Un discurso inevitable

Un discurso inevitable

Juan Gomez

04/03/2026

Haber tenido que bajarse así, sin elegancia;

haber tenido que caer, en vez de haber volado;

que saltar, pudiendo habernos deslizado.

.

Pero esto es marzo, hay que comer y aquí, en el árbol, nada

– habríamos dicho, de haber podido hablar –

.

Lo que marea no es el mar, ni la altura;

lo que punza y hiere y nubla, después, mucho después,

cuando aprendimos a nombrar, se llamó hambre.

.

Hoy, que no es probable que volvamos a trepar

a un eucalipto,

nombrar el mundo nos sigue pareciendo insuficiente.

Estamos a mitad de algo sin bordes;

cuando creemos ver la orilla, resulta ser una apariencia.

.

Lo que asombra no es esta mezcla de substancias

en discordia; lo que creímos haber tenido y se escurrió

no es lo que duele; lo que nos tuerce, a veces, el perfil,

lo que arrebata el pensamiento es que la cosas, hasta el momento,

no nos hayan podido decir nada.

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