La camiseta de su equipo
La camiseta de su equipo de fútbol es la unidad de medida de jornadas laborales que tiene que trabajar un padre para que su hijo vaya vestido como alguien a quién admira más que a él.
club de escritura Fundación Escritura(s)-Fuentetaja
633participaciones
III Concurso de greguerías Admisión de originales: del 26 de septiembre al 27 de noviembre
Periodo de votaciones: del 28 de noviembre al 26 de diciembre
Fallo del Jurado: el 20 de enero de 2023
La camiseta de su equipo de fútbol es la unidad de medida de jornadas laborales que tiene que trabajar un padre para que su hijo vaya vestido como alguien a quién admira más que a él.
La mente humana, ese oasis de paz donde hacer volar la imaginación y poder huir del mundo exterior.
Inservibles esqueletos fósiles, aristocracia de perfeccionismo, miopes fanáticos en cobardía, teofastos modernos idealistas en doctrinas acobijadas a la normalidad, tendencia finita en su moral. Alinean las filas de un convencionalismo pavoroso ser temeblimente aburridos es su mayor dificultad.
No conocía el mar, así que decidió mojarse con palabras.
Pedido. Lejos. Bici. Paquete. ¿Cómo lo llevo? Lo ato al manubrio. ¡Cuánto tráfico! ¿Son autos o caballos? Avanzo. Los cruzo hasta que veo a mi novia. «¿Y el maniquí?». «En este laberinto de asfalto los autos se multiplican como máscaras de un espejismo». Pero digo: Lo perdí en la batalla, amor.
Te será siempre fiel, salvo un día.
Como no le entendían cuando hablaba, lo llamaban » diario mojado »
Entonces, los pensamientos se vuelven entorno, retumban en un eco proveniente del pasado que, como vil enredadera, estrujan con fuerzas los cimientos de tu entereza. Te cambia la voz, caminas con cierta cautela, y tu motricidad se vuelve extrañamente interesante.
Mi corazón frío estaba a menos de 248 grados.
Radio es una manecilla indicando aquello que deseas escuchar.
Los hijos cuando dejan la casa. El hijo: – Me voy de casa ¡quiero una vida nueva! La casa:- Siempre queda algo de ti esperando. La madre: -Él nunca se fue, solo salió un rato. El padre: – Nunca terminarás de irte. Siempre estarás en mi.