La inmensidad y profundidad del mar hace juego con mis emociones, el viento me hace recordar a tu respiración agitada y agobiante, la luz del sol hace que me resfríe de la vida.
Y que todo este juego de palabras hagan que mi mente se bloquee por completo, y que mis pensamientos se queden impregnados en el desafío de tener que arriesgarme a tener que seguir con este escrito sin sentido.
Me gusta el cielo estrellado porque las estrellas le hacen compañía, pero me gusta más cuando apenas está anocheciendo, cuando hay una sola estrella, a esa misma la proyecto como lo único que me hace seguir, la única razón, la desconozco hasta ahora, pero sé que inconscientemente la hay, mientras caminaba, miraba el cielo, me transmitía una paz enorme, ya que el cielo por la noche es lo mejor que puedo ver en el transcurso de mi vida.
Esto es como mi último respiro, mi única esperanza, y me veo en el, veo como mi vida corre y desaparezco, y como toda esta metáfora se desvanece.
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