Cuando abrí los ojos estaba en aquel cuarto sintiendo aquel perfume de violetas de la abuela. Por instantes logro engañarme, sabia muy bien donde estaba y entre las sombras apareció.

  • – Una carta mas que regresa conmigo – Tomo la fina carta entre sus manos la apoyo en su pecho y esta desapareció – ¿Recuerdos de infancia? Puedo hacer que la veas, tu abuelo la perdió, tu puedes hacer que regrese donde debe.
  • – Sufrí un pequeño accidente, por ello estoy aquí como vez, pero tu ya lo sabes ¡¿no?!
  • – Nadie preferiría estar en el infierno por un pequeño accidente o ¿si? Las cartas de la baraja se acaban y tu sabes que pasara pero bueno, te preguntas ¿Qué pasara cuando quieras entrar al infierno desesperada mente y yo no te abra las puertas? ¿Morirás de un balazo en la cabeza? O ¿cayendo accidentalmente por el tragaluz de un gran edificio? Por favor era un vulgar ladrón.

“Nunca hagas trato con el diablo”, me repetía mi abuelo desde muy niño, esa frase me suspendieron de la escuela el primer día de clases… el cuarto oscuro que construyo el abuelo y donde me hacía pasar horas, me entreno desde muy niño para esto. No podía dudar.

Hizo unos leves movimientos de negación con los dedos, mientras aparecía y desaparecía entre las sombras.

Lo mire fijamente, había tomado el aspecto de Albert mi compañero de Universidad, lo mataron un par de locos cuando hacíamos practicas en el hospital psiquiátrico, se alejo mucho o quizás el diablo siempre estuvo atrás de todo, de cada uno de mis actos, de los actos de todos buscándonos y atacándonos con locos, o simplemente haciéndonos comportar como ellos.

– Sabes porque aquí todos pueden sufrir? Porque aquí en mi hogar sus cabezas son como libros abiertos y se cada palabra con puntos y comas, aun, puedo leer debajo de los borrones…mmm. ¿Sabes porque lo tengo a el? Solo porque blasfemo mientras moría, no lo creyó justo y él lo condeno… a estar aquí para toda la eternidad. ¿Injusto? El injusto es él por no darme lo que quiero, por dejarlos vivir más de la cuenta. Yo antes hacia el trabajo sucio limpiaba las calles de todo aquello que le hace daño a tu perfecta sociedad, pero él no lo vio correcto y no me dejo que vaya nunca más.

Soy el vagabundo que apenas al aparecer le lanzan los perros.

Se que no harás tratos conmigo, pero yo te puedo dar algo que tu nunca podrás tener por tus propios medios, ni siquiera el puede darte lo que yo tengo, se que te mueres de ganas de escucharlas y yo no me hago de rogar, Por ello muchos me llaman y muy pocos tienen el privilegio de hablar conmigo.

¿Lo piensas? Solo lo propongo, no es un trato, quiero a alguien aquí.

– ¿Por que no sales tú y lo traes?

– Ya te dije que las cosas no son tan fáciles, ¿Cómo crees que tu abuelo gano esa baraja? Ya lo sabes, si cambias de opinión su nombre esta en tu chaqueta.

Cerré los ojos y cuando los abrí estaba en mi habitación. Me arrodille y solo atine a llorar, sí, daría mi alma por verlas, por tocarlas. Dios perdóname ya perdí mucho y los dos sabemos que ya estoy muy hundido para que me saques de donde estoy. Introduci mi mano en mi chaqueta y saque la tarjeta, ahora a buscar.

No fue muy difícil encontrarlo, el mismo bar de la tarjeta, estuve en el bar por varias horas esperaba actuar cuando el fue al baño, cuando creí que todo seria fácil, descubrí que había mucha gente, no podía hacerlo allí.

Tome el auto y con la información proporcionada por el diablo y fui hasta su casa, no muy lejos de la ciudad, fui muy difícil entrar. Tres sistemas de seguridad. Que esconde que hasta el mismo diablo lo quiere. Tratare de averiguarlo.

Después de muchos intentos fallidos pude entrar a la gran habitación era un museo de objetos muy raros, vasijas de culto para sacrificios de la edad media, imágenes paganas de dioses olvidados.

