I
Sentir como tus lágrimas corren,
por aquellas mejillas tan frías,
sentir que estás vacía,
y que nadie te acompañaría.
II
Ya no conozco la palabra felicidad,
porque la vida me ha aplastado,
veo como se rompe mi hermandad,
y ya no vale todo lo que he amado.
III
La vida te pega muchos golpes,
pero tienes que aprender a levantarte,
aunque tu quieras que te acompañen,
nadie querrá ayudarte.
IV
Todos mis esfuerzos,
nunca han sido notados,
pero sin embargo mis errores,
siempre serán juzgados.
V
A pesar de todo, muestro una sonrisa,
mientras pienso: «¿de qué serviría?,
decir todo lo que siento,
si para ellos nunca sería lo correcto».
OPINIONES Y COMENTARIOS