ECOS del CAMINO

ECOS del CAMINO

Pablo Gamboa

15/08/2026

PRóLOGO

Hay momentos que, aunque parecen quedar atrás, descubren una manera diferente de quedarse.

En una palabra, una mirada, en un silencio compartido. Habitando la memoria sin pedir permiso y, con el paso del tiempo, dejan de ser solo recuerdos para convertirse en parte de quienes somos.

Estos escritos nacen de ese lugar donde lo vivido busca una nueva forma de existir. Un espacio entre la ausencia y la presencia, entre lo que alguna vez fue y aquello que todavía permanece.

No intentan explicar una historia, sino recorrer sus huellas. No buscan detener el tiempo, sino escuchar aquello que dejó a su paso.

Porque cada encuentro, cada despedida y cada instante vivido deja algo de nosotros en el camino.

Y quizás escribir sea eso, volver sobre esas pequeñas marcas que la vida deja, no para quedarse en ellas, sino para comprender que también forman parte nuestro día.

Estas hojas son una invitación a caminar despacio por esos lugares donde el tiempo, la memoria y las emociones todavía encuentran una manera de hallarse.

PG

01 

CAMINAR


Camino este tiempo.

Sin apurar las horas.

Sin pedirle respuestas al calendario.

Dejo que los días encuentren su propio ritmo,

como quien aprende que la vida

también sabe llegar sola.

Hay mañanas

que parecen iguales a todas.

Y, sin embargo,

cada una mueve algo invisible.

Algo cambia.

Aunque los ojos todavía no lo descubran.

Ya no intento detener el tiempo,

ni convencer al destino.

Aprendí

que algunas historias

solo florecen

cuando la espera deja de ser impaciencia

y se convierte en confianza.

El día ya está escrito.

Nosotros

apenas caminamos hacia él.

Paso a paso.

Sin atajos.

Sin correr detrás de lo que tiene su propia hora.

Por eso miro cada amanecer

como quien recibe una pequeña certeza.

No porque sepa lo que traerá,

sino porque entiendo

que también él

acorta los trayectos.

Y entonces sonrío.

Porque cada amanecer

es uno menos en la distancia,

que me lleva a ese futuro por escribir…


PG


02 

VERSION PRESENTE


El pasado encontró su lugar.

Y desde esa quietud comprendí

que lo que vendrá no necesita promesas;

le basta con un horizonte

dispuesto a recibir mis pasos.

Entonces regreso, casi sin darme cuenta,

a las hojas que fui escribiendo.

No para revivir lo vivido,

sino para reconocer las huellas

que todavía me nombran,

y esos zapatos gastados

que conocen el valor de haber seguido.

También el alma se va moldeando.

No sólo por los abrazos,

también por las ausencias,

por las caídas que enseñan,

por las veces en que el rumbo se desdibujó

hasta revelarse con otra claridad.

Y es allí donde descubro

que el vacío no siempre es abandono.

A veces es el silencio necesario

para escuchar lo que el corazón

venía diciendo en voz baja.

Entonces la paz llega

con la sencillez de un suspiro.

Sin hacer ruido,

acomoda el alma,

serena la mirada

y vuelve amable el camino.

Porque, al final,

comprendo que no era el destino

lo que daba sentido al recorrido,

sino la forma de caminar.


PG



03 

PAPEL Y TINTA


Solo papel y tinta,

la noche,

la vida en un instante,

los momentos.

Y en ellos,

Aquel tiempo vivido,

recuerdos solemnes

de un ayer sin futuro,

transitar despacio.

Porque todo pasa.

Las horas quedan atrás,

la gente viene y va.

Sostener lo dicho

también es una forma de permanecer.

Entonces,

La presencia de un presente

que caminando se escribe,

desafía a un futuro incierto

que aún no llega.

Y mientras tanto,

Acunar palabras

desde la misma ausencia,

sin sentir ahogo,

solo libertad.

Y comprender, al fin,

Que también se habita la calma.


PG


04 

HOJA EN BLANCO


Esta hoja en blanco

y la tinta que insiste,

apenas logran nombrarnos

mientras la historia se escribe sola,

sin prisa, sin final.

De esas cosas que no escribo,

de las que siento y guardo dentro,

de los instantes que aún vivo

contando el tiempo que no apura,

siempre en silencio,

siempre a la espera.

Las letras, todas dispersas,

solo el viento las ordena;

y en cada soplido suyo

una nueva historia sucede,

como si volviera a contarse

aquello que nunca termina.

