Comala Y El Niño Con Sombra.

Comala Y El Niño Con Sombra.

Piky A.

22/02/2026

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Hermano querido:

Abuela dice que los muertos no leen ni hablan. Igual te escribo. Te escribo porque yo creo que SÍ lo hacen. 
Anoche susurraste mi nombre ¡No estaba soñando! Vi tu voz pasar convertida en sombra…
Comala no tiene sombras. La gente camina bajo la luz y nada lleva pegado a sus pies. Se apoyan en las paredes sin dejar marca. Animales o árboles no oscurecen la tierra. No sé si donde estás es diferente. Acá, el sol cae perpendicular sin dibujar nada detrás. 
El único que tenía sombra eras tú. Lucía más larga que tu cuerpo. Al atardecer, se estiraba adelantándose como conociendo el camino más que vos. Yo la pisaba para detenerla. Te reías. Ella reía. Los tres reíamos.

Enfermaste. Terminaron las risas. Tu sombra se hizo más delgada. Yo controlaba. No quería que desapareciera y te llevase. Cuando te fuiste, tu sombra también lo hizo. No quedó pegada en la pared. No quedo acostada en tu cama. Se levantó del piso. Se desprendió como una piel cansada de su cuerpo. Ambos partieron. No hubo ruidos. Aquí las cosas se van sin hacer ruido.

Mamá; ya no canta cuando barre. Mueve la escoba arrastrando pedacitos tuyos que quedaron en el piso. Tus remedios siguen en la mesa. Mamá dice que huelen a ti. No sé a que huele la muerte. Yo la huelo a tierra mojada sin lluvia.

Papá; camina sin sombra. La oscuridad se le metió en el pecho. Mira la puerta esperando que tu sombra aparezca y luego lo hagas vos. 

Cuando el sol cae, la veo cruzar entre los árboles. No es la mía. No es la de nadie. Nadie acá tiene sombra. La tuya se llevó la de todos.
Quizás tu sombra era la única prueba de que estábamos vivos. 

Somos un pueblo de gente con máscaras. Sin rostros. Con pasos que no levantan sombra. Un pueblo dibujado sin lápiz negro. Sin oscuridades. Caliente y raro. Un eco del mismísimo infierno.

Dicen, que hubo un hombre que mandaba desde el silencio. Que su nombre todavía cae pesado y levanta polvo: Pedro Páramo.
Dicen también, que el calor es tan fuerte que derrite los bordes del cuerpo. Por éso, nada se dibuja en el piso. Pero no todo es verdad. Lo sé, porque vi tu sombra estirarse sobre el patio pegada a la pared mientras corrías. Cada vez que el sol cae torcido veo pasar tu sombra. No es la mía. No tengo. Nadie en Comala tiene. Sólo tú. El único que parecía estar vivo. El único con el don de oscurecer la tierra.

“Comala es una claridad que lastima.”
Las casas son claras.

Las calles son claras.

Las noches son claras.

“La gente es tan clara que parece deslavada por dentro.”

El pueblo repite que en Comala habitan sólo muertos.
Que nadie duerme. Los muertos no duermen.
Que la luz es seca y no refleja nada. 

Que alguien se tragó todas las sombras. 
Tal vez fue Pedro Páramo que camina todavía por aquí, buscando la sombra que le falta…

Tu hermana.

 

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