Él ya estaría tomándose un daiquiri en el malecón al dejarme abandonada en este lugar lujoso con todas esas personas de clase alta, mientras fingía que era parte de su jerarquía.
-Todo ira bien- Fueron las palabras del hombre con traje ajustado y sonrisa encantadora.
«Un problema te lleva a otro y una mentira te mete en mas problemas» esa frase se repetía en mi cabeza a cada sonrisa falsa que adornaba mi rostro.
Él aun no regresaba y la incomodidad seguía. Hasta el punto que mi mirada no se alejaba del reloj esperando la hora de la partida
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