Tú luces tan radiante
Te ves al espejo y dices
«Soy la mejor»
y empieza la pieza, otra vez
Te llevaste el vestido al frente
era rojo vino o carmesí
no lo sé
y te arriesgaste, lo probaste
intentaste, sacarte la piel, frente al motel
que noche tan cruel
el vino no es suficiente, no te hizo olvidar tu nombre
la suciedad se pregna en tu piel
Noches caen, noches van
no hay salida, la noche nos atrapada alguna vez
¿Por qué a mí otra vez?
Lo siento cariño, el sol me ha abandonado hoy
tu ojos desgastados, tus manos me hacen daño
y tu brillo, se apagó
qué maldición
Y que dolor, qué agonía, el fango no me deja verte, hoy no
Y ni todo mi amor, es suficiente, no sirve para llenar el vaso.
el vino de la copa ya no es rojo sangre
mi camisa negra aún tiene tu labial
y el aroma de cada anochecer es repugnante
tal como besar a un fumador
La elegancia es tu única compañía
Aunque te abandone cada que la desnudez te encuentre
odias cada centímetro tuyo
cuando las velas se apagan
Y donde quedaron las llaves de mi nuevo auto
en un abrigo qué hoy consuela tú desviste.
observas la luna mientras la lluvia te acompaña en tu lamento
es tu único consuelo, será suficiente
como si quisieras coagular ese dolor
como si pudieras odiarte menos
es un ciclo natural
Mi camisa negra ya no tiene tu labial
y la copa esta vacía
manchaste mis cartas con sangre o rojo aldente
en tus ojos llorosos se refleja la luz de una luna igual de apenada qué yo
y la lluvia escurre como sangre derramada tu vestido rojo
rojo vino o carmesí
si, creo que es carmesí
y ni mi abrigo te cubre de la noche
y jamás será suficiente para ti
sigues siendo carmesí
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