El que sueña y el que escribe

El que sueña y el que escribe

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En este momento tú estás soñando, Albert.

Sueñas que alguien, en este mundo u otro, está escribiendo sobre ti.

Un hombre con gafas, sentado en un sofá, quien va apuntando una serie de notas en un viejo cuaderno de tapas azules; un hombre muy parecido a ti, y a la vez muy distinto.

Lo sueñas describiendo la ciudad en donde tú vives, una ciudad que bien puede ser Lima, Berlín, Buenos Aires o Londres…Para el caso es lo mismo, Albert: Sabes bien que, durante este sueño maravilloso a la par que terrible, aquel desconocido es el dueño entero de tu vida, de tu pasado, de tu presente, acaso de tu futuro.

Sabes que, si a él se le antoja, puedes cambiar de nación, de nombre e identidad: Basta tachar un par de letras, y entonces todo aquello que das por sentado terminará transformándose, sin que tú te des cuenta siquiera de dicha transformación.

Él va describiendo poco a poco la habitación donde duermes, enumerando diferentes elementos de aquel recinto: Las cortinas polvorientas, la fotografía en blanco y negro de Greta Garbo recortada de una vieja revista que adorna una de las paredes, el desfile de hormigas que marcha en una esquina transportando migas de pan ante la indolente mirada de tu gato Beppo, que reposa echado sobre la silla junto a tu escritorio.

Sueñas también como es que ese hombre menciona en sus notas una serie de acontecimientos y personas que marcaron diferentes momentos de tu vida, hasta convertirte en la persona que eres ahora: Él escribe sobre Herbert, tu amigo del colegio, de tez pálida y pequeños ojos negros sin brillo; te cuenta sobre Emma, aquella hermosa chica de ojos castaños para quien escribiste un burdo poema de amor de cinco versos, que nunca te atreviste a entregarle…

Son asimismo pormenorizados cada uno de tus anhelos, miedos y angustias, igual que todo aquello que te hizo reír y llorar alguna vez; diversos párrafos enumeran asimismo cada uno de los libros que has leído a lo largo de tu existencia, así como también los numerosos autores que te inspiraron a crear tus propias historias…Chesterton, Kafka, Poe, Kipling, Lugones…Ni uno de ellos queda sin nombrar, y son sus obras las que llenan los desordenados estantes del librero en tu dormitorio, donde ya empiezan a colarse unos tenues rayos de sol.

Sueñas entonces que el escritor desconocido bosteza, y decide dar una pausa a su relato, haciendo a un lado su cuaderno de tapas azules, para luego irse a dormir: Sueñas como es que él se recuesta sobre su lecho, cubriéndose con unas frazadas.

Y al momento en el cual sus ojos se cierran, tú te despiertas, invadido por una imperiosa necesidad de ponerte a escribir la historia de ese otro hombre, contando cada uno de los diferentes aspectos de su vida justo como él hizo contigo mientras soñabas.

Esa noche, al volver del trabajo, te sientas en uno de los sofás de la sala, y tomando en tus manos un viejo cuaderno de tapas azules, comienzas a escribir una serie de notas:

En este momento, tú estás soñando, Alvaro.

Sueñas que alguien, en este mundo u otro, está escribiendo sobre ti.

Un hombre con gafas, sentado en un sofá, quien va apuntando una serie de notas en un viejo cuaderno de tapas azules; un hombre muy parecido a ti, y a la vez muy distinto…

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