Entre el hambre, la pluma, el papel y la esperanza viva; algún día. Vive el escritor, respira, añora y en momentos de feroz ira rechaza el don para decirse que podrá hacer otra cosa que no tenga que ver con tinta.
Esa noche la psicología la ejerció el alcohol, la mente del mal llamado doctor de mentes dementes -sin contar que la suya propia está demente- no siempre está en disposición de diseccionar las confusiones de otros y en esas condiciones es mejor dejar que el hombre busque su propio bienestar, inclusive si eso implica que...