Podía sentir el agua salada golpeando su rostro, saborear el sabor amargo en su boca, podía sentir su pecho apunto de estallar, estaba tan cerca de encontrarla.

— Capitán —dijo Benjamín. — La hemos detectado al este.

¿Al este? ¿A las aguas inexploradas? —Cristóbal no sabía a lo se estaba refiriendo por lo que pensó que era mejor verlo con sus propios ojos. — Prepara a los hombres, tenemos tierras que explorar.

A la orden, capitán.

«La gran tierra me espera» pensó eufórico.

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