Comala 19 de Marzo de 1927
Buenas noches Don Pedro, o Prefieres que te llame papito?
Por fin nos conocemos. Sabía quién eras desde hace mucho tiempo. Desde antes de nacer. Aunque para ser exacto no nací, solo morí. Por eso he tenido que esperar largos años en el limbo para mirarte a los ojos. Viejo asqueroso.
Estaba seguro que vendrías. Eras demasiado malo para ir a otro lugar. Me alegro de no haberme salvado. Si no , no podría atormentarte..
Me encanta ver tu cara de miedo cuando me acerco, con mi cuerpo de bebé sin terminar, mi placenta colgando y te miro con mis ojos vacíos.
?Te acuerdas de la loca del embozo? Damiana la daba de desayunar, por caridad o por culpabilidad , a saber. Yo soy el hijo que nunca tuvo.
El día de mi nacimiento, mi madre, además de perderme a mí, perdió el habla y la razón. Por qué me quería con toda su alma, y no pudo superar que le dijesen que venía muerto.
Te ayudaré a recordar, Damiana convenció a mi madre para que trabajase en el rancho.
era una chiquilla, por qué a ti, papito te gustaban así, chiquitas. Quizás te recordaban a Susanita, tu amor de la infancia, su padre te la arrebató con apenas quince años, para hacerla suya. Era la misma edad que tenía mi madre cuando la desvirgaste.
La visitaste varias noches, entrando por la ventana, mientras ella temblaba de miedo.
Era tu trocito de carne.
Meses después, fue a verte. Estaba encinta mía y no quisiste saber nada de ella. Fulgor la despachó de La Media Luna entregándola algunos pesos.
Intentó volver a su casa, pero no la aceptaron.
Con dieciséis años, y un vientre abultado, no encontró trabajo. La humillaron, llamándola pecadora y desvergonzada. Vivimos de la caridad , pasando hambre y frío.
Un día no pudo más. Se sentó en el suelo, frente a la iglesia, y un río de aguas rojas corrió entre sus piernas. Yo había empezado a nacer, aunque nunca terminé.
Acomodaron a mi madre en casa del padre Rentería. Estaban seguros de que ambos moriríamos.
Ella vivió, aunque perdió la razón. A mí me sacaron muerto de sus entrañas.No conocí el aire de la tierra.
Por eso no tengo otro objetivo que atormentar tu alma. Que pagues por llevar a mi madre a la locura. Como ves he heredado tu mala sangre.
Me gustaba aparecer en los sueños de Susana, la hice creer que era su hijo no nacido, que tuvo con su verdadero amor, Florencio. ! Que placer cuando se volvió loca como mi madre! Donde las dan, las toman , Pedrito.
También tuve que ver en la muerte de tu hijo Miguelito, al que si querías. Ardía de rabia. Por qué a él si, y a mí no?
Pensabas que te iba a dejar ser feliz ?
Ahora a disfrutar de nuestra mutua compañía, vagando bien juntitos hasta el fin de los tiempos.
Te odio papaito
Tu hijo sin nombre.
Cartas desde el polvo
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