Cada día, que me levantaba, siempre tomaba un respiro profundo. Es que hoy es mi primer día de clases en una escuela nueva. Me transfirieron de mi antigua escuela, en Can Chi, a la escuela de Bar Gari.
Les voy a contar, que no me interesaba nada mas que divertirme. No quería hacer tareas, ya que es muy aburrido, ni siquiera el simple hecho de ir a estudiar, ya que prefiero quedarme jugando en mi casa, cada vez que me fuese posible. Tampoco, puedo decir, que era de los mejores o de los peores alumnos. Era considerado, un estudiante promedio, con notas de setenta o sesenta. Por eso gane mi grado apenas, aunque estuve apunto de perder el grado. Pero lo gané, aunque sea con casi lo más mínimo, que se pedía para poder pasar al siguiente grado.
Pero sinceramente, que es lo que encuentran de interesante el tener que estudiar. Para mí, lo más importante, es poder hacer lo que me gusta cuando quiero y como quiero sin siquiera importarme nada. El jugar a las luchas y demostrar que soy el más fuerte, eso es lo que busco. Seguir demostrando una valentía ante cualquier peligro, es lo mejor. No importa si salen heridos los que están a mi alrededor, era lo que pensaba, el simple hecho de conseguir demostrar que soy el mejor es lo importante. Hasta que un día, durante el día en que me transfirieron de escuela, todo cambió. Mi mundo, mi forma de pensar y de ser cambiarían en un instante.
Mi nueva escuela
Un niño, dormido aún, es despertado por su mamá para ir a la escuela – levántate Lui. Que ya es tarde -, Lui respondió, con sueño aún – no mamá. Quiero dormir un poco más -. Su mamá, enojada, le quita las chamarras. Lui, no tuvo mas opción que levantarse. Se alistó, para ir a la escuela, rápidamente. Apenas termino de desayunar y salió corriendo. Ya casi, no había más niños que se dirigían a la escuela. Al ser el último, pensaba mientras corría – ¿Por qué debo de correr?. Hubiera sido mejor quedarme en casa. Con el sueño que tenía, me hubiera venido bien, un poco más de vacaciones. Sí, eso es, pero bueno no hay más elección. -.
Logró entrar todavía, aunque fue el último. Empezó a decir, mientras trataba de recuperar el aliento, – al fin llegué. Mañana no voy a correr. Mejor lo tomaré con calma, total, mis notas sólo deben de llegar al mínimo para poder pasar al siguiente año -. Se dirigió al patio de la escuela, ya que ahí se iba a hacer los actos de inicio del ciclo escolar. Preguntó, a un maestro, donde estaba la fila de cuarto grado. El maestro solamente le apuntó hacia donde debía de dirigirse. Él, sin haber comprendido bien, se dirigió a la fila de en medio. Al llegar a la fila, preguntó a uno de los de la fila – Hola, disculpa. ¿Aquí están los de cuarto? -, a lo que le respondió – Sí. Pero debes de hacer fila atrás -, Lui agradeció la ayuda.
Fue al final de la fila y así empezaron los actos de apertura del ciclo escolar. Una vez que terminó, todos los alumnos se dirigieron hacia sus respectivas aulas, dirigidos por sus maestros. Estando en el aula, les asignaron sus lugares, de dos en dos.
A Lui le tocó con un compañero, con quien se hicieron amigos rápidamente. Estaban en la mesa de en medio. Ya, estando todos ubicados, la maestra les pidió que se presentarán cada uno. Lui pensaba – que aburrido. Me tengo que presentar ante todos ellos. Y, no veo el caso de esto. Al ser que ya todos se conocen y, yo, soy el único nuevo aquí -. – Hola, me llamo Elva. Espero que nos podamos llevar bien – al escuchar esa dulce voz, Lui volteó a ver de quien se trataba. Quedo impactado al verla. Era una niña muy linda, usaba un sueter celeste, cabello largo y una sonrisa, con el cual podría perderse. Lui, quería preguntarle a Neftali, que era el nombre de su compañero de mesa, sobre quién era ella. Pero no pudo, ya que le dio mucho miedo preguntar. – Lui, es tú turno – dijo Neftali, Lui respondió – Sí -, se paró – mucho gusto. Mi nombre es Lui Fernández Cux. Y, espero, podamos ser amigos – se sentó, avergonzado, ya que se distrajo mirando a Elva. Y, con esta actividad, comenzó el primer día de clase. Lui, a la hora de recreo, pregunto a Neftali sobre cómo son todos los compañeros de clase, aunque su verdadera intensión era conocer más sobre Elva. Neftali le empezó a contar como es el carácter de cada uno. A Lui, ya que no le interesaba en lo absoluto, no se le quedó mucho, hasta que empezó a hablar sobre Elva, lo que Neftali dijo fue – ella es toda una genio. Ella, desde que somos compañeros, siempre ha sido la abanderada. Pero a pesar de ser la más lista de la clase, también, es como que muy creída, por eso casi nadie se junta con ella mas que sus dos amigas, con las que siempre andan. Si ellas faltarán, Elva, se quedaría sola -. Solo con ésto, Lui, se dio cuenta que sería muy difícil poder conocer acerca de ella.
Cuando regreso a su casa no podía dejar de pensar en ella. Así que decidió tratar de acercarse a ella, cueste lo que cueste. No dejaría pasar esto, además, sus amigos le habían dicho que ya tenían novia. Para él era algo que no le interesa en ningún modo, hasta que vio a Elva.
Al día siguiente, se levantó muy temprano y se arregló lo mejor que pudo. No podía esperar en ir a estudiar, lo cual era muy extraño para él, ya que siempre lo tenían que levantar o regañar para que fuera a estudiar. Salió con muchas ganas y feliz. Pensaba – ¿Cómo irá a venir hoy Elva?. Bueno, no importa, lo que se ponga le hará ver bien. ¡Qué bueno que aún no tenemos que utilizar el uniforme!. Así la podré ver con otra ropa -. Llegó a la escuela y se dirigió directamente a su clase. Él era el tercero en llegar, miró si ya había llegado Elva, pero no la vio. Se dirigió a su escritorio y se sentó. Habían pasado unos cinco minutos, cuando llegó Elva.
Lui quería saludarla pero, a causa de los nervios, no pudo y se tuvo que resignar a verla desde su lugar hasta donde ella se sentaba. Se lamentaba pensando – no puede ser. Esta era mi oportunidad de hablarle. Si tan solo hubiera tenido un poco más de valentía, lo hubiera echo -, pero recupero las esperanzas, al recordar – Cierto, solo estamos comenzando el ciclo escolar, todavía puedo tener más oportunidades de hablarle. Si, lo he de lograr, he de hablarle y comenzaré por ser su amigo. Pero antes, trataré de poder demostrar que puedo ser muy bueno para impresionar a Elva -.
Comenzaron las clases y, Lui, la siguió con sus miradas. Aprovecho cada momento en que podía pasar enfrente de ella o, por lo menos, poder mirar cuando sonreía. Todo esto lo hizo con bastante disimulo que nadie se daba cuanta de lo que él hacía. Tratando de hablar con ella, terminó hablando con varios compañeros y compañeras, con quienes se volvieron amigos. Terminó el día sin ningún resultado pero, en vez de rendirse, obtenía más fuerza y esperanza de lograrlo. Pues, él creía, que eso debía ser por lo especial que ella es.
Empezaron a pasar los días y cuando ya había pasado un mes, se dio cuenta lo mucho que ella se esforzaba por ser la mejor y confiable, a pesar de no tener muchos amigos. Al ver como se esforzaba, decidió dar lo mejor de sí para, algún día, poder alcanzarla. No se rendiría hasta lograr su objetivo.
Al regresar a su casa, empezó a estudiar lo más que pudo. Ya no le parecía tan aburrido estudiar, ya que ahora tenía un propósito por el cual hacerlo. Hizo lo mejor posible cada una de sus tareas, lo único que no pudo mejorar fue su letra. Empezó a hacer mucha caligrafía pero, a pesar de hacerlo casi a diario, no la podía mejorar. Durante las clases, ponía la mayor atención que le era posible prestar, de esta manera, cada vez, era él mejor en distintos cursos. El simple hecho de pensar en ser bueno o el mejor en un solo curso, no le era satisfactorio. Lo que él quería, era poder ser bueno en todos los cursos, ya que de esta manera, podría estar al mismo nivel que ella.
Pues, Elva, no le costaba mucho ningún curso. Por lo que era la abanderada de la clase. Pasó la primera unidad. Los padres de Lui, quedaron sorprendidos, al ver que había mejorado bastante. Sus notas no bajaban de los ochenta y tres puntos y, el mayor, llegaba a ochenta y siete puntos. Por lo que sus padres lo felicitaron, pero para él eso no importaba, si no lograba alcanzar a Elva, los números que venían en sus notas no valían nada.
En la siguiente unidad, él ya estaba entre los seis mejores de la clase y se llevaba bien con los demás. Pero seguía a Elva desde las sombras, cada vez le parecía una persona tan misteriosa y distante pero, a pesar de eso, no quería rendirse pues soñaba con algún día, por lo menos, poder ser su amigo o verla sonreír, aunque sea solamente una vez, para él y nadie más. Siempre se ponía a pensar – No importa lo que tenga que hacer pero quiero poder alcanzarla. ¿Por qué no te puedo hablar?, ya hemos estado en el mismo grupo dos veces y, aún así, no te he podido hablar. Creo que, ni siquiera, se ha dado cuenta de que existo. Pero este es solo el comienzo, ya verás, te alcanzaré y ya no seré solo una sombra -.
Durante el siguiente acto cívico, que tuvieron, Lui fue el abanderado, portando la bandera del departamento. Él pensaba – ya casi te alcanzo. Eres la siguiente -. Lui pensó, que si lograba portar la bandera del país, durante el acto cívico, ella se daría cuenta de su existencia. En la escuela hay tres banderas, las cuales son: primera bandera, la cual es de la escuela y lo porta el tercer alumno mejor de la clase; segunda bandera, la del departamento y lo porta el segundo mejor y, por último, la tercera bandera, que es la del país y la porta el mejor alumno.
Lui ya llevaba el segundo lugar en su clase pero, sabía que, tenía que llegar al siguiente nivel, donde se encuentra Elva, que es a nivel de la escuela. Lui aún le faltaba para llegar ahí, ya que los que la portan tienen un promedio de noventa y cinco puntos en todas las materias. Así que, decidió, esforzarse más. Compartía con sus amigos pero, aveces en hora de recreo, se quedaba estudiando o repasando. Durante la entrega de las notas de la segunda y tercera unidad, llegó a sacar puntos entre noventa y siete y noventa y nueve.
Con estas calificaciones, logró alcanzar a Elva y, ahora, competían por el primer lugar. A Lui, no le importaba llegar a obtener el primer lugar, sino, le bastaba si con eso podía lograr hablar con Elva. Pero, Elva, seguía ignorando su presencia. Así que se propuso ganar el primer lugar. Estuvo haciendo repaso de cada materia, incluso investigo todo lo que pudo. En el caso de Educación física, estuvo entrenando su resistencia y velocidad. Durante los últimos meses, que tenia la última unidad, trató de acercarse a ella pero siempre era evadido, ya sea porque le hablaban una de sus amigas o llevaba prisa, en ocasiones, él se metía en la mente que ella estaba distraída. Cada vez que era ignorado, le dolía un poco pero eso no lo hacía desanimar, preferiría pensar que si hoy no pudo mañana tendrá una nueva y mejor oportunidad.
Al llegar la ceremonia de clausura del ciclo escolar, Lui logró portar la bandera del país, sin embargo, Elva no le habló. En lo que fue de aquel año, nunca nadie se llegó a dar cuenta de lo que él sentía por Elva ni de lo que hacía para acercarse a ella. Lui quedó triste, por no haber logrado su objetivo. Terminaron los actos de clausura y se despidieron todos, deseando volver a verse el próximo año. Lui, busco entre todos a Elva. Por más que intento encontrarla, con la excusa de desear volver a verse el próximo año como compañeros, pero no la halló.
