BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA ENTRE MOROS Y CRISTIANOS

BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA ENTRE MOROS Y CRISTIANOS

BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA ENTRE MOROS Y CRISTIANOS

I

Inmenso dolor todavía perdura

en la memoria de las gentes de Castilla

por la sangre de sus hijos derramada

en las tragedias de Alarcos y Salvatierra.

II

Angustiados por los vientos de guerra

que desde África cruzan la frontera,

desde que los infieles mahometanos

invadieron sus tierras a los cristianos.

III

El Rey Alfonso VIII de Castilla

implora al Pontífice de Roma,

declaración de cruzada santa,

para expulsar a los invasores de España.

IV

El ejército de la media luna va creciendo

con tropas llegadas del basto imperio,

por el estrecho de Gibraltar cruzaron

y hasta Sierra Morena avanzaron.

V

En sus altas cumbres se emboscaron

y el paso de Despeñaperros controlaron.

Mortal trampa a los cristianos esperaba

y la tragedia de Alarcos recordaba.

VI

En Toledo capital del reino castellano

se concentraron los cruzados cristianos,

para tomar parte en decisiva batalla

contra los invasores mahometanos.

VII

El ejército cristiano con la luz de las estrellas

su marcha iniciaba por las áridas tierras castellanas,

tras varias y agotadoras jornadas acampaban,

al encontrarse sus huestes extenuadas.

VIII

Una avanzadilla cristiana

las cumbres de Despeñaperros reconocía,

donde aterrada contemplaba

las estratégicas y ventajosas

posiciones que los moros mantenían.

IX

El grueso del ejército moro asentado

frente al profundo paso del desfiladero,

el que a los dos ejércitos beligerantes,

su desnivel natural mantiene separados.

X

La estratégica posición

del ejército mahometano,

impedía seguir avanzando

al ejército cristiano.

XI

En su angustia un pastor se le aparecía

a la avanzadilla cristiana,

indicándoles un paso seguro

carente de vigilancia musulmana.

XII

Al despuntar el alba, las huestes cristianas

por el paso milagroso cruzaban,

evitando caer en la trampa

que les tendían las tropas musulmanas.

XIII

Al amanecer los dos ejércitos se encontraban

desafiantes para librar singular contienda,

dispuestos a sacrificar sus vidas

en batalla tan decisiva.

XIV

Envestía la caballería cristiana

a la vanguardia musulmana,

que en desbandada se dispersaba,

fingiendo con astucia su huida masiva.

XV

Los cristianos el ataque prosiguieron

y hasta la segunda línea atravesaron,

alcanzando al grueso de las tropas musulmanas

que doblaban en número a las cristianas.

XVI

Las tropas de élite musulmanas

contraatacaban a las cristianas,

por sus flancos se adelantaban,

y a los confiados cristianos rodeaban.

XVII

Cercada la tropa cristiana,

acude en su ayuda la segunda línea.

Obligando a retroceder a la cristiana

al no poder contener la inmensa marea sarracena.

XVIII

El Rey Alfonso, con gran angustia en el alma

contemplaba entre la gran polvareda lejana,

a sus tropas con el estandarte que las encabezaba,

desorganizadas y a la vez que se replegaban.

XIX

Aterrada situación al ofrecer blanco seguro

a los mortíferos arqueros sarracenos,

que causaban graves estragos

al cansado y abatido ejército cristiano.

XX

En un momento tan crítico del combate

con su maniobra envolvente desde los flancos;

los almohades estuvieron a punto de ganar la contienda,

las fuerzas cristianas al límite del infierno que soportaban.

XXI

Ante el infierno aterrador que atravesaban

los cristianos en el campo de batalla,

el Rey Alfonso de Castilla, flanqueado

por los reyes de Aragón y Navarra.

XXII

Al frente de sus caballeros se lanzaban

con arrojo y valor a la carga,

el vigoroso lance socorría a los cristianos,

obligando replegarse a los musulmanes.

XXIII

La caballería pesada cristiana

con valentía doblegaba a la musulmana.

Por la ladera su avance continuaba

hasta coronar la colina fortificada

que con gran valor alcanzaba.

XXIV

Con estrategia y bravura

la caballería cristiana

rompía las cadenas

que circundaban la empalizada.

XXV

Se enfrentaron en encarnizado combate

contra la guardia personal sarracena,

que con bravura por su caudillo luchaban,

y hasta la última gota de su sangre derramaban.

XXVI

La maniobra envolvente de los cristianos

anulaba la acción de los arqueros sarracenos,

con arrojo a la guardia del Califa masacraron

y hasta la última línea del bastión moro penetraron.

XXVII

Vencidas y masacradas las huestes sarracenas,

sus supervivientes huían en desbandada,

entre tanta agonía y desesperación

cada uno buscaba su propia salvación.

XXVIII

El gran Califa contemplaba horrorizado

la gran derrota que su ejército estaba sufriendo,

su puesto de mando precipitadamente abandonaba,

y para salvar su vida a la fuga se daba.

XXIX

El Rey de Castilla

horrorizado contemplaba

los miles de cadáveres hacinados

que yacían en el campo de batalla.

XXX

Unos decapitados, otros desmembrados

y la tierra cubierta con su sangre derramada.

A Dios agradecía el haberle concedido

en este día tan gloriosa hazaña.

XXXI

Los cristianos armados de fortaleza y heroísmo

la victoria de las Navas de Tolosa consiguieron,

una página con letras de oro escribieron

y con su hazaña a crear la historia contribuyeron.

XXXII

Desde la gloriosa victoria cristiana

contra las tropas invasoras musulmanas,

resplandece en el horizonte la cruz cristiana,

apagando el brillo de la media luna musulmana.

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23-12-2017

Autor: Fidel Tello Costero

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