días y Lía conoció a Jordana una chica que vivía cerca de su casa, Jordana acudía cada día al trabajo de su madre para retirar la llave de su casa, algo que obligaba a Lía a ir a la estación del sur de la ciudad para regresar a casa. Al inicio le resultaba una completa travesía, pero al tercer día de llegar a la estación y coincidir con J, hizo más agradable la distancia a recorrer del colegio a la estación.

Lía y Jordana, llegaban siempre a las 13:15 pm a la estación de autobuses, y 13:20 pm sin falla alguna, llegaba J acompañado de 2 muchachos, que sin duda podían ser conocidos porque aparentaban ser menores que él. Frente a la puntualidad con la que Lía le hacía llegar a Jordana hasta la estación, Jordana no tardo mucho tiempo en darse cuenta que Lía observaba con disimulo a J, por amigos en común Jordana descubrió que Lía llamaba mucho la atención de J, y creyendo que Lía tenia enamorado J, no se atrevía a acercarse a ella.

Información valiosa que desde luego, Jordana no dudo en comentarle a Lía con la esperanza de que Lía se animara a hablar con J, pero patéticamente ambos eran muy tímidos, así que a lo máximo que habían llegado era a cruzar miradas y sonreír, habían pasado así 3 semanas y Jordana empezó un plan por su cuenta. 

La tarde del 3 de Octubre, Jordana le había mencionado a Lía que no podría ir con ella a la estación, entonces Lía no perdió el tiempo al salir de clases para llegar pronto a la estación de autobuses y regresar a casa, esta vez estaría sola y era algo que la ponía muy nerviosa al encontrar al muchacho que le llamaba la atención, pero como todo era planeado, los amigos de J, hicieron lo posible por llegar tan pronto como Lía a la estación, y al llegar decidieron dejarlo solo.

El semáforo de la esquina cambió de color y dio paso a los peatones, y como sincronizados Lía y J cruzaron la calle al mismo tiempo, mientras atravesaban la calle, se miraron, sonrieron, pero cada quien tomó un rumbo diferente. En la noche Jordana sin saber qué hacer con la impaciencia que le comía la cabeza, había llamado a Lía con la esperanza de escuchar que ella había hablado con J, pero lo único que supo fue que miraron y nada más. Parecía un amor a la antigua donde, se debía conocer hasta el más mínimo detalle de la chica en cuestión para que el hombre decidiese hablarle.

Con las esperanzas nulas, de que Lía y J, algún día pudieran hablarse, Jordana intento acercarlos por segunda vez, entonces Jordana se acercaba a saludar con los amigos de J cada vez que llegaba con Lía a la estación, pero el empujón de un desconocido haciendo que Jordana cayera en los brazos de J, hizo que los amigos de J, insinuaran que ellos se gustaban, así que, asumiendo esa información, Lía decidió tomar distancia de J, como si la distancia que tenía antes con él, hubiese sido poca.

Como las cosas no se aclararon, Lía consideraba que pronto seria amiga de J, porque de seguro Jordana y él se harían enamorados. Se lleva a cabo el segundo parcial del colegio y la profesora de PROYECTOS de Lía , decide que sus alumnos recauden $50,00 cada uno al cabo de 1 mes con trabajos que se lleven a cabo solo los fines de semana. Proyecto que desde luego Lía, estaba ansiosa de iniciar, teniendo claro que una de las reglas era evidenciar el trabajo, Lía formó grupo con 3 amigas más y empezaron a analizar los posibles negocios en los que podrían reunir dinero.

De sus 3 amigas, Lili conocía una distribuidora de helados, así que tendrían ventaja al adquirir algunos de ellos y poder venderlos, como la madre de Lili era comerciante, sabia con exactitud las fechas festivas de los pueblos colindantes a la ciudad, siendo así el 14 de Octubre la fecha cívica de «Almiral», el pueblo natal de la madre de Lili.

Sin más que esperar, la semana había terminado y por la mañana del domingo 14 de Octubre las muchachas junto a 2 grandes contenedores de helados se dirigieron a Almiral, que de novedoso podía suceder en aquel pueblo, decía Lia en sus pensamientos dado que todos serían unos completos desconocidos para las muchachas, así que Lía, tenía grandes expectativas de entablar amistad con algunas personas, con la esperanza de regresar el próximo fin de semana y tener gente que comprara sus helados.

Pero Lía una vez más, pensó solo en lo que quería, mas no, en lo que podía suceder y es que muchas veces, las personas que quieres y cambian tu vida, están donde menos te las imaginas.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS