El olvido que descompensa un alma respirando

El olvido que descompensa un alma respirando

Jober

26/02/2026

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He dicho “OYE” y no me escuchan, he dicho “POR FAVOR” y no me escuchan, estoy loco, definitivamente estoy loco, fuiste tú Roberto Bentorini, el que me trajo la maldición de estar entre las tierras casi desiertas, el sol más caliente que los veranos en Sicilia, y el olor a tierra seca, olvidada, que desciende de las pisadas de almas vivas, eso es Cómala, un pueblo que está quedando olvidado y parece ser que los únicos que lo acogen son los muertos olvidados que no cesan al tormento de la historia de este pueblo que vive de la desdicha en el gozo de caminar, el gozo de seguir caminando y la desdicha de no apreciar ese caminar por los actos que nos han marcado desde el rencor, la culpa, y el poder, el poder que nos ha llevado a la locura.

Es 1927, yo Pablo Bentorini, un siciliano en Cómala, en los espacios olvidados del Gran México, me queda poco tiempo, me han diagnosticado Cólera, era un loco, inservible, viviendo en los inhóspitos baldíos de Cómala apenas pudiendo escribir esta carta para Roberto Bentorini, mi hermano que nunca encontré, me estoy muriendo y nunca te halle hermano, dejo esta carta en manos de extraños, con la esperanza de que alguien me encuentre ya muerto y te de esta carta para que quizás sepas solamente el final desdichado de tu hermano, aunque sea tengas conocimiento de eso, porque el principio está muy lejos de la verdad y el final muy cerca de la muerte, y entre ese borde de cuerda floja estoy yo inclinándome en los agobios del silencio. Esta carta la dejo en este suelo desecho de mi alma porque realmente ya estoy muerto.

Soy enfermera de Cómala, he escrito esto para el señor Bentorini, paciente muerto por Cólera, lo veía paseando por los espacios sombríos del hospital, es muy tradicional en México la comunicación con los muertos, yo he escrito unas breves palabras de un alma perturbada desahogándose, esto lo dejamos en manos para Roberto Bentorini, porque yo era la esposa de Pablo el siciliano de Cómala. Esta carta refleja el lado oscuro del corazón, porque pablo Bentorini no murió de cólera, y yo no soy enfermera, soy Irene Fenchatori una siciliana medicada en un psiquiátrico de Cómala, que asesino a su esposo Pablo Bentorini , y ahora estoy en Cómala internada por asesinar a los hermanos Bentorini, escribo esta carta para Franchesca, mi hija, los hermanos Bentorini mas nunca te harán daño, ellos te asesinaron. Tu madre, en el olvido estoy, quedare, y estaré recordando lo que ya no me queda, mi alma respirar en un momento de felicidad que quedo en la desdicha de un alma perturbada con la demencia de sus actos, así es el conflicto de pensamiento, pero escribo como realmente un día quise ser para sanar las almas que respiran en el olvido y la melancolía que descompensa los últimos suspiros de su firmeza.

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