Lástima que no haya billetes para maniquíes… para enviarte al olvido junto con los termos de café, y los tuppers que compré, tan locamente enamorada… para picnics improvisados y fugaces en tu coche, a la salida del trabajo en parajes alejados, al lado de la autopista…
Al olvido, junto con el último año que no he vivido, ni he reído… al olvido TU, y todo lo que tiene que ver contigo. Sin despedidas, como a ti te gusta.
Y sonrio… y en el último instante rescato los termos. Porque, cada día la vida trae la oportunidad de improvisar nuevos picnics.
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