En esta maleta no cabe casi nada, ni apretujando los jerseys, ni colocando las bolas de calcetines en las redecillas. Pero que te vas, te vas.

En cuantito que entres por la puerta te toparás con la maleta, y una nota. La que empieza por Querido Lorenzo y acaba en Adiós para siempre.

Y un billete del Alsa hasta Ponferrrada. De Ponferrada para allá lo que quieras. Con cuatrocientos kilómetros de por medio ya veré lo que hago yo mañana con la otra maleta.

En esta sí que me cabe. Todos los mares, las caracolas y las espumas.

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