Se fue a su casa, decepcionado, por no haberla encontrado. Y, así, terminó aquel día y su primer año en su nueva escuela. Al entrar a su casa, saludo como de costumbre a sus padres y se se fue a su cuarto. Entró a su cuarto y escribió – Hoy fue el fin del ciclo escolar y mi primer año en mi nueva escuela. Volví a intentar acercarme a ella pero fue imposible. No pude acercarme a ella, me siento mal pero aún tengo dos años más para lograrlo. Durante mis vacaciones, trataré de aprender muchas cosas y refrescar un poco mi mente, de esta manera podré pensar mejor mi próximo plan para lograr estar con ella. Hasta entonces, no pienso rendirme. Daré lo mejor de mí -.
Empezaron las vacaciones, Lui fue a visitar a sus abuelos. Miró el lindo jardín que tenía su abuela, así que fue con ella y le dijo – abuela, me podrías enseñar a plantar flores -, si abuela se rió y dijo – Muy bien. Ve con tu abuelo, que se encuentra en el terreno y ve a ayudar con la siembra. Así, podrás aprender a sembrar y sobre sus cuidados -, Lui, – si abuela, haya voy lo más rápido que pueda -. Salio corriendo con una gran sonrisa en su rostro. Lui pensaba – aprenderé a sembrar y cultivar. Así, le podré llevar el mejor ramo de flores. También le podré dar a que apruebe la deliciosa comida de que hace mi abuela y mi mamá con lo que se cosecha. Solo lo mejor para ella. No importa cuanto me cueste, no importa si he de pasar por cualquier prueba. Sí con ésto logro verla feliz, todo habrá valido pena -.
Tratando de acercarme
Después de las vacaciones, comenzó el nuevo ciclo escolar. Ahora, Lui, empezaba su quinto año de primaria. Ansioso esperaba verla en el primer día de clases. No paraba de ver de un lado a otro, en busca de una pista de donde se podría encontrar. Lui, cuando uno de sus amigos se acercó a él, tuvo que dejar de buscarla, ya que no quería levantar ninguna sospecha. Nadie se había dado cuenta de que el seguía buscando la, ya que comenzaba a decir – oigan, no será que este año sigamos en la misma clase – o – ¿será que el profe Hector nos de clase este año o será la mejor la profesora Vero? – y así buscaba alguna excusa para poder buscar a Elva. Pero, a pesar de sus esfuerzos, no la encontró por ninguna parte, además, ya casi era la hora de la ceremonia de inauguración, por lo que fue a formarse. Ya sin ninguna esperanza de poder verla, ya que se había terminado la ceremonia y inauguración y el primer día de clases, Lui suspiro y pensó – no puede ser, pensé que podría hablar con ella esta vez. Pero creo que ya no podré hacerlo nunca otra vez. De seguro debió de haberse transferido a otro establecimiento. Pero, ¡qué envidia me da!. Quién quiera que logre acercarse le en su escuela, será un afortunado – dijo – me conformaría con que tan sólo pudiéramos estar en la misma clase -. Miró a su alrededor como platicaban todos muy feliz mente. Esto no le daba gracia a Lui, ya que nadie se había dado cuenta de que Elva no se encontraba.
Lui, al regresar a su casa, le daba rabia de no haber podido siquiera verla. Ahora ya sería demasiado tarde y no sería nada fácil poder encontrarla. Pero, después de pensar un rato, se le ocurrió preguntar a Misael si sabía algo sobre ella. Lo único que le restaba por resolver era cómo le preguntaría sin que se diera cuenta. Lui pensaba – ¿Cómo podría decirlo?. Que tal un si intento hablar sobre todos los de la clase, hasta llegar a preguntar sobre ella. Pero, ¿qué tal si sospecha de que de repente empiece a preguntar cosas como esas?. No, entonces, ¿a quién más le podría preguntar?. Ya que no creo que Misael conozca mucho de ella. Sería mejor preguntarle a una de sus amigas. Pero, bueno, no les hablo a ellas – en voz alta – ¿por qué es tan difícil? -.
Sin siquiera llegar ninguna conclusión, mejor lo dejó así por un momento. Sacó sus cuadernos y se dispuso a realizar un separador donde dijera primera unidad. Mientras hacía sus separador, aunque no era necesario por ser la primera unidad, lograba distraerse un momento y dejó de pensar en ella. Para Lui era muy relajante hacer esto, ya que le ayudaba a distraerse pero, mientras mientras dibujaba en su separador, el cual le había hecho la forma de un triangulo, de pronto desdoblo la hoja y, en el interior, con un lapicero escribió «E. L.». AL reaccionar, ya había puesto esto. Lui, vergonzosamente, volvió a doblar la hoja y se propuso en tomar todas las medidas para que nadie se diera cuenta de lo que había puesto ahí.
Al día siguiente, se dirigió a su clase sin mayor motivación para comenzar las clases. Ya que no importaba mucho lo que pasara o nada en particular sino estaba Elva. Entró a la clase y, mientras se sentaba en su lugar, de pronto sintió un extraño sentimiento, miró inmediatamente hacia el otro lado y, con una gran alegría, vio de que se trataba de Elva. Lui sentía como le regresaban esas grandes ansias de comenzar las clases, ya que significaba que podría volver a intentar estar con ella.
De esta manera comenzó el segundo día de clases. Durante el recreo, Luis se empeño en poder verla entre sus amigas. En eso, se dio cuenta de miraba a los que jugaban fútbol, por lo que pensó en jugar también. Justo en ese momento llegó Neftali, quien le dijo que si quería jugar con ellos. Luis había rechazado anteriormente jugar fútbol con ellos pero, en esta ocasión, no lo haría. Neftali quiso intentar invitar a Lui a jugar con ellos, aunque sinceramente no se esperaba que aceptara tan fácilmente en esta ocasión.
Comenzó el juego, Liu se encontraba corriendo de un lado a otro tratando de poder obtener la pelota. No lograba alcanzar la pelota ya que, cada vez que que se acercaba, terminaban pasando a otro compañero. Lui, mientras corría, volteó a a ver si Elva lo estaba viendo. Que decepción para él fue al que ella no se encontraba en ningún lado y justo cuando había logrado tocar la pelota. Se sentía triste mientras pensaba – será que se habrá aburrido de ver a alguien como yo intentando conseguir la pelota. De verdad ¿soy un completo fracaso?. No, no me puedo rendir, debo de lograr que sepa que existo. De be de haber algo con lo que pueda llamar su atención -. Mientras Lui pensaba en que, se le olvidó por un instante que estaban jugando fútbol y, mientras se encontraba completamente distraído, recibió un pelotazo. Lui, quien intentaba aparentar que no le había dolido, se lamentaba el haberse distraído durante el partido. Neftali, cuando Lui recibió el pelotazo, se dirigió inmediatamente con él. Al llegar, le preguntó si se encontraba bien a lo que Lui le respondió que sí. Al haber confirmado que Lui estaba bien, continuaron jugando como si nada hubiera pasado..
Al terminar el recreo, Lui estaba bastante molesto, ya que Elva no regreso para nada. Lui no quería quedarse así nada más, tendría que poder ser un buen jugador para que ella lo viera, como estaba viendo a los otros niños jugando. Pero, el problema que tenía en ese momento, no era sólo el hecho de no poder jugar sino también era el cómo hacer que lo viera. Lui, al pensar en ese problema, lo parecía un poco complicado la situación. Sin embargo, el después de pensar un rato, llegó a la conclusión de resolver un problema primero y después el otro.
De esta manera estuvo jugando y tratando de mejorar, sin darse cuenta, ya comenzaba a divertirse en estar haciendo eso y no le importaba mucho el que ella no lo mirara para nada. Pero aunque no funcionó, había logrado comenzar a poder compartir con sus amigos un gran poco. El estar ahí día a día, era suficiente para poder distraerse de muchas cosas que pasaban durante el día.
El seguir preguntándose cómo poder acercarse a ella, se estaba volviendo cada vez más fuerte. Durante las clases, cada vez era más el querer verla y era casi imposible el no poder intentar verla por un instante. Su mirada siempre se dirigía hacia ella. Incluso, aunque no se encontraba en ciertos momentos en la clase, no podía dejar de ver aquel escritorio. Miraba que había algunos compañeros que se encontraban más cerca de ella y eso le ponía celoso el no poder ser él.
Estando en sentado en su escritorio, disimulando que nada pasaba y que él no atención a nada mas que jugar y estudiar, seguía sin entender el porqué comenzó a sentir eso. Habiendo regresado ya a su casa, se recostó en la cama, mientras comenzó a pensar – ¿por qué no se da cuenta de mí?, será que no logro ser sobresaliente o no soy lo suficientemente bueno como para llamar su atención. Pero, si me rindo, no podré hacer nada. Si no me apresuro, seguro que no le podré decir nada antes de graduar nos -. Poniendo esto en mente, comenzó a plantear su nuevo plan.
Trató de no pensar en ella durante el resto de la primera unidad, ya que quería poder lograr ser alguien igual de listo como ella. Si el tratar de ser un deportista no le dejaría llamar su atención, tal vez, siendo como ella de impresionante en muchas materias podría ser la forma de llegar a hacer que le de una oportunidad, aunque sea, hablar con ella.
De esta manera comenzó a leer más libros, averiguo sobre varias cosas y, sin que hiciera falta, comenzó a buscar el poder aprender y ser el mejor en todo. Esto le causaba que dedicará menos tiempo al poder divertirse. Ya no quería que lo tratarán como niño, por lo que comenzó a tratar se ser el más responsable. A pesar de que le hacía falta mucho para que le salieran bien las cosas, no tenía en mente el darse por vencido.
Al terminar la primera unidad, es donde comenzó a demostrar un poco de los resultados. Al ser que casi no le hacía difícil el tener que explicar cada uno de los temas que le daban. No era tan difícil el tratar de responder cada vez que le preguntaban algo pero, a pesar de eso, ella aún no se daba cuenta de que él existía.
Mirando como es que pasaba enfrente de él con sus amigas, le daban ganas de hablarle pero, cada vez que lo intentaba, no logran decir nada y quedaba a con las palabras en la boca. Pero, con forme seguía pasando el tiempos, comenzó a darse cuenta de que no sabía en realidad nada sobre ella. Como era posible de que los demás supieran más que él. Lui, tomando la decisión de no quedarse con eso, comenzaría a averiguar sobre ella sin poner ningún pretexto para dejar pasar más el tiempo.
Comenzó preguntando a sus amigos sobre ella pero, aunque lo hizo mientras bromeaban, no logró conseguir ninguna información. Al contrario de eso, ellos comenzaron a preguntar sobre quién era de qué le gustaba cada uno. Lui, para que no se dieran cuenta que le gustaba Elva, dijo que le llegó a gustar una compañera del lugar donde estudiaba antes. Entre risas y un poco de platica, Lui logró evitar que ellos descubrieran la verdad.
Día tras día era lo mismo, trataba de averiguar algo sobre Elva con sus amigas y amigos pero, mientras más trataba de poder hacerle frente y averiguar más de ella, comenzó a darse cuenta de que era muy reservada y no tenía muchas amigas. Inclusive averiguo que sólo se juntaba con dos compañeras y de ahí no hablaba con los demás. Aunque parecía muy interactiva en los grupos que se hacían y era una gran líder, no era lo mismo a la hora de hablar sobre relacionarse más con los demás. Lui no podía ignorar esto, incluso cuando decían que era porque era creída por ser buena en muchas cosas.
Juntando todas sus fuerzas, durante un día martes, miró que ella estaba hablando con otra compañera, que le había pedido que le explicara algunas tareas. Se acercó un poco y, aprovechando que estaba cerca de su escritorio, pasó casi frente a ella y, mientras sentía su corazón palpitar con fuerza y muy rápido, comenzaba a sentir que era petrificado y no podía moverse con facilidad. Queriendo levantar inútilmente la mano, ya que debido a los nervios no lo hizo, dijo «buenos días Elva».
