CASO 06 – “La pareja que nunca habló a tiempo”

CASO 06 – “La pareja que nunca habló a tiempo”

LuFer

27/12/2025

El Tribunal del Tiempo abre sesión.

Entra una pareja.

No juntos.

No separados.

Sino en esa distancia silenciosa donde ya no se sabe si son dos personas…

o dos despedidas.

Ella mira al suelo.

Él mira al techo.

Ninguno mira al otro.

El Tiempo los observa con una tristeza antigua.

Los juicios del amor no duelen por lo que pasó,

sino por lo que jamás se dijo.

I. Recepción de Testigos

El primer testigo es una taza de café fría, olvidada en la mesa del comedor.

—Antes conversaban conmigo en medio —dice—. Ahora solo me ven cuando pelean o cuando ninguno quiere hablar primero.

El segundo testigo es un mensaje leído y nunca respondido, flotando como un fantasma electrónico.

—Yo era un “¿llegás bien?” —confiesa—. Pero él lo leyó y pensó: “Después respondo”. Ese “después” se volvió hábito.

El tercer testigo es la cama compartida, pero rota en el centro.

—Yo sé la verdad —declara—. Duermen juntos, pero hace meses no descansan. Hay un océano entre sus espaldas. Dos islas que dejaron de enviarse señales.

Entra un cuarto testigo: una puerta cerrada, que habla con voz hueca.

—Me cerraban cuando discutían. Pero ahora me cierran para evitar hablar.

El último testigo es un “te amo” no dicho, un susurro de aire que nunca llegó a salir de ninguno.

—Ambos querían decirme —revela—. Pero el miedo les apretó la garganta.

La pareja escucha.

No lloran.

El dolor verdadero no hace escándalo… se queda quieto.

II. Examen de los Hechos

El Tiempo levanta la cinta.

A diferencia de otros casos, aquí no se ven tragedias.

Se ven erros pequeños acumulados:

• conversaciones postergadas

• disculpas guardadas en el estómago

• abrazos evitados

• sospechas no aclaradas

• suposiciones tomadas como verdades

Ella dice:

—Yo esperaba que él diera el primer paso.

Él dice:

—Yo creía que ella ya no quería hablar.

El Tiempo suspira.

—No se odiaban.

Se malentendían.

La cinta muestra una escena dolorosa:

Un abrazo que él quiso dar, pero no dio.

Una frase que ella quiso decir, pero calló.

Una duda que ninguno se atrevió a aclarar.

Así se fue rompiendo todo…

no por falta de amor,

sino por exceso de miedo.

III. Sentencia

La sala queda quieta como un dormitorio sin luz.

El Tiempo dicta:

—No los culpo por fallar.

Los culpo por callar.

Ella tiembla.

Él aprieta las manos.

El juez continúa:

—El orgullo es una forma lenta de morir.

Ustedes eligieron el silencio cuando más necesitaban la verdad.

El final no es condena ni absolución.

Es un espejo.

—Tal vez ya sea tarde para ustedes —dice—.

Pero no es tarde para aprender.

La sentencia final cae como una última oportunidad:

—Hablen cuando duela.

Hablen cuando dé miedo.

Hablen antes de que el tiempo hable por ustedes.

El reloj marca 03:17.

La hora de las confesiones que llegan… cuando casi no llegan.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS