Siempre me he considerado como alguien finamente educado. Me dirijo a las personas con suma elegancia, actúo según la normatividad, visto de forma refinada, mis modales se perciben en mi amplio vocabulario. En fin, bien podría alardear que soy el ciudadano perfecto. Excepto cuando agotan mi paciencia. Como aquella vez en el teatro. Se estaba...
Seguir leyendo
13
0