Estas palabras, que habían salido de uno forma desentonada, habían sido todo lo que logró decir al juntar toda aquella energía. Aunque no esperaba que le fuera contestada aquellas palabras pero, al haber escuchado todas aquello sobre ella y con la falta de confianza para poder hacer más, era lo único que podía hacer. Lui, sintiendo el rechazo y volar únicamente entre el aire, de pronto todo cambio en un instante cuando ella le respondió con un buenos días. Quedando un eco en su cabeza, se repetían esas palabras. Lui volteó inmediatamente y la vio. Ella había dejado de explicar tan sólo para poder responder le .
Lui, volviendo a sentir que le regresaba las fuerzas con tan sólo haber escuchado aquellas simples palabras, sintió que una gran alegría se apoderaba de él. Se sentó en su lugar y comenzó a pensar que era mentira lo que le habían dicho de que era alguien creída. Lo que pensaba era que nadie trataba de entender la un poco. Y así fue como se volvió una costumbre el saludarla de esa manera. Él siempre la saludaba cuando entraba o al llegar, aunque se podría decir que sólo a ella le saludaba y a los demás no de esa manera. Cada día él trataba de decir algo más pero, justo cuando iba tratar de decir algo más, siempre venía alguien y le hablaba. Quedando así sin decirle algo más. Pero, aunque había logrado dar un paso, aunque sea sólo saludarle al llegar a clases, no había hecho en sí ningún progreso.
Comenzando a conocer un poco de ti
Siendo ya la tercera unidad, ya que el tiempo se había ido rápidamente que no sintió como pasó la segunda unidad. Lui, habiéndose acostumbrado a poder decir, aunque fueran dos palabras, algo a Elva. Durante las clases, siempre miraba un poco a Elva pero, aunque le hacía siempre ponerse nervioso, no le era agradable mantenerse así.
Siendo la hora de recreo, mientras regresaba de haber ido a comprar unas golosinas de la tienda, escuchó que venían dos compañeras hablando. Pero, al escuchar de que se trataba de Elva, trató de escuchar lo que decían. Ya que ellas se quedaron a medias gradas, él se puso por abajo de las gradas, siendo que era el primer piso donde se encontraban y había un hueco donde sólo había unas bancas de madera.
Se sentó en las bancas y trató de meterse lo más profundo, pero que le permitiera escucha la conversación, para que no se dieran cuenta de su presencia. Aunque, debido al ruido, no pudo escucha bien todo lo que decían pero logró escuchar lo magnífica que es ella. Pero, debido a ello, ellas mantenían su distancia ya que sentían que era difícil poder platicar con ella. No entendían cómo era que lograban entender le las compañeras que se juntaban con ella, aunque más se imaginaban que se juntaban con ella sólo para sacar provecho.
Mientras escuchaba sus risas, su mirada cambió y comenzó a tornarse oscura, al escuchar «una persona como ella se quedará sola cuando ya no pueda seguir siendo útil». Con gran furia, quería poder reprende les por decir aquellas palabras. Por su cabeza pasaba – les ¿Cómo que «una persona como ella»?. Tienen que entender que para llegar a ser alguien, como lo es Elva, no es nada fácil poder ser así. Yo lo he intentado y me a costado. De verdad – apretó sus puños – quisiera decirles eso pero, aunque lo haga, no creo que me hagan caso. Espero poder lograr mostrarles lo maravillosa que es -. Las compañeras se fueron.
Lui estaba a punto de salir de ahí, cuando escucho la voz de Elva. Quedando inmóvil, escuchó como ella bajaba las gradas con sus amigas mientras reían. La mente se le quedó en blanco y, a pesar del ruido, él podía escuchar claramente su voz. Aunque fuera que hablaba siempre algo bajo, en aquel momento lograba escuchar un poco más sus voz. En ese momento, Lui, deseaba poder hablar con ella. Quería decirle algo pero, dándose cuenta de que podía pensar mal de él al estar aquel lugar solo, no lo hizo. Pero, mientras su imaginación comenzaba a mostrarle una pequeña escena en la que se encontraba a su par, ella se iba alejando. Lui, al ya no escuchar más su risa ni su voz, decidió salir de aquel lugar y dirigirse a la clase, antes de que alguien llegara y no le permitiera salir de ahí. Apenas iba saliendo cuando se dio cuenta de que, aunque se había metido para poder escuchar la conversación se ellas, no tomó en cuenta el que lo hayan visto alguien más. Estaba tan comentado que era posible que pudo haberse visto muy sospechoso o como todo un tonto, ante los que estaban pasando.
Mirando hacia más arriba, pudo ver que nada más ahí en las gradas se encontraban hablando pero, como no eran ninguno de sus compañeros de clase, no se preocupó más. Aunque siempre pasó por su mente el que ellos podrían decirle algo a alguno de sus compañeros, ya que había escuchado que algunos se llevaban bien con otras clases. Bueno, al fin y al cabo, podría dar alguna excusa para quitar cualquier sospecha. Ya que, tanto como no quería que lo descubrieran, no quería causarle ningún problema a ella y hacer que desaparezca todas sus oportunidades de lograr acercarse.
Ya estando en la clase, comenzó a prestar un poco más de atención a como era que todos se tratan. Pudo notar que la mayoría la ignoraba. A pesar de eso no la podían hacer de lado por completo, ya que siempre habían momentos en que necesitaban de ella. Esto no le parecía justo. El ignorar por completo a alguien y sólo tener en cuenta que existe cuando necesitan de ella.
Poniéndose a pensar, trató de encontrar una manera para que los demás pudieran ver la verdadera forma de ella. Pues, al no querer que los demás la vieran de esa forma, tenía que ser valiente. Pero, lo único que lo podía detener era estos pensamientos «seré capaz de lograr encontrar una manera», «¿Cómo puede alguien como yo ayudar a alguien tan increíble como ella», «¿estará bien que me meta?», «¿no seré una gran molestia?».
La inseguridad de hacer algo o no y en lo que podría terminar no lo dejaba pensar con claridad. Al entrar nuevamente el maestro, quien había salido por una reunión que tuvieron en la dirección, todos volvieron a tomar inmediatamente sus asientos. Lui, quien estaba bien concentrado, regresó en sí al escuchar la voz del profesor que les pedía sacar el cuaderno de matemáticas. Al comenzar el profesor a dar la lección, al terminar la de explica, dejó un ejercicio para ver que tan bien habían entendido.
Lui comenzó a ver el problema que, al estar muy pensativo, no había prestado mucha atención. Miraba su cuaderno y, viendo los ejemplos, no lograba poder resolverlo. De uno en uno se fueron juntando los compañeros con el maestro para que se los revisara. Pero, de la misma forma, iban regresando a sus asientos para volverlo a intentar. Lui, quien miraba que regresaban sin ningún resultado, comenzaba a sentirse más aliviado si no lograba terminar. Pero, después de un rato, escuchó al maestro decir «aquí está la primera en terminar el ejercicio», Lui levantó la cabeza para ver de quien se trataba. Al ver que era Elva, quien bajaba la cabeza al sentir un poco de vergüenza de que todos la estuvieran viendo, no podía quedarse con las satisfecho con no poder entender el ejercicio.
Lui, agarrando el lápiz, comenzó a tratar de volver a revisar lo que les habían dictado y el ejemplo. Mientras lo hacía, pensaba – ¿Cómo puedo decir que quiero que me mire? Si no puedo realizar esto. Estoy seguro que no podré ni siquiera encontrar una forma de hacer que los estados demás la se den cuenta de ella si no puedo ni resolver esto. Este problema no es nada. Si ella lo puede hacer, yo también -. Aún con la determinación que tenía, ni vasto para lograr terminar el ejercicio. Estuvo yendo con el maestro varias veces pero, aunque se estaba esforzando, no logró resolverlo debido a que no presto atención. El maestro, después de un rato y con pocos que habían logrado resolverlo, volvió a repetir todo.
Al finalizar las clases, todos volvieron a sus casas. Lui, quien se había atrasado un poco al quedarse hablando un poco con unos compañeros, era uno de los últimos en salir de la escuela. Mientras corría, ya que no quería que lo regañaran por atrasarse demasiado, no podía creer lo mucho que había tardado. En su mente pasaba – si tan sólo no me hubiera quedado escuchando y discutiendo con ellos por no haber podido resolver el ejercicio de matemáticas, estaría ya en mi casa. Pero, de todas maneras no podía quedarme así. Ya que si no hubieran comenzado a hablar mal de Elva, tal vez ni atención les prestaría. Pero… Pero… Pero no podía dejar que estuvieran diciendo que ella debe de ser alguien tan deprimente que no hay nada divertido que pueda hacer. Ya que, al tratar de ser perfecta, debía de hacer que el maestro la nombrara al ser la primera en terminar. Ellos no lo entienden, ella no quería que eso pasara. Estoy seguro de eso. Se podía ver lo nerviosa que estaba cuando el maestro hizo eso -.
Mientras seguía caminando, delante de él vio que se encontraba Elva. Ella estaba viendo unos dientes de león y margaritas. Lui, sin siquiera darse cuenta, estaba parado junto a ella. Ella, al verlo, sonrió y le dijo – oh, Lui. Creí que ya te habías ido – Lui no pudo contestar, al quedar inmóvil como una piedra. No sabia cómo reaccionar. Por su mente no podía creer que ella lo estaba viendo y le estuviera hablando como si ya se conocieran. Ella, al ver que estaba temblando, dijo – ¿te gustan las flores? – Lui, entrecortado y nervioso, contestó – ¡sí!. Son lindas -, Elva, viendo nuevamente las flores, – Sí, tienes razón. Pero, ¿quieres ver algo? – Lui, sin decir ninguna palabra, movió la cabeza, aunque fue un poco rígida. Elva cortó el diente de león y, levantándose, soplo. Todo el diente de león se esparció y comenzaron a pasar esparcirse dejándose llevar por el viento. Lui, quien miraba como eran llevadas cada una de ellas por el viento y pasaban cerca a rostro de Elva, ni tenía palabras para describir lo feliz estaba y el hermoso panorama que tenía frente a él. Elva se rió y el sonrío también. Este era lo mejor que le podía haber pasado. Pero, de repente, Elva dijo – dime, ¿crees que soy rara admirando estas flores? -, Lui, – no. N~no creo que seas rara por eso -, Elva, – gracias. Bueno, me tengo que ir. Nos vemos mañana, espero que esta vez no estés tan distraído para poder ganarte sin ninguna ventaja -. Mientras ella se iba yendo, Lui solamente pudo decir adiós con la mano. Una vez se había ido, él miró nuevamente aquellas flores con una gran alegría. Pero, reaccionando, recordó era tarde. Sin pensarlo más, comenzó a correr. Él, mientras corría, comenzó a pensar en una forma de poder decirle a su mamá del por qué llegó tarde.
Al día siguiente, habiendo llegado un poco más temprano, se encontraba esperando a poder ver a Elva y, la misma impaciencia de haber podido conocer que existía para ella, hizo que se levantara muy temprano y terminara esperando a que abrieran la escuela siendo el primero en llegar. Hacía un poco de frío, por lo que se pego a la pared de la escuela y, poniendo la mochila en frente de él, lo utilizaba como escudo contra el viento.
Miró de un lado a otro, esperando ver que alguien más llegara. Sacando un cuaderno y un lápiz, comenzó a dibujar. Aunque no era un buen dibujante, trató de hacer el rostro de Elva. Los trazos comenzaron a extenderse. Entre borrar y corregir, no se había dado cuenta de que había alguien a su par. Lui, aunque no estaba prestando atención, de pronto, botando el borrador, trato de agarrarlo antes de que cayera. Pero, dándose cuenta la fin de que ya ni estaba solo, no pudo hacer más que lograr que el borrador se fuera más lejos. Sin ver de quien se trataba, se levantó rápidamente para levantar el borrador.
Ya habiendo alzado todo, miró hacia aquella persona para ver de quien se trataba. Esta se estaba riendo de lo que había hecho Lui, por lo que no gustó. Pero, al ver más detenidamente, notó que se trataba de Elva. Sintiéndose avergonzado y, escuchando los pasos de los demás niños, no sabía que hacer. Su mente había quedado en blanco y no lograba decir un «buenos días» o tratar de dar una explicación a lo que estaba haciendo. Poco a poco comenzaban a llegar los demás.
Elva, quien le dio una sonrisa y, estando a punto de decir algo, se alejó al ver que venían los amigos de Lui, quienes le saludaban con un «Lui, que tal», «justo quien esperaba ver» decía Neftali. Lui, después de verlos, volvió la mirada a Elva, quien apartado la mirada de él. Lui, queriendo decir algo inútilmente, no pudo al haber sido que los nervios lo atraparon. Queriendo hacerse el fuerte, iba dirigiéndose hacia ella. Cuando escucho la voz de una de sus amigas. Todas sus fuerzas se fueron y, aparentando que no iba con ella, se metió entre algunos de los que ya habían llegado y se dirigió con sus amigos. Ellos, al ver que Lui Hua hecho esto, le iban a comenzar a molestar pero, como vieron que venía unos de los profesores y el director para abrir la puerta, se hicieron la idea de que por eso fue que Lui hizo eso.
Ya estando en clases, miró hacia el asiento de Elva, como si estuviera buscando algún gesto amistoso de ella o algo que le mostrara que su existencia se encuentra. Al ver que andaba riendo con unas amigas, pensaba – si tan sólo le hubiera hablado, de seguro que hubiera reído conmigo. Bueno, si no hubiera sido tan miedoso. Pero.. Pero si tan sólo le pudiera mostrar mi dibujo, de seguro que lograría hablar con ella – poniendo esto en marcha, comenzó a dirigirse al escritorio de Elva pero, antes de llegar, comenzó a sentir como los nervios se apoderaban de él. Comenzó a sentir que no era posible hacer eso en ese momento. No podía contenerse de pensar en el que dirán o como dar una explicación. Sobre todo, no se le ocurría una forma de poder decirle sobre el dibujo. Estando cerca de ella, dio media vuelta y, con mucho disimulo, se dirigió con Rafael. Inventando una excusa a Rafael, logró pasar aquel moviendo sin que nadie se diera cuenta de cuál era su objetivo al ir hacia esa dirección.
Durante la hora de recreo, Lui se dirigió a aquel lugar abajo de las gradas, después de haber ido a comprar. Se sentó y, mientras comenzaba a comer, se puso a pensar si era verdad lo que había pasado ayer o era sólo un sueño. Entre más pensaba en aquella escena más le parecía un sueño. Pero, mientras recordaba, comenzó a pasar por su mente aquellas palabras que le había dicho » ¿soy rara? «, «nos vemos mañana» y «espero que no estés distraído para poder ganarte». Esto hacia que Lui comenzara a pensar que ella, aunque había logrado reconocer su existencia, no lo tomaba como un amigo o compañero cualquiera sino como un rival. Al darse cuenta de eso, estando a punto de gritar, se cubrió la boca con la mano izquierda, ya que en la otra tenía agarrando su jugo.
Retomando la calma, se dio cuenta de que había botado su golosina. Se paró y, levantando la golosina, no quería que ella se diera cuenta de él de esa manera. Una y otra vez pasaba por su cabeza – ¿por qué tuvo que ser así?. No quiero que ella me mire como su rival, no, no, no, noo~, no lo puedo aceptar. Si tan sólo hubiera sido más amistoso. Si no hubiera intentado ser él mejor de la clase para el me mirara, seguro que no estaría en este gran problema. Dime – poniendo sus dos manos en la cabeza mientras la movía de un lado a otro – ¿por qué tuvo que ser así? -.
Después de un rato de estar pensando así, termino de estar pensando en forma negativa y comenzó a ver de que no era tan malo el que lo viera como su rival. Lui comenzó que esa sería su oportunidad de poder acercarse a ella. Ya que, al ser su rival, ella tendría que prestar mayor atención a lo que él hacía para poder vencerlo. Lo que, por un lado, le permitiría poder hablar con ella sin tener que estar pensando en alguna excusa, aunque fuera solo para presumir o averiguar cual fue su nota más alta. Pero, en comparación de como se encontraba actualmente, eso sería muchísimo mejor que nada. Con «esto es mejor que nada» en mente, se propuso esforzarse aún más de lo que había hecho para lograr llenar todas las expectativas de Elva. Al fin y al cabo, si ella lo reconoció como rival, significaba que creía que él debía de ser alguien increíble, aunque podría no ser así también.
Después del recreo, durante las clases, Lui trató de romper sus límites, en los cuales había comenzado a acomodarse. Así comenzó a hacer desde aquel día, no paraba de tratar de conseguir lo mejor y, aprovechando, trataba de dar a conocer lo increíble que es ella ante los demás. Decía entre sus amigos, cuando ellos decían «wow, si que eres bueno Lui» con «eso es por que tengo que ser mejor que ella». Aunque al principio pensaban que solo se estaba burlando, con el tiempo se dieron cuenta de lo muy enserió que lo decía Lui, al ser que no aceptaba a nadie como su rival sino solo a ella.
Al haber tomado como costumbre el ir a comer debajo de las gradas, comenzó a escuchar unos rumores de que Elva era muy buena solo por tener buenos hermanos y, también, que ellos le hacían la tarea y por eso era casi perfecta. Aunque no tal vez solo por eso es que tenía buenas notas y sin ello no podría ni hacer nada.
Lui, que estuvo escuchando esos rumores durante días, sin poder soportarlo más, comenzó a idear un nuevo plan para deshacerse de esos falsos rumores. Él no podía aceptar de que hablaran de esa manera de Elva. Pero, lo único que le faltaba era qué poder hacer. En su cabeza pasaba – si tan solo fuera más grandes podría hacer más por ella. De seguro que podría deshacerme de todos esos rumores. Pero, pero ¿Cómo podría alguien como yo lograrlo? – con gran furia, que se iba inundando por la tristeza de no poder hacer nada, iba escuchando como seguían hablando de ella.
Lui, después de estar días pensando en diferentes formas de hacer que dejaran de recorrer los rumores, no tuvo al final el valor para poder emplear alguno. Se sentía tan desbastado de no tener ni siquiera las agallas para poder hacer algo. Pero, en una ocasión, mientras se encontraban en el curso de expresión artística pudo notar que esa podría ser la oportunidad que tanto esperaba. Al ser que el maestro les dejó como tarea el hacer una escultura o un dibujo. Durante aquella tarea, Lui se dispuso que ese sería la mejor manera de poder terminar con todo.
Durante la entrega, el maestro escogió los mejores trabajos para poder ponerlos en una competición entre grados. Al terminar de elegir, el profesor hizo un grupo con los cuatro mejores para representar al grado. En esta ocasión Lui iba a aprovechar la oportunidad para demostrar que ella o puede hacer sin la ayuda de sus hermanos.
Después de clases, ellos se quedarían a realizar un gran cartel para la competencia. Pero, aunque al principio todos se habían quedado, después de una semana ya solo estaba él y Elva. Los otros dos compañeros habían dicho que no les daban permiso para quedarse hasta tarde en la escuela y que no se podían reunir en ninguna casa, aunque fueran las de ellos. Al ver este problema, quedaron que se juntaran durante la hora de recreo y, aunque todos parecían que estaban de acuerdo, quedaron nuevamente solo los dos. Sin nada más que hacer y, por petición de Elva, no le dijeron nada al maestro.
Siendo que los dos estaban solos haciendo el dibujo, Lui se sentía muy nervioso y no podía de dejar de ver a Elva. Al ser que todavía faltaban unas dos semanas para presentar el cartel, no podían tomar a la ligera el trabajo. Habiendo sonado ya el timbre para irse a casa, Lui y Elva se quedaron un rato para avanzar el trabajo. Lui, en un instante, quedó mirando la parte de atrás del escritorio de Elva. Vio que había una hoja a la par de su mochila, la cual le daba mucha curiosidad, pero tuvo el resistir la tentación de querer ver de que se trataba. Pero, aunque ni tenían mucho tiempo de estar solos en la clase, Lui comenzó a sentir como el tiempo pasaba lentamente. A cada instante miraba el reloj, el cual se encontraba arriba de la pizarra.
Habiendo pasado ya una media hora, Elva se levantó y salió un instante de la clase. Lui, aprovechando la oportunidad, se dirigió a ver que era lo que contenía esa hoja, ya que si estaba cerca del lugar de Elva te tendría que tener algo muy importante. Miró hacia atrás y, al estar seguro de que no se encontraba ella o alguien más cerca, se dirigió a recoger aquel papel. Al estar junto al escritorio de Elva, se agacho para ver aquel papel pero, mientras lo tomaba entre las manos, comenzó a pensar que no sería bueno que hiciera eso. Pero, como ya lo tenía, no podía retractarse ahora.
Al ver aquella hoja, quedó tan impresionado de lo que se trataba. Era una pequeña historia que se encontraba en ella. Lui, al leerlo, quedó tan fascinado y envuelto en aquella lectura. Al terminar de leerlo, quería conocer cuál era la continuación de ello. Pero, al mirar el lado de atrás de la hoja, no se encontraba la continuación sino que había unas siglas. Dejándolo de nuevo en el mismo sitio, continuó con el dibujo. Al regresar Elva, miró el reloj tan sólo entró a la clase y, viendo que ya era tarde, le dijo a Lui que lo dejarían para mañana el resto. Despidiéndose, recogió todas sus cosas y se fue. Lui, que también estás a recogiendo sus cosas, miró si había dejado aquella hoja o no. Al ver que no se encontraba, pensó que ella se lo llevó.
Soy tú rival
Después de lo sucedido aquel día, Lui trató de ver si ella tenía la continuación de aquella historia, la cual nunca la encontró así nuevamente. Ya faltando dos días para entregar aquel cartel, Lui y Elva ya estaban dando los últimos toque al dibujo. Mientras se encontraban pintando y dando los detalles, Lui comenzó a notar que Elva estaba un poco distraída. Pero, como no tenía el valor de preguntarle, sólo se limitó a quedarse en silencio.
Ya siendo el día de la entrega, Lui, Elva y los demás compañeros estaban llevando el cartel con el maestro, para que él lo entregara con el maestro encargado de la competencia. Mientras caminaban hacia la clase, donde se encontraba el maestro en ese momento, estaban felices de que estaba terminado aquel trabajo y que les ha quedado bien, aunque sólo Lui y Elva habían trabajo. Pero, bueno, Lui no podía hacer nada si Elva estaba conforme con ésto él también.
Después de entregarle el cartel al maestro, ya que había sonado el timbre de recreo, Lui fue a comprar y a sentarse a comer debajo de las gradas, como era ya su costumbre. Mientras comía, volvió a oír que estaban diciendo rumores sobre Elva y, el cartel que habían hecho, que no había ayudado en nada. Lui, que comenzaba a enojarse, quería decirles todo lo contrario pero, como no quería crear un problema antes de la competencia, no dijo nada. Ya que ese día lo usaría para dejar en claro que todos esos rumores eran falsos, al mostrar las habilidades de Elva que había presenciado él mismo.
Durante la competencia, aunque había mostrado los diferentes trabajos y ellos habían quedado en segundo lugar, no hizo ninguna diferencia. Lui trató de decir lo buena que era Elva con los dibujos y lo mucho que le había ayudado trabajar con ella. Pero, a pesar de todo lo que decía o intentaba hacer, no logró hacer nada. Al terminar aquel día, después de dar su último intento, ni tuvo más remedio que darse por vencido. Aunque se propuso que, aunque no había logrado nada ese día, no se daría por vencido hasta terminar con todos aquellos rumores.
Por lo que, durante la semana deportiva, comenzó a retar a Elva en las diferentes competencias y, aunque ella se estuvo negando, no dejó de retar la. Lui, que había tenido una muy buena semana al no ser derrotado en ninguna de las competencias, estaba dispuesto a aprovechar todo durante la carrera del viernes, que sería mixto. Durante toda la semana, habían hecho grupos para las diferentes competencias. De todos los grupos, solamente participarían en la última competencia el viernes. Al ser que cada grupo tendría que escoger a un miembro para para la carrera, Lui sería quien representaría a sus grupo. Él esperaba que Elva fuera la elegida por su grupo.
