En mi diván particular, está esa película que tanto te gustaba y a la que vuelvo cada tanto en cuando. Me recuerda a ti, a esos días en los que sin ir a ningún sitio, estábamos en todas partes. Así es la vida, un viaje en continua planificación. Como los sueños, que se fraguan durante toda una noche en nuestra mente y que acaban con la última realidad que es el despertar. Hoy solo pude sonreír mientras escuchaba a José Sacristán decir aquello de: No somos de ninguna parte. Somos del camino.

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