Para fabricar construcciones altas, los humanos nos valemos de construcciones altas, como grúas, escaleras o andamios. Zenón concluyó que la construcción vertical era imposible y propugnaba vivir en madrigueras o dormir al raso.
Sus seguidores se dividieron en dos: quienes, efectivamente, cavaron madrigueras y las habitaron, cumpliendo el precepto literal; y quienes vivían a rastras, porque el dormir al raso no admitía techo alguno, ni aunque fuese el suelo, y porque reptar era la horizontalidad en vida, la cual, aunque nunca prescrita de manera expresa, era corolario innegable de todas las enseñanzas del maestro. Se conocían, respectivamente, como la Secta de las Ratas y la Secta de los Arrastrados.
Siglos después, los recién casados y recién llegados a Nueva York, nombraron a su primogénito Zenón.
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