Respuesta a «Escritura(s)»

Respuesta a «Escritura(s)»

María Casado

23/04/2026

Tal y como el nombre del texto adelanta, en “Escrituras” Ramón C. reflexiona sobre la escritura y la acción de escribir. Un fenómeno especialmente importante para el ser humano y su comunicación que, desde sus orígenes, ha estado en constante cambio, evolución y adaptación al contexto del momento. Sin embargo, esta evolución no solo afecta a la forma en que nos comunicamos, también a la manera en que pensamos y consumimos información en los entornos digitales 📲.

En un punto determinado el autor se refiere al arte como “una cuestión de forma”. No obstante, si se tiene en cuenta que el arte funciona como una vía de transmisión de información, tal vez sería más adecuado referirse a esta disciplina como “una cuestión de comunicación”, pues la forma no actúa de manera aislada, sino que es un elemento más que aporta valor, significado y puede incluso definir el mensaje. De tal manera que el modo en que se presenta no es tanto la cuestión principal, sino ese vehículo que permite entender el significado. Es decir, el arte se convierte en la vía a través de la que su autor es capaz de transmitir un mensaje, plasmar ideas, pensamientos, inquietudes, sentimientos… aunque dependiendo de este formato la transmisión e interpretación del mensaje puedan terminar siendo diferentes.

En otro momento, el autor hace una acertada apreciación sobre las historias que contamos los seres humanos y expone que “una historia es una historia” con independencia de sus características y la manera en que se cuente. Esta reflexión, refuerza la idea de que la comunicación es contar historias y dominar la disciplina pasa por entender el papel clave que juegan la forma y el espacio en que se cuentan. Sin embargo, esta idea debe matizarse, porque aunque el sustrato comunicativo de la historia sea el mismo, la manera en que se cuenta puede alterar su significado o interpretación.

Los soportes comunicativos pueden cambiar el significado de lo que se transmite, por ello, es necesario entenderlos para poder emplearlos de manera óptima y adecuada. De este modo, aunque se combinen los formatos, se podrá mantener la identidad de la historia, pero generando una experiencia diferente, como ocurre, por ejemplo, con los audiolibros.

De por sí, cada relato es único, pero si se juega con el espacio en que se presenta y la manera en que se cuenta, la historia será más especial. Y es que, aunque los soportes son importantes y pueden condicionar el significado de lo que se transmite, la clave está en conocerlos para poder escribir de manera adecuada en cada uno de ellos. 

Debemos tener en cuenta que las historias pueden contarse de múltiples maneras y por múltiples personas, entendiendo que cada una de ellas puede darle su propia narrativa, su toque y sentido. Contar historias va más allá de narrar un relato o transmitir cierta información; va de plasmar una identidad. Por eso mismo se trata de algo tan especial, porque cuando se articulan los relatos, no solo se define un nuevo punto o narración, también se define la identidad del autor, su realidad y su manera de contar cuestiones, ya sean de ficticias o parte de su propia vida.

La comunicación actual, se ha visto completamente transformada por la aparición de nuevos recursos como las herramientas digitales 📡. La llegada de las aplicaciones de mensajería supuso un cambio importante en la manera de relacionarnos. Aunque, esta no fue más que la antesala de la comunicación actual. Una comunicación digitalizada, derivada de las redes sociales que, con su llegada, han transformado la comunicación hasta el punto de establecer un nuevo orden de prioridades y generar nuevos soportes, nuevos espacios en los que crear que, a su vez, también condicionan el mensaje.

Estos escenarios para algunos pueden ser un altavoz en el que dar a conocer su arte, mientras que para otros se convierten en una fuente de entretenimiento o incluso un espacio de trabajo. Aunque, esta última idea presenta una disyuntiva interesante, ya que al entender que la comunicación es el arte de compartir desde un soporte, ¿podrían los influencers y creadores de contenido ser considerados artistas? 🤔

Con su pregunta, Ramón C. invita a reflexionar sobre cómo el lenguaje digital ha cambiado la comunicación y lo cierto es que se trata de una cuestión a la que deberíamos prestarle más atención, no solo por las nuevas herramientas que se introducen, también por las modificaciones que genera en la configuración de la comunicación.

Es importante entender que el arte es comunicación y comunicarse adecuadamente también es todo un arte. Sin embargo, no toda la comunicación es arte. Para hacerlo adecuadamente, la comunicación deberá adaptarse a la situación y al contexto. Deberá tener en cuenta qué es adecuado en cada momento, el público al que se dirige, el soporte en el que aparece y el objetivo que persigue, entre otras cosas.
Hay gente capaz de hacerlo de manera natural, mientras que otras personas necesitan mucha planificación y estructura previa. Esto demuestra que, aunque la comunicación sea algo automático y que se adapte a lo que se necesita en cada momento, siempre seguirá una estrategia, consciente o no, más o menos emocional, más estructurada o más analítica… pero, igual que el arte, no es algo que se deje en manos del azar, especialmente en el entorno digital, un elemento que ya forma parte del discurso.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS