por Adán Sacha El viernes empezó con un viento caliente que venía del río, un viento espeso como aceite quemado. En la costa, donde antes había clubes náuticos y restaurantes de pescado, ahora se levantaban las torres de la Usina Rey, un complejo de servidores financieros donde el Rey Dólar dormía en millones de transacciones...
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