Espacios ajenos
Aparecía en cualquier lugar y a cualquier hora. Lo podías encontrar sentado en un rincón, recorriendo con la mano la encimera de cocina, agachado detrás de un sofá, revisando los armarios de las habitaciones, parado en el balcón, siempre vestido con su traje de tres piezas, su sombrero de hongo y sus zapatos de charol....