Fragmento de un martes por la noche. ¿Se comprende? ¿Se comparte? Quizás nadie lo haga, solo yo misma cuando me hundo bien adentro en mis pensamientos... Solo yo y los ecos de mi subconsciente.
Un lugar sencillo pero cargado de simbolismo: un espacio cotidiano que, más allá de su apariencia, se convierte en punto de encuentro, reconciliación y renacimiento. El banco no es solo un objeto en una plaza, sino un testigo silencioso del paso del tiempo, de las despedidas que duelen y de los reencuentros que sanan. Allí,...