En el corazón

En el corazón

Martina Garcia

03/03/2026

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Buenas tardes abuelo,

Cuando papá me contó que tú, Pedro Páramo, eras ese abuelo del que nunca supe nada, se me erizo la piel y de mis ojos salpicaron lágrimas por, al fin, estar más cerca de mis raíces.

Papá nunca nos contó, ni a mi hermano ni a mi, porque no se llevaba contigo pero siempre mantuvo tus historias alardeando de que eras aventurero, un buen padre de familia y muy trabajador.

Como seguramente no sepas nada de mi quería contarte que nací en el mediterráneo, estudie biología marina y me dedico al estudio de curas en el laboratorio. Abuelo, he encontrado el amor, ojalá lo conocieras estoy seguro de que te caería bien (porque él lo es). Por cierto, ¡Claro perdona! Tengo 27 años y me llamo Alba, mi hermano tiene 16 y se llama Juan. Ambos tenemos los ojos verdes azulados, él un poco más claros y yo más oscuros, el pelo de él es rubio casi platino y yo soy pelirroja con pecas. Mamá no está, mamá falleció cuando yo tenía 20 años, aunque se que en los atardeceres y amaneceres la puedo encontrar a veces se me hace cuesta arriba no tenerla cerca.

Supongo que está carta nunca te llegará pues dejaste este mundo hace dos años pero me quedo mas a feliz y tranquila si la termino de escribir y al menos, la tiro al mar. Estoy segura de que la leerás, a tu manera, pero la leerás.

Tu nieta, 

Pd: ojalá haber tenido la suerte de haberte conocido. Que sepas que papá siempre me recuerda que las pecas que tengo en la cara y el color de mis ojos son gracias a ti. Al menos, de una forma u otra, siempre llevo algo tuyo que me hace ser Páramo.

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