Un paraguas de rayas
La casa estaba vacía, desocupada de muebles y palabras. La soledad era total, el silencio opresivo. A su alrededor los pájaros evitaban su vuelo y los más cercanos acallaban sus gorjeos. La lluvia, impenitente, no había parado de caer día tras día, empapando suelos, casas y viandantes. De los tejados escurrían enormes goterones y por...