Que el gato te seque a meadas los malvones. Tu hermanita*. Así rezaba la feliz tarjeta de Navidad del año 1900. Feliz en su primer lugar en la pila de recuerdos que yo acumulaba sobre la mesa de luz de mi amiga Clarita. Feliz en el “felices fiestas” impreso con letras ortopédicas, que nada tenían...
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Dicen que los libros no muerden. Yo digo que libro que ladra no muerde. Pero no todos los libros ladran, ojo. Hay un libro llamado Anselmo que es calladito pero en cuanto te descuidás te lanza el tarascón...
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El hombre despertó un minuto antes de lo acostumbrado. De no ser por la menguante y alucinógena cualidad que tiene el despertar, habría carecido de sueños, de falsos rostros en las maderas que hacían las vigas del techo. El hombre miró los dos relojes en la mesa de luz hasta que se hicieron uno: eran...
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Hoy en la mañana al llegar de la casa de mis padres después de recibir la noche buena en familia, he encontrado a Santa dormido en mi puerta, alguien le había robado la bolsa de regalos y lo habían golpeado; entramos a mi departamento, limpie sus heridas y le invité chocolate caliente, cuando estuvo más...
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Un pobre preso se abraza una noche más a la cuerda con la que se intenta liberar, se intenta liberar de las rejas que su conciencia se ha encargado de crear, los barrotes de metal no lo asustan, pero las voces en su cabeza lo perturban y no lo dejan ni respirar.
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El personaje —me lo encontré ayer de visita en nuestro cuento— dice que se escapó de un libro de gestión empresarial editado por una congregación religiosa. Pero me parece que dice mentiras, para mí que lo echaron a patadas por irreverente. Seguro que todos los demás estaban hartos de su manerita de sonreír cuando otro...
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