Pero, durante la última competencia del día jueves, mientras se hacía una competencia de quemados, Elva había sido lastimada por uno de los del equipo contrario. Al ser golpeada por la pelota en la cabeza, ella cayó al suelo. Por lo que todos se alarmaron, mientras un maestro se acercó a ver cómo estaba. Después de que la habían revisado y diciendo de que no era nada grave, todos continuaron. Pero, Elva, tuvo que quedarse sentada a descansar y recuperarse. Lui, que se encontraba jugando quemados, la miró desde su base en que se encontraba, ya que su equipo estaba jugando en ese momento.
Al llegar el viernes, durante el resto del día, se llevó el desempate de los últimos equipos. Elva, que estaba siendo criticada por lo que había pasado el día de ayer, dejó a su equipo y se fue de ahí. Mientras seguía las diferentes competencias para hacer el desempate, Lui no vio para nada a Elva. Después de un rato, y habiendo pasado ya casi todas las competencias, Lui se dirigió hacia el baño. Al regresar, quiso ir a tomar un poco de agua, por lo que se dirigió a la clase.
Al entrar a la clase, encontró a Elva sentada en su escritorio leyendo un libro. Lui, que se había quedado mudo y sin saber si quedarse o regresar, solamente la miró. Reaccionando, se dirigió a su escritorio para sacar el bote de agua que llevaba en la mochila. Mientras salía, volvió a mirarla. Pero, mientras comenzaba a ver detenidamente, pensó – ¿eh?, ¿por qué no habrá regresado?, ¿acaso es tan interesante ese libro como para quedarse aquí de una vez?. No, no creo que ella sea así. Debe de haber algún motivo -. Mirándolas detenidamente, logró ver que estaba llorando pero, debido a su pelo largo que le tapaba un poco el rostro, no lo había notado. Lui, sin pensarlo, se acercó a ella.
Se puso a la par de ella, mientras mientras miraba el libro que supuesta mente estaba leyendo. Lo único que vio fueron las letras que ya no se podían leer debido a que las lágrimas habían hecho que la tinta se corriera. Lui se quedó en silencio mientras que en su mente pensaba – ¿Qué te habrá pasado?, ¿por qué no le dijiste a nadie que te sentías mal?. No puedo quedarme sólo viendo como lloras pero, como soy muy tímido, no puedo decirte ni una palabra. ¿Por qué, aunque estoy parado a tu par, no te das cuenta de mi? -.
De pronto, sin siquiera sentir, Lui puso su mano en la cabeza de Elva, quién reaccionando volteó. Al ver a Lui, se seco rápidamente las lágrimas. Lui, que no sabía por qué había hecho eso, no podía pensar claramente. Era más, se había quedado en blanco, por su mente no pasaba ningún pensamiento. Elva, terminando de secar sus lágrimas, dijo – dime, ¿qué haces aquí? ¿Ni deberías de estar con los demás? -, Lui, – sólo venía por un poco de agua y distraerme un poco, ya que se estaba poniendo aburrido allá -, Elva, – ¿aburrido? -, Lui, – sí. Al no haber nadie bueno y, siendo que no estabas ahí, no era divertido -, Elva, – si yo no estoy, no quiere decir que no te puedas divertir -, Lui, – la verdad, es que ni importa nada, si no hay nadie con quien pueda competir y dar lo mejor de mí, no importa nada. Sólo termina siendo algo muy aburrido -, Elva, – pero, aunque quieras competir contra personas más rápidas y ágiles, ¿qué tengo que ver? -, Lui, – sólo tú eres la que puede competir contra mí -, Elva, – ¡¿ah!?, ¿cómo así? -, Lui, – es lo que te estoy diciendo. Después de lo cerca como te esforzabas para hacer el cartel y tu gran velocidad que tienes, dado cuenta de que eres la única que reconozco como mi rival -.
Quedaron en silencio un rato, luego de eso, Elva comenzó a reírse. Lui, que comenzaba a sentirse avergonzado, creía que lo que dicho sin pensar había sido muy tonto. Elva, después de reírse un poco, dijo – crees que con sólo decir eso me harás sentir bien -, Lui, nervioso, contestó – no, no era mi intención decir algo como eso -, Elva, – bueno, ahora ya no puedes retractarte. Yo te acepto como mi rival, así que espero e des lo mejor que tienes, ya que a partir de ahora daré lo mejor de mí y te venderé en todo -. Habiendo dicho eso, Elva se levantó y salió de la clase.
Lui, se había quedado inmóvil, no pudo decir nada aquella declaración de Elva. Sólo en su mente, después de que ella se fuera, comenzó a pensar – ¡no!, no puede ser. No quería que esto pasara así. Ahora ¿qué voy a hacer?. Si antes estaba lejos, ahora estoy aún más lejos de poder decirle que me gusta. Fui un completo tonto por decir aquellas palabras. Si tan sólo, si tengo sólo le hubiera dicho que me gustaba 6 la admiró mucho en vez de decirle que soy su rival, todo hubiera sido mejor -.
Regreso con los demás, aunque decepcionado por lo que había pasado con Elva. Sus compañeros, al verlo, corrieron hacia él para decirle que participaría en los relevos. Lui, una vez se dirigió a su lugar de relevo, miró a Elva, quien se encontraba como la tercera en los relevos. Ya que en cada equipo había cuatro que competían en los relevos, Lui se encontraba en el último lugar, ya que todos estaban confiando en que él los salvaría si fuera que alguien se quedara atrás. Siendo él como la carta del triunfo, no se limitaría a correr muy poco. Pero, mirando a Elva, pensaba lo de que sería la primera vez que vería a Elva corriendo con todas sus fuerzas.
Al oír el silbato, comenzaron a correr los primeros. Todos iban a gran velocidad, por lo que Lui quedó admirado de lo rápido que eran pero, mientras miraba como pasaba del primero al segundo aquella barra, comenzaron a sentir como era que el corazón le comentaba a latir con fuerza. La emoción había llegado a todo el público cuando el equipo de Elva, que se encontraba en último lugar, comenzaba a avanzar. Al llegar el turno de Elva, Lui muro fijamente como era que ella tomaba aquella barra y, con una gran velocidad, comenzaba a correr. Ella poco a poco comenzaba a alcanzar a cada uno de los que estaban delante de ella. Era imparable. Lui, que estaba completamente sumergido en aquel rostro que demostraba la determinación de Elva. Su cabello se movía de un lado a otro, Lui no entendía si era a causa del viento o por lo rápido que iba. Poco a poco, con forme se iba acercando ella a pasar la barra, ya casi se encontraba en el primer lugar, siendo que se encontraba encontraba en el sexto lugar. Llegando a la vuelta, ella logró arrebasar aal del primer lugar, aunque fuera por unos segundos. Dando la barra a su compañero, este comenzó a correr. Lui, quien fue el tercero en recibir la barra, sintiéndose motivado por ser más rápido que Elva, comenzó a correr.
A pesar de la ventaja que le habían tomado, el logro alcanzarlos. Ya casi alcanzando al compañero que estaba en primer lugar, de pronto Lui resbaló con algo. Al ser que iba a gran velocidad, terminó lastimando se la pierna, por lo que le dijeron que no podría participar en lulú a competencia. Lui, que no pudo darse cuenta con qué se había resbalado, no podía pensar en una peor forma de terminar la semana. Todos se acercaron a ver que le había pasado. Lui, mirando que la meta se encontraba a tan sólo unos cuantos pasos, se sintió mal de no haber podido llegar. Al terminar el día, el equipo de Elva había ganado el desempate, por otra parte, el equipo de Lui no se había quedado atrás al quedar en el tercer lugar.
Después de la semana deportiva, Lui se pasó lamentando lo que había pasado. Pero, siendo que no podía hacer nada para cambiar lo sucedido, le hacía terminar culpando se por no poder ganar. Durante ese tiempo, aunque no dejaba notar con facilidad su frustración, parecía poder sonreír y, como seguía siendo igual de participativo como el hecho en que se desenvolvía en las diferentes materias, nadie le dijo nada o trató de alentar lo.
De esta manera continuó pasando el tiempo. Él, aunque todavía trataba de acercarse a Elva, algo había cambiado. Ya no le importaba mucho como antes. Podía sacarla de su mente más fácilmente que antes. Mientras jugaba con sus amigos, ya no se enfocaba en ver si ella lo estaba viendo. Incluso, durante las clases, se olvidaba de ella hasta que la miraba. Como esto fue pasando poco a poco, no se dio cuenta como iba dejando todo como si fuera una simple ilusión. Su mirada había vuelto a estar cubierta por el hecho de querer darse cuenta tan sólo de lo que le llamaba la atención. Ya no le importaba mucho el que se fijara en él ninguna de las compañeras u otras niñas, ni siquiera Elva.
Al parecer, todo parecía que fuera sólo un juego, la imagen que tenía de Elva se iba disolviendo tan rápidamente, hasta se estaba olvidando lo que le había dicho y lo que realmente quería decirle aquel día. Ya estando en la última unidad, siendo que faltaba sólo unas pocas semanas para las vacaciones, Lui comenzó a sentir ese deseo de ya no poder esperar las vacaciones, algo que desde el año pasado no había sentido. Estando en hora de recreo, se dirigió a aquel lugar en la que no había pasado desde la tercera unidad. Se sentó bajo las gradas y comenzó a comer.
Mientras comía, oía como pasaban varios niños y niñas corriendo y riendo. También pudo escuchar algunas conversaciones. Pero, aunque los escuchaba, ya no le ponía importancia. De pronto, entre tantas voces, comenzó a escuchar una pequeña voz, que decía «¿por qué tratas de ser la mejor en todo?». Al oír eso, Lui presto mayor atención a aquella conversación. A pesar de todo el ruido pudo escuchar un «es por que tengo que vencer a alguien». Quería saber quienes eran los que estaban hablando pero, al comenzar a pensar que sería malo que vieran que él estaba escuchando su conversación, no salio de ahí. En eso, una de ellas se paró a mitad de las gradas. La otra, al ver que se había parado su amiga, se detuvo y dijo – te pasa algo -, a lo que le contestó, – no, sólo quería detenerme en este lugar un instante. Bueno, la verdad es que prometo que definitivamente voy a vencer a ese niño algún día y va a que soy la única mejor -, la amiga, – de verdad, cuando te propones algo no paras hasta conseguirlo. Bueno, si dices que lo vas a vencer, debe de ser alguien muy listo como para que quieras hacer eso. Dime,.¿Quién es? -, la que está en medio de las gradas, – bueno, no importa quien es. Lo que importa es que lo voy a vencer y, cuando eso suceda, verás que será el día más feliz -, la amiga, – sinceramente, ni sé que tiene de bueno hacer eso. Pero, por la forma en la que lo dices, me imagino que debió de hacerte algo malo o debe de ser alguien engreído, como para que quieras llegar hasta ese punto -. De pronto escucho la voz de otra que decía «Elva, Evelyn, apuren se sino no vamos a conseguir comprar nada».
Lui, al escuchar quienes eran, comenzó a recordar por lo que estaban luchando. Con una cara sombría, recordó como no había logrado ganar la carrera de relevos y el ni haber participado en la carrera. Entonces dijo – Ah, con que era ella -, continuó comiendo, aunque sus manos temblaban. En esta ocasión no lo hacían por miedo sino era por todo el enojo que tenía sobre sí mismo. Aunque quisiera olvidar inmediatamente lo que había escuchado, no podía, ya que comenzó a regresar en su pensamiento aquellas palabras «tengo que vencerlo y, cuando lo suceda, será el día más feliz».
Lui, aprovechando que ya no se habían ido, salió de ahí se fue a la clase, donde no se encontraba nadie por ser hira de recreo. Se sentó y, sacando un libro, comenzó a leer para poder calmarse un poco y olvidarse de lo que le estaba molestando, aunque en realidad no eso sabía. Por más que intentaba ver que era lo que le molestaba, no lograba encontrar nada y terminaba más furiosa o triste.
