Afirmo que el desinterés es, en cierto punto, desagradable. Aunque es más feo el interés mentiroso o mayormente conocido como falso interés, ¿cuál es el fin? No logro involucrarme en la cabeza de la gente que lo lleva a cabo, ¿cómo serías capaz de crear una distopía de tu realidad? Un lugar falsamente cómodo donde le haces creer al otro que hay un vínculo honesto, donde la marea se dirige al mismo lugar y los pulmones respiran al unísono. Confirmaría que roza la locura… pero no me encuentro en el lugar de juez y sencillamente nos podemos reducir a que es gente que se encuentra infinitamente vacía y requieren de una mentira propia para, capaz, lograr sentir algo.
Reconozco que previamente me jacté de no presentarme como juez. Lamentablemente es imposible no enjuiciar la mentira. El falso sentir es muy poderoso como para permitir que libremente se encargue de arruinar mentes y corazones que aún presentan rasgos verdaderos del sentir.
Puedo concluir que tristemente es la realidad de muchos y el interés verdadero se reduce a la vivencia de unos pocos, ¿nos enfrentamos a la extinción del verdadero sentir? Elijo creer que no y esperar que las mentes sentimentales ganen la pulseada del falso sentir.
Atte.
Facundo Verardo D’Agostino.
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