El año sin azahares
A usted, lector paciente, le constará que Madrid presume de primaveras olorosas; pues bien, el año que voy a referir dejó a la villa sin azahares ni gorjeos. Era como si Marzo, con sus airecillos de doncella presumida, hubiese tomado un tren equivocado y se hubiese bajado en Cuenca. Los paseos del Prado tenían el...