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Estando en ese momento solo, comenzó a pensar – ¿Qué es esto?, ¿por qué me siento así?. No puedo dejar de sentirme de mal humor. Quisiera que todo terminara ya y que comiencen las vacaciones. No sé el por qué pero, aunque no lo entiendo, quiero que todo se termine de una vez y ya no estar viendo a nadie más -. Mientras se encontraba pensando en eso, Elva entró a la clase, ya venía a traer algo que había dejado en su mochila. Ella, al entrar, miró a Lui sentado mientras leía un libro o lo que intentaba aparentar que hacía.
Son siquiera mirar más hacia él, se dirigió a su escritorio a sacar lo que venía a traer. Lui, que no se había percatado de su presencia, seguía concentrado en sus pensamientos. Pero, sin darse cuenta de que esto anuales pasado anteriormente sólo que fue de una manera diferente, Elva se acercó a él. Poniendo si mano en el hombro de Lui, dijo – Guau, que dedicado eres -. Lui, al escuchar eso y, despertado de sus pensamientos como si fuera un sueño, levanto la cabeza y se paralizó por un instante al mismo tiempo.
Elva, al ver la reacción de Lui, dio una pequeña risa mientras lo trataba de esconder esconder tapándose con la otra mano. Al ser que Lui estaba tan tieso como una piedra, ella le dio un pequeño golpe en la espalda, con lo que Lui dejó de estar petrificado. Al reaccionar, por la furia, iba reclamar por ello. Pero, Elva al ver que ya estaba de vuelta, dijo – Hay contigo, no puedo creer lo. Pero, bueno, no hay de otra. Si no estás del todo bien, no – mientras decía esto, inmediatamente dirigió la la mirada a Lui con una gran sonrisa, que increíblemente hacia que todos las preocupaciones de Lui se fueran en cuestión de unos segundos – será divertido, ¿verdad? -, Lui, hipnotizado por aquella sonrisa y aquellos ojos café, respondió sin ningún esfuerzo – Sí. Tienes razón, ni será divertido. Pero, – reaccionando un poco – ¿Cómo sabes que no estoy del todo bien? -, Elva, – bueno eso es por que somos rivales -, Lui, – ¿rivales? -, Elva, – sí,. Y si mi rival ni está en sus mejores condiciones, no podré decir con alegría que le gané o tuve un gran triunfo -, Lui, un poco decepcionado, dijo – ah~, tienes razón -, Elva, – por eso, no estés tan desanimado. Siendo sincera, no me gusta que estés así de triste. No quiero que sigas así, ya que no sigues siendo él mismo de siempre. Tal vez no pueda comprender por completo lo que te este sucediendo o lo que sea que te esté molestando pero, aunque no pueda hacer mucho, te daré algo que creo que te puede ayudar en éste momento. Pero, a cambio, quiero que vuelvas a levantarte y no te dejes derrotar por nadie. -, Lui, – ¿por qué no quieres que me deje derrotar por nadie? -, Elva, – por que tú eres mi rival. Escúchame bien – Elva, poniendo firmemente sólo, dijo algo seria – solo yo puedo ser tu rival -, Lui, – ¡¿ah ~?! – Elva, al ver que Lui no había entendido lo que le había dicho, dijo mientras se acercó a él y daba un abrazo – yo soy tu rival -, -.
En aquel momento Lui, al sentir aquel repentino abrazo, dejó de sentirse mal. El cálido abrazo y la sinceridad de ella, hizo que Lui regresara a dejar de lado todo lo que le molestaba. Su corazón comenzó a palpitar rápidamente, sus pupilas se dilataban y, cayendo rendido a aquellos sentimientos, Lui quedó completamente en blanco. Mientras tanto, aquel calor que le iba envolviendo poco a poco, hacía que quisiera quedarse así y que nunca terminara aquel momento. Por un momento como ese, hizo que Lui comenzara a dejar atrás todas sus preocupaciones. Elva, mientras lo abrazaba, dijo – nadie más puede ser tu rival mas que yo. Entendiste, no puedo dejar que estés así, por que sino no podría estar satisfecha cuando te gane -. Lui, al aquellas palabras escuchar, dijo – dime algo. ¿Qué pasará cuando lo logres? -, Elva, – ya veras que ese día celebraré a lo grande y estaré muy feliz de poder haberte ganado -, Lui, – Entonces, ¿por qué haces esto? -, Elva, – no puedo ignorar que ni rival esté deprimido sino no podré decir que gané -, Lui, – con que de eso se trata. Pero – poniéndose un poco triste – ¿por qué no buscas a un nuevo rival?. Yo no creo ser el indicado para tomar ese papel -.
Elva, que estadística algo sorprendida ante la declaración de Lui, lo dejó de abrazarlo y, enojada, con una mirada hizo sentir a Lui que había cometido un error por haber dicho eso. Pero, Lui, no se arrepentía de haberle dicho eso, por lo que no dijo nada más. Elva, viendo que aún no venía nadie y, viendo el reloj, al ver que y estaba por terminar el recreo, se acercó un poco a Lui y sin decir más le dio un beso en la mejilla. Después de eso, dijo con una gran autoridad – ahora, te lo diré una sola vez más. Nadie más puede ser mi rival, solo a ti te he aceptado. Así que, si te dejas vencer por alguien más o consigues a un nuevo rival, verás que te haré sufrir más de lo que estás en este momento -. Lui, que parecía como hubiera salido de un sueño después de aquel beso, la miró. Sus ojos estaban completamente perdidas en los ojos de Elva, su voz resonaba por toda su cabeza. Cada palabra que ella decía, lo hacía querer decir que no quería ser como su rival sino ser en quien se pudiera apoyar. Pero, al terminar de escuchar la declaración de ella, dijo sin dudar lo – está bien. Te prometo que sólo tú puedes ser ni rival y que no aceptaré a nadie más hasta que te rindas o me ganes. Así que, ya no seguiré así y veras como soy realmente. No dejaré que me gane tan fácilmente, ya de ahora en adelante, yo soy tu rival -. Después de haber dicho eso, tocó el timbre, por lo que todos come comenzaban a regresar a las clases. Elva al escuchar el timbre, le dio una pequeña sonrisa a Lui y se dirigió a su escritorio. Lui, que se encontraba motivado, tan sólo comenzaron las clases, empezó a dar nuevamente lo mejor que podía, ya que no queda decepcionar a Elva. Desde ese día hasta que terminaron las clases, los dos estuvieron luchando por ser siempre los mejores en todo. Así, sin sentir lo, acabaron las clases y con ello su quinto año de primaria. Aunque se fueron de vacaciones, Lui de vez en cuando se encontraba con Elva y, aunque no le decía nada, era suficiente para no volver a perder su meta.
Y qué pasará ahora
Ya habiendo comenzado su último año de primaria, todo se había vuelto tan confuso con el gran cambio que tenían al ser que ya se estaban acercando a la pubertad. Lui, en el primer día de clases, comenzaron a hablar con sus amigos pero, en esta ocasión, hubo algo diferente cuando Neftali preguntó por quién les parecía la más bonita de la clase y si les gusta alguna de ellas. Selvin, siendo el primero en comenzar, dijo – la más bonita de la clase. Diría que es Maria -, Neftali – ¿Maria?. Bueno, es cierto que tiene bonita cara pero, no creo que sea la más bonita de la clase -.
Mientras discutían por eso, comenzaron a juntarse más y más compañeros, hasta llegar a hacer un gran grupo. Todos daban opiniones diferentes pero, cuando todo el turno de Lui, el comenzó a ponerse nervioso y, tratando de calmarse, miró a su alrededor a las compañeras y dijo – siendo sincero, no puedo entender como ustedes pueden decir eso de las compañeras. Yo no veo – en voz baja – tanta – vuelve a hablar normalmente – la diferencia entre cada una de ellas -. Rafael se acercó a Lui y dijo – Lui, ¿acaso eres cruzado? -, Lui, te tal respuesta, retrocedió un paso y dijo rápidamente – no, no, no es eso. Lo que pasa es que yo no noto nada de nada -. Mientras comenzaban a reían de él, dijo Pedro – ya estuvo. Ya fue suficiente. Tengan piedad del pobre niño. Les aseguro que aún no sabe qué es querer a alguien. Así que no es su culpa -. Después de Rafael, Mario dijo – tiene razón, no lo debemos de reír del pobre. Recuerden que aún es un niño y no entiende nada sobre lo que nosotros hablamos. Les aseguro que se quedaría tramado si llegara a ver a cualquiera de nosotros con nuestras novias -. Mientras Rafael explicaba todo eso, Lui comenzó a pensar, al escuchar que Mario dijo novia – ¡Qué!. Ya tienen novias. No puedo creer que no me halla dado cuenta o es que se me olvidó. Alto – De pronto comenzó a ver que había una posibilidad de que Elva ya tuviera novio y que por eso ya no podía ser él el indicado.
Después de estar pensando en eso, de pronto regreso en sí al sentir la fuerte palmada que le daba Hector. Mientras decía – hey, no te preocupes por no saber en quien es la más bonita de la clase o quién te gusta. De todas maneras, no queremos arruinar tu infancia todavía – se rió – ¿verdad? – todos dijeron que sí y, como si fuera una reprensión, cada uno iba diciendo «sí, acaso no tienen nada mejor que hacer», «tienen razón, no debemos de arruinar al pobre niño aún», «acaso no pueden controlarse un poco. No sean tan desconsiderados con él pobre» entre otras cosas.
Todos, al comenzar las clases, la maestra les pidió que salieran de la clase y entraran conforme los iba llamando. Y así de uno en uno fue entrando y tomando su nuevo lugar. La maestra les fue dando el lugar a cada uno, por lo que muchos no quedaron con los que querían quedarse. Al terminar de entrar el último, Lui ya se encontraba como piedra al haber quedado a la par de Elva. Sin siquiera decir nada y con una 0equrla sonrisa de ella, Lui quedó completamente tieso al tanto solo pensar que desde ahora se sentaría tan cerca de ella aunque, por su compañera con quien compartía el escritorio, ni podía mantenerse de 3sa manera para no levantar ninguna sospecha.
Y de esta manera comenzaron clases de su último año en primaria. Sin sentir como una pasando el tiempo, Lui logró acostumbrarse a estar tan cerca a Elva e intento poder platicar con ella. Aunque no lo lograba al ser que ella comenzaba a hablar con alguna de sus amigas o por que venia alguno de sus amigos de él, terminaba sin poder acortar esa gran brecha entre los dos. Lo único que lo animaba era el ser su rival y no poder rendirse tan fácilmente para lograr todas las expectativas de Elva.
Mientras seguía transcurriendo el tiempo se dio cuenta de que debía de juntar todas sus fuerzas ya que, a partir del próximo año, no podría ser posible cumplir su objetivo. Teniendo esto en mente, comenzó a aprovechar cada oportunidad que tenía para tratar de hablarle, a pesar de que comenzaba a tartamudear y solo terminaba diciendo un «buenos días» o un «adiós», no podía darse el lujo de seguir igual. Al ser ya casi la segunda unidad, los volvieron a cambiar de asientos, ya que muchos no se quedaban quietos y, para poder ayudar a los que se estaban quedando, la muestra los formo de tal manera que los que iban mejor ayudarán a los que iban mal.
Al ser que Lui y Elva eran los mejores de la clase, la maestra les dejó con los que iban demasiado mal. A Lui le tocó con una compañera. Ella, al ser la compañera de escritorio de Lui, tendría que aprender y ponerse al día. A Lui no le gustaba para nada la idea de hacer algo como eso, sobre todo si a él no le tocaba con Elva. Todo comenzó con una pequeña explicación en las materias que le costaba entender. Mientras le explicaba, de pronto comenzaron a hablar sobre algunas cosas curiosas y sobre lo que no entendían a veces de la maestra. Poco a poco, Lui comenzó a divertirse al platicar con ella.
Las mil historias que le contaba, aunque no todas fueran reales, hacían que Lui comenzara a ver otro nuevo mundo que no conocía. Iba siempre hablando de cosas que les gustaba o no. Y de esta manera 3l tiempo comenzó a transcurrir. Durante las clases, la maestra les dejaba un pequeño tiempo para que entre ellos se pudieran ayudar, ya que al ser que tienen la misma edad no les sería difícil tratar de explicar entre ellos lo que les cuesta entender. Esto hizo que poco a poco fueran comenzando a nivelarse todos.
