
Desperté con un montón de pensamientos y una sensación extraña, una mezcla de vacío pero a la vez de calma y armonía.
En mi mesita junto al reloj había un cuaderno de color azul… que extraño… no lo recordaba, pensé en comprar uno, pero estaba segura de no haberlo hecho.
Lo abrí con curiosidad, en la primera página pude leer…
«6 de Abril , encontré un cuaderno de color azul…que extraño… no lo recordaba, pensé en comprar uno, pero estaba segura de no haberlo hecho»
Me inquieté bastante porque fue exactamente lo que había pensado unos instantes antes.
Decidí pasar a otra página, esto tenía que tener una explicación.
Un escalofrío sacudió mi cuerpo, dudé hasta de mi propia soledad, intenté recordar, pero nada tenía sentido.
¿ Qué estaba pasando? mi corazón comenzó a latir deprisa, todo lo que pensaba en aquellos instantes estaba escrito en aquellas hojas.
Cerré el cuaderno, esto era absurdo, una magia extraña me arrebataba las palabras reflejándolas en aquellas hojas de papel. Mis pensamientos eran escritos sin ser escritos, lo estaba escribiendo yo con mi propia mente.
Sentí curiosidad y lo abrí de nuevo, pero esta vez en la última página.
«No lo estás escribiendo tú»
Se me secó la garganta cogí un vaso de agua intentando entender que estaba sucediendo, comencé a ojear otras páginas y en todas habían pensamientos, recuerdos de mi niñez que jamás conté y esa misma noche por casualidades de la vida soñé.
De pronto vi una hoja en blanco, cogí un bolígrafo dispuesta a demostrarme que era yo quien tenía el control, pero justo cuando la punta apenas tocó el papel aparecieron nuevas palabras que rondaban en mi cabeza.
Susurré… ¿Quién eres?
En ese mismo instante apareció una nueva línea «soy quien está leyendo esto»
Fruncí el ceño, estaba enfadada, era como un rompecabezas, como un laberinto que una y otra vez me llevaba a la confusión.
Me costaba respirar, algo me asfixiaba, comencé a sudar, entre delirios grité y de pronto… sobresaltada… abrí los ojos y comprendí que todo había sido un mal sueño, me levanté aliviada, más tranquila, la luz del día invadía los rincones de mi habitación y justo allí… en la pequeña mesilla… vi un cuaderno azul, estaba abierto, entonces comprendí que no señalaba a alguien fuera del cuaderno, señalaba hacía arriba, hacia donde estás tú ahora, el cuaderno sigue abierto y la siguiente página… todavía está en blanco.
Cuánto cuento cuántico
OPINIONES Y COMENTARIOS