Volver sin habernos ido,

llegar sin siquiera partir,

como quien intenta empezar siempre

aunque cada final parezca inútil,

y aun así,

todo comience nuevamente.


PG


05 

INSTANTES


Somos instantes en corazones indómitos,

destellos que nacen cuando el silencio se vuelve abrazo,

como dos horizontes que, sin buscarse, se reconocen

en la quietud de un mismo cielo compartido,

allí donde el azar comienza a parecer memoria.

Fugaces y eternos, corazones despiertos,

aprendiendo el idioma secreto de las miradas,

sin otra promesa que la de habitar el momento,

mientras el tiempo, distraído, olvida contar los latidos

y el alma descubre caminos que aún no tienen nombre.

Compartiendo un presente que se vive a pleno,

como quien sostiene entre las manos la luz del atardecer,

sin saber cuánto dura aquello que verdaderamente importa,

porque existen encuentros que caben en un suspiro

y, aun después de partir, continúan respirando en algún lugar.


PG



06 

UNA SONRISA


Que me regales una sonrisa

una tarde cualquiera,

en una esquina,

aun por cruzarnos

y coincidir sin buscar.

Coincidir sin pensarnos,

estar sin saberlo,

en este tiempo sereno

de amores efímeros.

Sentir que podemos

tomarnos de las manos y ser.

Que el destino nos teja

incertidumbres diáfanas.

Que podamos crecer

sin dejar de elegirnos,

caminar de la mano,

hasta descubrir

que solo basta intentar.


PG


07

DETENER EL TIEMPO


Detener el tiempo,

repetir tu nombre en voz baja,

dejar que me habite,

guardar su sonido en mis labios,

y acercarme a tu oído.

Que aun en el caos

sepamos encontrarnos en la calma,

sin preguntas que interrumpan,

siendo refugio uno del otro

cuando el mundo pese.

Olvidarnos de los relojes,

de todo lo que apura,

dejar que el tiempo nos abrace,

y descubrirnos, sin esfuerzo,

siempre del mismo lado.

Estas hojas en blanco,

la tinta que no se resiste,

apenas intentan nombrarnos,

mientras la historia se escribe sola,

sin prisa y sin final.


PG


08 

CONVERSACIONES


Conversaciones infinitas,

sin relojes ni distancias,

solo el tiempo suspendido

entre palabras que descansan.

Mirarnos fijo a los ojos,

como quien descubre un refugio,

porque hay verdades que nacen

sin necesidad de decirlas.

Sentir el cuerpo despierto,

con el pulso siempre latiendo,

como si el alma encontrara

otra forma de seguir viviendo.

No medir las intenciones,

ni anticipar despedidas,

dejar que el tiempo acomode

lo que madura en silencio.

No guardar para mañana

aquello que hoy nos habita,

porque el sentir también muere

cuando la voz se limita.

Y entregarnos sin reservas,

con la calma de lo sincero,

esperando que la vida

haga lo suyo en un encuentro.


PG


09 

UNA PALABRA


La distancia sigue siendo finita,

pero hay ausencias

que no conocen medida.

Diáfana amanece la luz,

y con ella

vuelve la costumbre

de buscarte

en aquello que permanece.

Quise regalarte una palabra,

una sola, capaz de abrazarte en la distancia.

Pero al nombrarte,

solo aprendí y pronuncie: extrañarte.

Extraño tus ojos,

la tibieza de tu mirada,

el tono de tu voz,

ese lugar

donde el mundo encontraba silencio.

El tiempo no vuelve atrás.

Solo mis pasos

insisten en regresar

a los cincuenta y tres escalones,

donde un instante

se volvió eterno.

Dentro de mí

late una llama

que no conoce el olvido.

No sé cómo apagarla.

Tal vez porque aún necesita

tu refugio,

tu abrigo,

la quietud de tus manos.

Y cuando el recuerdo

parece apagarse,

vuelvo a escuchar

ese silencio inmenso,

esa palabra que quise regalarte: extrañarte.

PG


10 

EN LAS NOCHES


Te busco en las noches,

cuando el silencio se acomoda junto a mí

y el mundo parece bajar la voz.

Es ahí donde vuelvo a recorrer los mismos recuerdos,

como quien conoce de memoria un camino que ya no existe,

pero insiste en caminarlo una vez más.

Y aunque no me creas, te encuentro siempre.

No en un lugar preciso, sino en esos pequeños instantes

que aparecen sin aviso: en una canción, en un perfume olvidado,

en una mirada que por un segundo se parece a la tuya.

