Atrás hacia adelante

Atrás hacia adelante

Nico Mendive

02/03/2026

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Al que todavía respire:

No me conteste. No hace falta. Aquí las respuestas llegan antes que las preguntas y las preguntas se pudren antes de nacer. Le escribo desde este pueblo inmóvil, reseco, espectral, donde el polvo es una sábana interminable y el silencio una campana rajada que no deja de sonar hacia adentro. No le digo su nombre porque ya usted lo sabe: es el sitio donde nadie termina de morirse y nadie empieza del todo a vivir.

Escriboahoraqueyaheaprendidoadeshabitarmicuerpo.Ahoraquesoyapenasunasombrainsistente,unaterquedadsincarne,unamemoriaobstinadapegadaalasparedesdescascaradasdelascasas.Ahoraquemispasosnolevantanpolvosinorecuerdos.Ahoraquemivoznovibraenelairesinoenloshuesosajenos.

Pero en verdad, debería empezar por el final.

Porque aquí el final, raro, es lo primero que ocurre.

Todo comenzó cuando comprendí que estaba bien muerto. Fue una revelación lenta, viscosa, casi vergonzosa. Al principio creí que era el calor —ese calor denso, amarillo, paralítico— el que me hacía sentir liviano, despegado, inconsistente. Después pensé que era el cansancio acumulado de tantos años de obedecer órdenes mudas, de inclinar la cabeza ante un poder seco y omnipresente como una sequía. Pero no: era la puta muerte. Una callada, polvorienta, descolorida.

La muerte vino antes que la enfermedad.

La enfermedad poco antes que el miedo.

El miedo antes que la sospecha.

La sospecha bastante antes que la primera grieta en la pared de mi casa.

Recuerdoesamalditagrietaconunaclaridadferoz,casiluminosa.Eraunalíneafina,caprichosa,insolente,quepartíalacalcomounasonrisatorcida.Penséqueerainsignificante.Penséquetodopodíasostenerseconunpocomásdesilencio,conotrodíaderesignación,conunanochemásdeinsomnioterroso.

Y sin embargo, la grieta fue el comienzo del derrumbe.

Antes de la grieta estaba la casa entera.

Previamente de la casa, el terreno áspero, implacable.

Antes del terreno, la promesa de prosperidad que alguien nos susurró con voz de trueno benevolente.

Mucho antes de la promesa, la esperanza —esa esperanza inflamada, desmesurada, casi obscena— de que aquí crecerían los hijos sin miedo.

Yo era uno de esos hijos.

Unhijocrédulo,vehemente,devoto.Creíenlapalabraquenosatóaestatierraáridacomounalenguacastigada.Creíenlafiguraaltayautoritariaqueserecortabacontraelcielocalcinadoyqueparecíasostenereldestinoconlasolafuerzadesuceño.Creíenlajusticiainvisible,enlarecompensafutura,enlabondadenterradabajotoneladasdepolvo.

Qué desmesurada ingenuidad.

Qué puta burla.

Qué candor desolador.

Qué ceguera luminosa y ¡patética!.

Ahora lo veo todo al revés. Primero vino el olvido, luego la traición; primero la obediencia, luego la sumisión; primero la fe, luego el miedo. Y al principio de todo —antes incluso de mi nacimiento— ya estaba la condena, espesa, anticipada, irrevocable.

Le escribo desde el eco. Desde un lugar donde los nombres se pronuncian solos y las culpas flotan como pájaros exhaustos. Aquí no se grita: todos murmuramos con una suavidad cruel, con una dulzura venenosa que desgasta más que cualquier alarido.

No creas (ya tuteo¿?), no creas que deseo salir. Tampoco quiero quedarme. El deseo es un lujo de los vivos. Yo sólo sobrevivo. Permanezco como permanece el polvo sobre los retratos amarillentos, como permanece la humedad en los huesos, como permanece la promesa incumplida en la boca cerrada de los hombres.

Ysitepreguntascuándoempezótodo,tedirélaverdadmásamargaymásdiáfana:empezócuandoaúnnohabíaempezado.Cuandoyoeraapenasunaposibilidadtemblorosaenelvientredemimadre.Cuandoella,jovenyluminosa,creyóenunporvenirfértilygeneroso.Cuandoelpueblotodavíarespirabaconpulmonesintactosyelcieloparecíaalto,azul,misericordioso,sinelespacioquemefaltadevezencuandoeneltecladoyqueescondenlosfantasmasqueaquímoran.

Pero ese cielo ya estaba resquebrajado.

Por eso te escribo desde el final hacia el principio: para que entiendas que el principio ya contenía el final, compacto, silencioso, irreversible.

No vengas.

NO LO HAGAS.

 Sino, ven sabiendo que aquí el futuro es una memoria y la memoria, pues una tumba.

 

 

Te saluda,

el que fue antes de ser, y murió antes de vivir.

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