Yo no pertenezco a Comala y sería absurdo pensar que Comala me pertenece. Sería como creer que Macondo pertenece a Aureliano Buendía o viceversa.
En estos últimos días he conocido a mucha gente que, de forma por demás desesperada, busca el camino más corto para llegar a Comala. Lo más curioso es que si les preguntas porqué quieren llegar lo antes posible allá, todos, sin exepsion, contestan que van en busca de Pedro Páramo, quien aseguran que es su padre.
Yo no puedo caminar, pues nací con una malformación que conlleva también serios problemas cardíacos, respiratorio y gastrointestinales, adicional al Síndrome de Down con el que curso ,Sin embargo, , me considero un ser muy afortunado, pues tengo capacidad de ver el mundo de una forma que nadie más puede hacerlo. Quizás por eso no me interesa ir a Comala, pues es un pueblo fantasmagórico, caluroso y misterioso., ni tampoco a Macondo que es un pueblo caluroso y exhuberante.
Mi alimentación es muy limitada, y tengo que reconoces que envidio un poco ( solo un poco) a la gente que va a Cuetzalan, famosa por sus tlayoyos y tamales de frÍjol; aunque llueve la mayor parte del tiempo.. Sus calles empedradas dan una sensación muy especial, pues cada paso con huarache emite una nota musical. Pero mi principal alimento son las sonrisas de los niños cuando corren tras una pelota: o las chicas cuando peinan sus negras y largas trenzas para asistir a la feria del pueblo.
Sé que mi paso por este mundo será muy breve, pero tengo un papá y una mamá que me aman más que nada en el mundo, y darían su vida entera por que yo fuera “normal”. No se han dado cuenta de que lo efímero es lo más hermoso del mundo, y que así como los mejores perfumes vienen siempre en frascos pequeños, los mejores momentos son solo suspiros de Ángel.
Hace poco tiempo mis pulmoncitos se cansaron ya de trabajar, por lo que ahora requiero de tanques de oxígeno para sobrevivir. Sé que esto no durará mucho tiempo. Solo espero que mis papitos lo entiendan cuando llegue el momento. Deben estar seguros que, aunque mi cuerpo ya no esté con ellos, nuestras almas siempre permanecerán unidas.
Mientras este día llegue, seguiré intentando guiar a y ayudar a cada ser que acuda a Comala en busca de su padre. Al fin y al caba no existe nada mejor en el mundo que unos padres que nos guíen y protejan siempre.
Ahora es ya tiempo de partir. Por favor no lloren mi ausencia; agradezcan al cielo que nos dio la oportunidad de coincidir.
En mi memoria solo les pido que vivan felices lo que les resta de vida, por que sin duda, yo estaré siempre aguardando por ellos
– FIN –
ª En honor a mi hijo DEP.
Cartas desde el polvo
OPINIONES Y COMENTARIOS