En la luna, que muchas veces fue nuestro punto de encuentro.

Tu ausencia tiene la extraña forma de una presencia constante.

A veces pienso que encontrarte

no depende de la distancia ni del tiempo.

Hay personas que permanecen incluso cuando se marchan,

porque dejaron una huella demasiado profunda

para que el olvido pueda borrarla.

Vos, sos una de ellas.

Aunque ya no estás, seguís viviendo en esas noches

donde el corazón recuerda lo que la realidad intenta negar.

Y mientras exista un rincón en mi memoria

capaz de pronunciar tu nombre en silencio,

siempre habrá un lugar donde volver a encontrarte.


PG


11 

DESEO


En toda cama duerme un pasado,

y en cada rincón respira una historia;

esa que escribimos juntos

cuando los días todavía nos pertenecían.

Hoy son apenas huellas,

palabras derramadas en tinta

sobre un papel imaginario

que aún conserva lo vivido.

Como quien detiene el mundo

para rescatar un latido del olvido;

ese que alguna vez habitamos

con la inocencia de dos enamorados.

Y aquel amor que creció en silencio,

al margen del deseo y de la prisa,

permanece como único testigo

de todo lo que fue, aunque nunca sucediera.

Quedan las historias,

las anécdotas compartidas,

una charla de café en la memoria,

un suspiro que todavía nos reconoce.

Porque hay amores que no terminan de irse;

aprenden a quedarse,

como la luz que persiste al caer la tarde,

en el rincón más callado del alma.


PG


12 

LUZ


Y cuando la luz queme

lo que alguna vez llamamos amor,

empezará a sentirse ese calor extraño,

ese que anuncia los finales inesperados,

como si el destino hubiera resuelto en silencio

aquello que nosotros todavía intentábamos sostener.

Y será entonces

cuando queramos volver al comienzo,

al instante preciso donde nació la primera grieta,

al origen del dolor,

creyendo que entender el inicio

podría cambiar el final.

No fue una casualidad buscada.

Tal vez apenas una de esas causalidades

con las que la vida escribe sus encuentros,

dejando en el tiempo

lo que nunca encontró su lugar.

Porque no darlo todo

también puede ser una forma de sobrevivir.

Guardar una parte del amor

como quien conserva una última luz

para cuando llegue la noche.

Y aunque la vida siga girando,

indiferente a nuestros deseos,

termina enseñándonos, tarde o temprano,

que no siempre sucede aquello que imaginamos,

sino aquello que, en silencio,

la vida tenia preparado para nosotros.


PG


13 

RELATIVO


Relativo es el tiempo.

Sobornar la razón,

como si pudiera negociar

con aquello que el alma

ya ha elegido.

Apagar el deseo,

aunque su fuego

se resista a la noche.

Intuir el andar sereno,

sin apresurar los pasos,

porque no todo destino

necesita ser alcanzado.

Hay silencios

que también enseñan a permanecer.

Y, cuando todo parece dispersarse,

encontrar calma en una voz lejana,

como quien descubre

que el tiempo,

a veces,

también sabe detenerse.


PG


14 

CAMINO MARCADO


Un camino marcado.

Transitarlo lentamente,

como quien descubre

que también el tiempo

tiene su propio paso.

Y dejar, simplemente,

que el sol tibio de invierno

entre por la ventana

con los primeros rayos,

hasta volver habitable el silencio.

Entonces,

un atardecer temprano.

Y una cobija

para abrazar la noche,

antes de que el frío

lo nombre todo.

A lo lejos,

una canción encuentra su lugar.

El equipo permanece encendido,

como si aún conservara

la memoria

de otros inviernos.

Y en medio de esa quietud,

la ropa de cama permanece casi intacta.

No se desacomoda.

Quizás sea el tiempo

quien, lentamente,

le devuelva

a cada instante

su lugar.


PG


15 

POR VENIR


Quizás aceptar sea esto,

dejar que lo vivido encuentre su lugar,

sin volver sobre cada huella

ni preguntarle al tiempo por qué.

Habitar el presente,

con su calma imperfecta,

aprendiendo a mirar lo que queda

sin miedo a lo que todavía falta.

Porque el futuro no promete respuestas,

apenas abre una puerta entreabierta,

un horizonte dispuesto a recibir

aquello que aún no sabemos nombrar.

Y entonces seguir.

Sin prisa, pero con esperanza,

dejando que la vida acomode sus tiempos,

mientras algo, en silencio, nos vuelve a llamar.


PG

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