– Parece que tenemos aquí aun coleccionista de sangre…

Y muy a mi pesar escuche sus pisadas a mis espaldas, maldita sea no me di cuenta, no sabia desde desde que momento estuvo alli.

– Prefería el termino coleccionista selectivo, no son simple dioses son solo aquellos que pasaron mas de mil sacrificios, también tengo algunos raros como el arma del general Varsof con la cual mato a mas de ochocientos judíos, pero no te asustes, si pudiste pasar 3 de mis 5 sistemas de seguridad tienes todo mi respeto, se que no eres un ladrón, las cosas de mayor valor están afuera a que debo el honor de esta visita.

  • – Alguien quiere verte, solo soy un mensajero.
  • – Un mensajero que entra hasta la última habitación de mi casa, creo que al ver la puerta cerrada hubiera sido más gentil de tu parte esperar afuera.
  • – Me pagan para encontrarte no para esperarte.
  • – Entonces me hubieras dado el mensaje en el bar, en el baño, chico eres muy malo para mentir.
  • – Me mando el mismo diablo.

La expresión de seguridad de su rostro cambio cuando escucho aquellas palabras.

  • – Se que no vienes a matarme, no tienes ninguna arma – se dirigió hasta el mini bar que tenia allí se preparo un trago de wisky.- ¿quieres tomar algo?
  • – No gracias, no bebo.
  • – Me mientes de nuevo. Te vi tomar casi media botella de vodka en el bar, pero bueno eso es lo que menos me importa ahora, sabes tu ¿ Para que me quiere ver tu jefe?
  • – No tengo la menor idea. Como te dije soy solo un mensajero.
  • – Bueno te lo diré, porque intuyo que tu jefe ya te lo dijo pero no completo. ¿Has escuchado sobre la armadura del diablo?. Dicen que hace mucho tiempo, cuando el diablo deambulaba por estas calles lo hacia con armadura, un juego de cartas y un puñal, pero un dìa Dios se canso y enviaron ángeles a cazarlo y descubrió que no podía regresara al infierno, por sus propios medios claro, y busco a varios hombres de corazón puro con alguna afición, (yo se en el fondo que todo lo tenia planeado), como un seguro si todo salía mal, muy precavido tu jefe dio su baraja a un hombre por un poco de sangre creo a los otros les dio a cada uno parte de su armadura y a mi abuelo le dio su daga… – y antes que terminara de hablar le había clavado la daga en el abdomen- esta daga vale mucho porque cuando mueras, tu juventud vendrá conmigo, y decir que por esta daga mi abuelo mato a mi padre y después yo hice lo mismo con el, se que el diablo no puede venir por ella, no eres el primer idiota que manda.

Lo sujete contra mi y pronuncie las palabras el fuego nos envolvió.

Cuando abrí los ojos estábamos en el cuarto oscuro, cai al suelo y el otro no entendía donde estaba. En aquella oscuridad se escucho una voz muy dulce que dijo:

  • – Nunca has escuchado la frase “denle al diablo lo que es del diablo”
  • – Quien eres – decía esto empuñando fuertemente la daga ensangrentada- sal maldito, te acabare como lo hice con este.
  • – Parece que no reconoces mi voz. Han pasado tantas décadas ya, pero es muy triste que te olvides de alguien tan conocido. Tuve varios nombres. El delantal de cuero, el monstruo de Londres, el asesino de Whitechapel, pero el que mas me gusto fue: «Jack el destripador», y te hablo desde el infierno. Dudo mucho querido nieto, que me puedas matar de nuevo. – Y lo sujeto de los cabellos y lo arrastro a las sombras.
  • -Nooooooooooo
  • Yo aun en el suelo sangrando, el diablo se me acerco, toco mi vientre y me curo. Has cumplido, tu parte me toca cumplir la mía. Pero hay una cosa, ellas no recordaran nada, ni siquiera que tu estuviste en su vida, serás un desconocido, tengo que borrar de sus mentes el haber estado aquí, pero al hacerlo también tengo que borrar de su memoria a ti.- ¿Aceptas?
  • – Sí…
  • – Ya esta hecho, e cumplido. Has hecho un buen trabajo pero ya tienes que irte, tienes que estar bien para seguir.
  • -¿Seguir?
  • – Claro, aun tu abuela esta aquí, yo necesito tu habilidad.
  • – Pero que quieres ahora?
  • – Mi armadura… se acerca una guerra.

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