Fantasía oscura argentina: cuando la fe también sangra

Fantasía oscura argentina: cuando la fe también sangra

G. R. Meneghetti

30/01/2026

La fantasía oscura no trata de monstruos.
Nunca trató de monstruos.

Trata de culpa.
De fe quebrada.
De decisiones que no se pueden deshacer.

Y cuando se escribe desde Argentina, ese peso cambia.

Acá no hay castillos relucientes ni linajes gloriosos.
Hay cicatrices.
Hay silencios heredados.
Hay una relación incómoda con Dios, con la autoridad y con la idea misma de salvación.

Eso —aunque durante mucho tiempo no haya tenido un nombre claro— es fantasía oscura argentina.

Fantasía oscura no es grimdark

Suelen mezclarse, pero no son lo mismo.

El grimdark afirma: el mundo es horrible y no hay salida.
La fantasía oscura argentina pregunta algo distinto:

¿Cuánto cuesta sostener la esperanza sin convertirse en un monstruo?

La diferencia es sutil, pero fundamental.
No se trata de destruir la fe, sino de mostrar su desgaste.
No se trata de negar la redención, sino de hacerla dolorosa, ambigua, incompleta.

La fe como herida narrativa

En muchas obras argentinas de fantasía oscura, la fe no es un sistema del mundo.
Es una herida.

Dios no aparece como salvación cómoda ni como antagonista épico.
A veces observa.
A veces calla.
A veces exige demasiado.
A veces llega tarde.

Creer no garantiza nada.
No creer tampoco.

Y esa tensión —entre fe, culpa y responsabilidad— suele ser más peligrosa que cualquier criatura sobrenatural.

Decisiones irreversibles

No hay héroes radiantes.

Hay protagonistas cansados que siguen adelante porque no hacerlo sería peor.

Personajes que:

  • cargan decisiones que no pueden revertir

  • aman cosas que no pueden proteger

  • saben que el final no los va a absolver

No buscan gloria.
Buscan sentido.
Y a veces ni siquiera eso encuentran.

La verdadera oscuridad

En la fantasía oscura argentina, la oscuridad rara vez viene del infierno.

Viene del alma.
De lo que se calla.
De lo que se justifica “por una buena causa”.

La pregunta central no es solo:

¿Qué mal debemos vencer?

Sino una más incómoda:

¿En qué nos convertimos cuando creemos que el mal era necesario?

Entonces, ¿qué es la fantasía oscura argentina?

No es una escuela cerrada ni un movimiento formal.
Es un campo narrativo emergente.

Un lugar donde:

  • la moral nunca es limpia

  • la fe nunca es simple

  • la redención nunca es gratuita

  • y la esperanza, cuando aparece, tiembla

No busca agradar.
No busca encajar.
No necesita validación externa.

Existe porque tenía que existir.

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