Cuando estaba en secundaria tuve una profesora de literatura que daba talleres de escritura en su casa, nunca fui a uno pero si iba a su casa a tomar el té algunas tardes y disfrutar de un buen libro.
Graciela me ayudó a descubrir las mil emociones que la literatura y la poesía despertaban en mí.
Participé en dos concursos literarios de secundaria en Montevideo, el primero sobre un relato histórico en el cual salí en segundo lugar y en el segundo gané el primer premio con un conjunto de poemas.
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