El mal del poeta

El mal del poeta

Dobile Ariza

25/08/2018

Como le confieso al mundo que no puedo escribir, que el talento vagabundo se marchó en un instante roto y me tiene como marinero sin su brújula.

¿Por dónde expreso mi sentir?, ¿a quién le confieso mi miedos y amores? El lápiz y el papel ya no están, corro por un pasillo ligeramente iluminado y no poseo palabras para describirlo. Me aproximo a un vacío inminente.

Lo único que tenía para huir, se ha marchado y la gente común no logra comprender el gran lío en el que me encuentro.

Y es que en realidad no se hablar, no puedo ver a la cara de mi interlocutor y expresar cualquier sentimiento o emoción, que cosa más absurda lo sé, pero así soy y creo que a esta edad cambiarlo es un tema en el cual ya no me atrevo a divagar.

Golpeo una pared, traspaso la otra solo con pensar, el cielo azul no me da, el atardecer ya no se sabe expresar, las aves surcando el cielo me resultan insípidas, ¿qué haré de mí? si ni mis lágrimas puedo describir, los vacíos ya no puedo transcribir, las locuras no las logro desglosar, los poemas ya no puedo escribir.

Se marcho, ¿regresara? Espero desesperadamente que sí, que no olvide el camino, que llegue tan deprisa como se fue, que no me impida ser y sentir… Me ahogo con tanto, muero por tan poco.

No quiero decir a lo negro, negro, no quiero escribir a lo bueno, bueno, quiero pintar en el papel todo un retrato con puras letras y hacer de una experiencia miles de hojas llenas.

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