Al finalizar la a nivelación, la maestra tuvo que volver a cambiar los de lugar, ya que varios comenzaron a molestar y ya no prestaban mucha atención. Todos esperaban a ver donde les tocaría ahora, Lui comenzó a entorchar sus dedos, con la esperanza de que pudiera quedar esta vez con Elva. Conforme iban pasando de uno en uno, Lui sentía como si fuera que el tiempo pasara lentamente y no llegara el turno tan deseado.
Entre risas y bullas, fue que todos iban obteniendo su nuevo lugar. Al llegar turno de Lui, se sentó atrás de la compañera con la que había estado repasando. Al ver que había quedado nuevamente lejos de Elva, se sintió un poco triste. Sin embargo, cuando la compañera le dio una sonrisa, Lui se quedó completamente mirando y recordando ese momento. Al ser que se encontraban cerca, ella le dijo – espero que podamos ser muy buenos amigos y también el que me ayudes nuevamente -, Lui, – claro, espero lo mismo -. Ella, de pronto, miró que Lui estaba mirando hacia la puerta en un pequeño instante.
Al ser que todavía no había pasado Elva a tomar asiento y que quedaba un asiento a la par de Lui, aunque todavía había como dos filas más en los que podía quedar, esperaba ansioso de que pudiera quedar junto a él. Esta vez no pensaba desaprovechar la oportunidad y le diría, ya cuando estuvieran por finalizar las clases, que a él le gustaba mucho. No quería perder todavía sin si quiere dar pelea. Pero, mientras seguían entrando todos, la desilusión llegó para Lui, al ser que fue un compañero el que se quedó junto a él y Elva quedó hasta la última fila.
Lui, al ver la suerte que le había tocado en ese momento, no pudo hacer nada más que limitarse a observar. El tiempo volvía a transcurrir como normalmente era. Las clases comenzaron con un poco de repaso y luego algo de tiempo para que se fueran preparando para resolver cualquier duda que tuvieran sobre algo que vieron durante el día.
Los días seguían pasando y Lui comenzó a darse cuenta de que, la compañera que estaba enfrente se él, le comenzaba a llamar la atención. Todo comenzó un día en que venía con una suéter, algo grueso. Lui, mientras ella tomaba asiento, se le quedó mirando que le quedaba muy bien aquella ropa que traía. Ella, por el contrario, volteó como siempre y le saludo. Comenzaron a platicar sobre las tareas, entre otras cosas. Como siempre, Lui esperaba escuchar alguna de sus historias que le hacían quedarse completamente maravillado.
De esta manera, poco a poco comenzaba a verla más que una simple amiga. El escuchar su voz y el reír con ella, le hacía tan feliz y siempre lograba pasar un buen rato. Pero, sin siquiera poder evitarlo, comenzaba a contarle algunas de las cosas que nunca contaría a los demás. Ella se 4wtqb volviendo una persona en la que podía siempre contar y en quien no tendría duda de lo que pasaba.
Aunque todavía trataba de acercarse a Elva, en los momentos en que estaba con ella, se olvidaba completamente de Elva. Por lo que que había veces en la que se le había olvidado lo que prometió a Elva. Cada vez, aunque no dejaba de ser todavía el mejor delantero clase, se volvía un poco más conformista y por ello no lograba avanzar más allá de donde se encontraba actualmente.
Ya siendo la tercera unidad, Elva se acercó a Lui. Lui que se encontraba completamente concentrado en la conversación con Lisa, la compañera que se sentaba enfrente de él, como era de costumbre por lo que no se dio cuenta cuando se acercó. Ella le dijo, en voz baja, – Lui, Lui puedes venir un momento – pero él no le contestó al no escucharla. Ella, algo molesta, despertó de repetirlo tres veces, le puso la mano en el hombro. Lui, al sentir su una mano en el hombro, voltea rápidamente. Al ver de que se trata de Elva, se paraliza por completo. Ella, al tener la atención de Lui, le pide que la si podían hablar un momento durante el recreo. Lui, sin entender el por qué de repente decía algo como eso y, mucho menos, lo que le hacía estar enojada. Lisa, tratando de evitar que Lui diera una respuesta, dijo – ustedes dos son amigos o algo más – Elva, algo confundida, responde – ¿algo más?. Pues, solo somos rivales -, Lisa, – si son rivales, entonces ¿para qué querías hablar con él? ¿Eso hacen los rivales? -. Entre más seguía pasando aquella conversación, más enojada parecía Elva. Lui, al darse cuenta, terminó aceptando y le dijo que estaría bien. Lo único único que pidió fue que se verían en la clase después de haber ido a comprar. Al haber quedado ya en hablar durante el recreo, Elva regreso a su lugar.
Lisa, quien lo miró con un poco de decepción, se sentó bien esperando a que comenzaran las clases, terminaron de platicar. Lui, iba a preguntarle a Lisa el por qué comenzó a hablarle así a Elva o, por lo menos, por qué comenzó a hacerle esas preguntas. Pero, como tocó el timbre, sacó sus cuadernos de matemáticas, ya que era el primer curso que iban a tener.
Al llegar la hora de recreo, Lui se dirigió rápidamente a comprar, para no dejar esperando a Elva. Mientras esperaba a que lo atendieran, pensaba – no puede ser, ¿qué será lo que quiere hablar conmigo?. O, será posible, será que ella también me quiere y me lo va a decir. Bueno, bueno, no creo que sea algo así pero, sea lo que sea, esta puede ser una gran oportunidad para hablarle y, si fuera posible, poder decirle que me gusta -. Mientras se encontraba sumergido en sus pensamientos, le tocó su turno. Regresando en sí, compró algunas golosinas y un jugo, y se fue corriendo a la clase impacientemente.
Ya estando en la puerta de la clase, se detuvo por un momento y, pensando que podría ser sólo un sueño aquellas palabras, respiró profundamente. Entrando a la clase, vio a Elva sentada en su escritorio. Ella ya se encontraba tomando un jugo, mientras miraba a la ventana del otro lado. Lui, que le comenzó a invadir los nervios, se dirigió hacia ella con pasos rígidos. Hubiera sido completamente horrible para Lui si habría alguien más ahí.
Al estar frente a ella, mientras trataba de articular alguna palabra, comenzó a decir – h, h, ho, e, es, es – sin siquiera lograr decir ninguna palabra, Elva volteó hacia él y dijo – Ah, hola Lui. Veo que si has venido. Aunque, pareces un poco nervioso – se rió – vamos, no te voy a hacer nada. Siéntate aquí – le señaló el asiento a su par. Lui se sentó. Quedó por un pequeño momento en silencio. Llui, incómodo por aquella situación, trataba de pensar algo para hablar. Pero, mientras pensaba, volteó a ver el rostro de Elva, quien estaba tomando su jugo.
Ella, al terminar de tomar su jugo, dijo – Muy bien, ahora sí – miró directamente a los ojos a Lui y continúo – dime Lui. ¿Por qué te estás volviendo muy perezoso? – Lui, que al escuchar eso, pensó – cierto, no podía esperar nada más. Ella sólo me ve como su rival. Y, como últimamente no he estado concentrado en el estudio, debe de ser por eso que quiere hablar conmigo. Después de todo, ella dijo que no quería ganar tan fácilmente y por eso me ayudo a levantarme el ánimo la otra vez. De verdad, debo de ser un tonto al pensar que sería para algo más y tener tantas esperanzas en poder alcanzarla -.
Como aún no había dicho nada, Elva se le acercó un poco más y volvió a repetir la misma pregunta. Lui, al verla la insistencia de Elva, dijo – lo que pasa es que… No es por no querer dar lo lo mejor, sino, es por que me ha estado costando un poco el entender lo que hemos estado viendo y, como también debo de hacer mi examen de ingreso esta semana, tengo que contarme en estudiar un poco para poder pasar -. Elva, aunque no tan conforme con aquella respuesta, dijo – Ésta bien – volvió a dar una sonrisa y continúo – con que era eso. Por un momento pensé que era yo. Que no podía siquiera ser considerada como una rival para ti y que no era lo suficientemente buena como para que te dieras cuenta -.
Lui, que comenzaba a dar una cara larga, trato se sonreír. Pero, viendo que ella estaba feliz de poder hablar con él, dijo – no te debes de preocupar por eso, no recuerdas lo que te dije. Sólo a ti te tengo como mi rival y a nadie más -. Elva le dijo que, al ser su último año, lucharía por quitarle la bandera pero, si él no daba lo mejor de sí, no se lo iba a perdonar y se lo tendría que pagar.
Después de haber dejado aclarado aquel asunto, se fue con sus amigas. Lui, por otra parte, se fue a su escritorio. Se sentó y, mientras comenzaba a sumergirse en sus pensamientos, comenzó a comer su golosina y su jugo. Lo que pasaba por la mente de Lui era – ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué sólo me puede ver de esa forma?. No puedo creer lo cobarde que soy. Tenía la oportunidad de decirle lo que siento por ella pero, pero, pero ¿por qué no se lo dije?. Bueno, si no hago algo pronto, de verdad nunca llegare a ser nada más para ella y terminaré siendo alguien que solamente fue de paso por su camino y nada más. Pero, si le digo lo que siento, me estaré arriesgando a que ya nunca más me vuelva a hablar o siquiera poder verme de nuevo. No quiero que me deje. No me importa que sea de esta manera, con que pueda estar junto a ella, eso es lo que realmente importa. ¿Verdad? -.
Después de eso, Lui ya no volvió a hablar de nuevo con Elva. Cada vez se acercaba más y más el fin de su último año. Pero Lui a un no lograba hacer ningún cambio. Sin darse cuenta, comenzó a molestar a Lisa. No sabia que era lo que le hacía querer molestarle a ella pero, cual quiera que fuera el motivo, no lo podía evitar. Ya siendo la última unidad, se dio cuenta de que se estaba olvidando de Elva y había comenzado a interesarse en Lisa. Al darse cuenta de ello, lo cual explicaría el por qué había comenzado a molestarla, ya no podía decir que fuera verdad lo que creía que sentía por Elva.
Después de casi tres años desde que la conoció, Lui se había dado cuenta de que al final se estaba dando por vencido y no podía mantener más las esperanzas de algún día poder ser alguien más que un compañero, un rival o simplemente dejar se ser un extraño para ella. El dolor que sentía, mientras comenzaba a dejar atrás todas aquellas ilusiones que tanto había tenido durante este tiempo. Pero, mientras comenzaba a profundizar sus pensamientos en el primer día en que la vio y cuando fue la primera vez que le hablo, no sentía debía de aceptar la realidad y sólo tener que seguir sin que ella se encontrara en sus pensamientos por más tiempo.
El tiempo comenzaba a correr cada vez más y más rápido. Al darse cuenta Lui que ya sólo le quedaba una semana para terminar su estudio, como alumno de primaria, y al haber podido mantenerse firme en lo que había quedado con ella. Esta sería la despedida que daría a su primer amor. De ahora en adelante, durante aquellas noches o momentos en que se encuentre recordando su vida, estaría siempre viendo lo que estuvo haciendo por ser aceptado por su primer amor, aunque este nunca logró darse cuenta de si existencia. Entre más pensaba en ello, las lágrimas comenzaron a rodar, a pesar de que había tratado todo lo posible por no dejarlas salir. Al parecer, aunque había comenzado a ver a alguien más, no podía dejar aún de querer estar con Elva.
Al llegar los últimos tres días, Lui, algo tembloroso, quiso acercarse a Elva y decirle que fue un honor el poder ser considerado su rival y el haberla conocido, aunque fuese por un poco tiempo y que ahora quedaría en el pasado. Pero, mientras más trataba de hacer esto realidad, más era la adversidad de sus pensamientos que le decían que no podía y sería un completo desperdicio el que él dijese algo. Después de todo, él nunca le dijo que la quería ni logró poder tener una conversación como amigos o, por lo menos, como compañeros.
