el olor a cigarrillo reemplaza al de calle y la ansiedad decrece inmediatamente

el taxista es indiecito como yo

su piel es áspera pero sus ojos no brillan, y me juzga más que el hijo de puta de migración

el tráfico fluye, el cielo es azul

las mujeres, que pasan como estrellas fugaces ante mi aturdida mirada, son más bonitas y visten mejor

pero no tienen culo y sus tetas me espantan

¡no son de madre!

el aire es liviano y el frío seco

la culpa se hace conmigo cuando la envidia me escupe, y siento miedo

aun así, una extraña sensación de paz lo cubre todo

de asquerosa tranquilidad

y escapar es imposible

es progreso y decadencia y entiendo que son exactamente lo mismo

¡terrible epifanía!

me bajo del carro y cierro los ojos e inhalo con fuerza

casi puedo reconocerme en las viejas, estrechas calles de piedra

corriendo lejos de una pueblo que se sabe más muerto que vivo

buscando mares de libertad

cuánto me aterra la civilización

a la mierda el viejo mundo

nunca mi billetera estuvo más segura, y mi alma en mayor riesgo

– M

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS