En este día gris y opaco, que huele a melancolía y tristeza, evoco el recuerdo de mi amado hijo, envuelto en el traje de la esperanza y con su maleta llena de anhelos y mis bendiciones . Es tonto lo se, pero soy su madre y lo extraño, me hacen falta sus berrinches, sus besos con calor de ilusión, sus abrazos eléctricos , lo vi partir con el corazón encogido y arrugado por dejar su hogar, su patria su vida.
Era su alma atormentada la que hacia mover sus pasos hacia la luz de un porvenir, que estaba escondido en alguna estrella lejana y de cuando en vez le susurraba dulces palabras de verde ilusión.
hoy lo recuerdo más que nunca , no he recibido noticias suyas, a veces me siento a escuchar el viento hablando entre las ramas de los árboles, pero solo me llegan noticias de algún vecino que soño con un arcoiris sin colores y otras veces veo como el cielo llora, con lágrimas gruesas de un camote oscuro, lavando mi tristeza y remendando mi esperanza.
Su recuerdo me mantiene y en la incierta lejania lo amo.
Cartas desde el polvo
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