Al no poder decirle nada, terminó aquel día. Al día siguiente, volvió a intentar decirle lo que sentía pero, de la misma manera que era de costumbre, no logró decir ni una sola palabra. Y por si fuese poco, si no lograba decirle durante el último día, ya no podría hacer nada y con ello se iría su única oportunidad de tendría. Al ser muy cobarde, no podía siquiera volver a decirle un «buenos días» y mucho menos un «adiós». Y de esta forma tan patética se terminó el último día de clases.
Después de dos semanas, se celebró el acto de graduación. Todos se encontraban felices y riendo durante aquel día. Mientras se ponían las togas, todos iban contando donde les tocaba seguir estudiando. Mientras que hablaban de Institutos de gran prestigio, Lui entró en una de menor. Pero, como no había dicho nada, nadie se imaginaba donde se iría a estudiar y pensaban que él había ido para poder entrar en uno de mejor calidad.
Mientras todos platicaban, en la espera de que comenzara los actos, Lui se dirigió a la clase donde estuvo estudiando por última vez. Miraba los corredores de la escuela, mientras comenzaba a pensar que ya no estaría en ellos. Sin siquiera sentir nada, ya se encontraba en la puerta de lo que era ahora su antigua clase. Al ver que se encontraba abierta la puerta, algo que le pareció raro al ver que las demás se encontraban cerradas, entró para dar un último vistazo a la clase.
Al entrar, se llevó una gran sorpresa, al ver que se encontraba Elva sentada en lo que era el escritorio de él. Quiso irse pero, al escuchar la voz de Elva que lo llamaba, se detuvo y se dirigió hacia ella. No sabía que hacer o siquiera que decir. Al estar frente a ella, miró por un momento la ventana, mientras mientras decía – este, que bueno que ya nos vamos a graduar. Al fin se ha terminado todo – miró nuevamente a Elva, que no le contesto. Lui, creyendo que estaba muy mal lo que dijo, trató de volver a decir algo. Pero, mientras trataba de encontrar algo de que hablar, Elva dijo – sabes, creo que no logré derrotarte mientras fuimos compañeros. Pero, pero… Te prometo que lo haré la próxima vez. Así que – dirigió la mirada hacia Lui, quien comenzó a ponerse nervioso, y continúo – no dejes que nadie te gane y quiero que volvamos a hacer una última vez esta competencia – Lui, que todavía se sentía herido al haberse dado cuenta de que no sería visto nada más como un rival para ella, dijo – dime. Por qué es tan importante para ti derrotarme. No te bastaría con que dejase de ser bueno. De esa manera ya no tendrías que luchar por superarme, al ser que serias la mejor. De esa manera, creo que podrías encontrar a otro rival -, Elva, enojada, dijo – no no puede ser así. De lo contrario, no podría decir que fue un victoria satisfactoria -. Lui, que no podía entender el porqué ella tanto insistía en ello, a pesar que tal vez no se volverían a ver otra vez, no quería seguir soportando el estar frente a quién pudo ser alguien más que una simple amiga, una a simple rival, una simple compañera. No quería seguir haciendose más ilusiones de algo que nunca podría ser.
Lui, comenzó a juntar todo sus coraje y, mirándola a los ojos, – dijo – si no tiene importancia el ganar, si no logra ser satisfactoria para ti. Dime, por qué me elegiste a mí. ¿Acaso no era el peor de todos? O ¿es sólo por que mis notas mejoraron después? -, Elva, – tienes razón en decir que eras el peor de la clase. Pero, eso sólo era por que te estabas adaptando a la clase. Además, yo te hubiera tomado como mi rival sin importar que tan mal te vaya – Lui – ¿por qué lo harías? – Elva – sabes. He visto a muchos que siempre han estado por encima de mí y, aunque los alcance y dejé o aunque no lo logre, no tiene ningún significado para mí. En cambio tú, cuando vi aquella determinación de querer ser mejor. No pude pensar en nadie mejor para que se volviera mi rival. Así que, no puedo aceptar a nadie más. Si no quieres aceptarme, ya verás que no me rendiré hasta que lo entiendas. Pero, cuando logre vencer te, sé que podré entender y ver que era lo que tanto te motivaba para llegar a ser de alguien inferior a alguien superior, aunque tú no lo veas así -, mientras que en la mente de Lui pasaba – ¿Cómo que alguien superior?, ¿cómo que motivación?. Si de verdad deseas tanto ver mi motivación para llegar a intentar ser alguien quien no era. Se verías de entender que no es tan fácil se explicarlo. Tan sólo pudiera decirte que mi motivación has sido tú. Pero bueno no importa que tanto me esfuerce y, aunque te lo dijera, sé que no cambiará nada. A partir de ahora, no debo de dejarme llevar demasiado por estas cosas. Sé que no será fácil terminar de olvidarte pero, bueno. Aunque sea una única vez – Lui se paró – sólo una vez, no pido mucho – miró fijamente a Elva con gran determinación, a tal punto que ella se quedó callada y congela sin siquiera saber que hacer. Lentamente Lui se acercó más a ella – por favor, no me odies. Pero, no puedo quedarme tranquilo de saber que voy a terminar se esta manera sin siquiera poder hecho una despedido apropiada para mi primer amor – se puso enfrente de ella y, sin pensarlo más, la abrazo fuertemente – cuando recuerde este día, podré decir que logré, aunque sea, darle un abrazo. No pude tener una conversación digna, ni siquiera aceptable contigo. Pero, pero por lo menos pude darte un abrazo -.
Elva, que estaba paralizada, al sentir aquel abrazo no pudo quedarse así nada más. Al sentir que Lui la abrazaba fuertemente, ella, sin querer, lo empujó inconscientemente. Lui, al ser rechazado por Elva, dijo – Muy bien, con ésto queda totalmente puesto en claro que no podemos ser más que rivales. No puedo pedir más. Así que, desde el día de hoy, no aceptaré a nadie más como mi rival-, Elva, algo apenada por haberle hecho eso a Lui, dijo – discúlpame por haberme apartado así. Ni era mi intención ser así pero, como me abrazaste de repente y muy fuerte, no tuve más opción -, Lui, con una sonrisa, dijo – no te preocupes por eso. La verdad, no estoy enojado por eso. Así que no te preocupes. Sabes, a partir de hoy, ya no seremos más compañeros. Así que, ahora si estoy seguro de poder tomarte como mi rival y nada más -, Elva, – ¿estas seguro? -, Lui, – sí. Así que, vamos a la ceremonia de graduación, ya que casi va a comenzar. Si -, Elva, – está bien -.
Lui comenzó a avanzar hacia la puerta para dirigirse al salón donde sería todos los actos de graduación. Pero, antes de salir Elva dijo estas últimas palabras – aunque vallamos a diferentes lugares, cuando nos volvamos a encontrar, quiero escuchar como te fue y, si es el momento correcto, será nuestra última batalla para definir quien es el mejor. Así que, si llego a ganar, quiero que hagas algo por mí – Lui, con una sonrisa, dijo – claro. Estaré esperando por ese día. Pero, como rivales, no creo que sea justo que sólo uno de los dos obtenga algo, por lo que yo también pediré algo -, Elva, – está bien, así será -.
Y, de esta manera, Lui se fue. Llegando al patio de la escuela, sintió unas grandes ganas de gritar o caer entre lágrimas pero, mientras se resistía a ello, pensaba – no, no puedo llorar. No debo de llorar, si lo hago se dará cuenta y la haré sentir mal -. Seco con la manga de su suéter lágrimas que estaban saliendo – debo de ser fuerte. Ya no debo de ser un Llorón. Quería demostrar lo fuerte que puedo ser, ahora es el momento de mostrar que puedo con ésto. Además, en comparación de los golpes y heridas que me hacia al pelear, esto no debe de ser nada. Pero – miró hacia el cielo – pero… ¿Por qué duele tanto?. Y, y – gritó – ¡¿ahora que pasará?! -.
Después de haber gritado, se dirigió a la ceremonia de graduación. Ya todos se encontraban listos para comenzar y, al verlo, dijeron – Lui ¿Dónde estabas? – Lui, con una gran sonrisa, disimulando el dolor que sentía, dijo – sólo me encontraba dando una vuelta – Rafael – al parecer eres tan despreocupado con esto -, Neftali, – sólo por que ya ganaste, no significa que debas de estar haciendo algo así. Debes de demostrar un poco más de responsabilidad, ya que eres el mejor de la clase -, Lui, – tienen razón. Me disculpo por eso. Pero, para poder terminar bien el año, quise ir a dar una vuelta y relajarme un poco -.
Comenzó la ceremonia de graduación, todos los padres estuvieron durante todo el acto. Al finalizar todos los actos de graduación, todos tomaron asiento para comer una pequeña refacción. Todos bromeaban y reían. Al ser que, después de lo ocurrido, Lui vio desde su lugar a Elva. Aunque no quería verla en ese momento, le era difícil evitar hacerlo. Se juntaron todos y se despidieron entre sí. Algunos se dieron abrazos, otros se estrechan la mano pero, Lui, sólo dijo un adiós y salió.
Al tener que ir al baño antes de irse, salió corriendo. Al salir del baño, vio que ella se encontraba sentada en las gradas, no quería prestarle atención pero, por esta vez, no la ignoró y se acercó. La miró y dijo – hola Elva, creí que ya te habías ido -, Elva, al escuchar la voz de Lui, volteó y dijo – hola Lui, no, aún estoy esperando a mi mama -, Lui, – ah~. Bueno, en ese caso, espero que te vaya bien -, Elva, con sin siquiera sentir, le agarro la manga de la camisa y dijo – recuerda, no quiero que olvides que sólo yo puedo ser tu rival y nadie más -. Lui, ante aquella reacción de Elva por lo que ya habían discutido, quedó sorprendido. La miró por un instante, ella tenía un rostro decidido y un mirada determinada a confirmar lo que quería. Lui, sin más que decir, sólo dijo – Sí – y así se fue.
El que se volvieran a encontrar era incierto pero, si de algo estaba seguro, era que no vería a nadie más, por lo menos hasta haber cumplido su promesa con ella. Esto puede ser el final o inicio de algo, no se podía decir con certeza. Por el momento, sólo aquel dolor era cierto pero esto no lo detendría. Aún quedaba un camino largo por seguir y, tal vez, podía cambiar su suerte. Esto no es una despedida, hasta cerrar todo, es lo que tenía en mente Lui. Por eso, él ya no se entraría sólo en tener buenas notas sino en ser merecedor de ellas. Trataría de cambiar y dejar de actuar como un niño, ya que él sentía que todavía cabía una pequeña oportunidad en su vida. Se rió, al pensar que estaba dándose por vencido sin siquiera haberle dicho lo que sentía con palabras.
Mientras caminaba de regreso, pensaba – aunque no te vea, se que lo volveré a hacer. Y, cuando lo haga, te diré lo que siente. Pero, para que sea realidad, verás que te ganaré y tendrás que escucharme sin nada más – su mamá, al ver que estaba callado, dijo – estás muy callado. ¿Pasó algo? -, Lui, – no mamá. Sólo que estoy un poco cansado – su mamá, – mmm. Con que era eso. Bueno, tienes razón, después de todo ya no eres más un estudiante de primaria y muy pronto serás un estudiante e básico. Así que prepárate para comenzar el próximo año -, Lui – Sí -.
Al llegar a su casa, Lui se dirigió a su cuarto y, viendo el calendario, dijo – la lucha aún no termina. Ya veras que te voy a alcanzar. Aunque ahora estés muy lejos para mí o seas demasiado grande, te alcanzaré. Así podré estar a tú lado. Pero, para eso, me volveré mejor. Así no podré hacer realidad el ser digno de ti -. Dejo en su ropero una libreta, que contenía algunos poemas que le había escrito. Y de esta manera, Lui comenzaría a esforzarse más por lograr gustarle a Elva. Ya estaba dejando de lado lo que habían dicho en la clase y no le pondría importancia, sino que lo tomaría como una oportunidad para lograr lo envío quería. Y así seguiría su travesía por no abandonar lo que sentía por ella hasta que fuera el final de ello.
Esperando que les haya gustado, espero sus comentarios y que siguieran la continuación.
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Gracias, hasta la próxima.
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