El hombre soltó una carcajada que no figuraba en ningún manual de ajedrez. —Amigo, yo no anoto nada. Yo vendo empanadas. Kevin se acercó, miró el carrito y luego miró al cuaderno —que ahora era un cuaderno de fiados. —¿Entonces ayer…? —Ayer fue el del chance —dijo Rosaita, la señora del aseo, barriendo la esquina—....
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