Sí lo haría, por supuesto que lo haría. Ya había soportado sus insinuaciones muchas veces atrás, me había obligado a contenerme, pues los celos son dañinos. Sin embargo, mi paciencia se había agotado. Cada centímetro de mi cuerpo temblaba subyugado por la ira siempre que su asqueroso rostro aparecía frente a mí. Hoy le pondría...
Seguir leyendo
5
0