Hace cosa de un mes le dió por beber y luego, resbalarse. El Pablo previo había tonteado en exceso con el vino Don Simón y jugó a haber alcanzado la panacea de la libertad, así que hizo básicamente lo que le dió la gana. Grolo a grolo comenzó a vacilar. Mandó audios a sus amigas. España era una puta y lo dejó muy claro. Mandó callar a desconocidos. Se rió y también gritó, a ratos. El esperable desenlace fue fatal y, arrepentido, acabó balbuceando consignas antiimperialistas vacías y ensuciando la C4 de bilis. Ella se las hizo pagar caras y convirtió esperanzas en añicos.

Durante la caída recuerda haber visto el techo por unos instantes y haber entrado en un estado de ensoñación. Fue humillante, pero no brusco. Hubo incluso cierta sensación de liberación, algo de socialismo utópico, cuasi-anarco-comunismo. Algo lo había desapegado de la vida terrenal y lo había instalado en un prado comunal, donde las luces moradas eran estrellas. Debió de haber conocido otra vida lejos de la A-42 y del sistema opresor. Se topó, en cambio, con el suelo pegajoso de un antro madrileño y con un flequillo que rehuía su mirada. Un segurata empujó su abrigo negro, ahora whisky, que rodeaba su cuerpo flácido, y se vio obligado a enfrentar la realidad del Chamberí nocturno y agresivo.

Su madre, que otrora supo leer a Carmen Laforet, ya le había advertido de los riesgos de la vida universitaria en la gran ciudad. Le recordó lo exitoso de rendirse. Él se lo planteó y si bien el golpe fue tremendo, decidió volver a apostar por los bares y los torreznos, las Harrington de Fred Perry, el indie-rock tocho y Atocha. Él, orgulloso nacionalista inundado por una franja celeste, escogió la causa estatal y el asfalto de piedras negras, señalizaciones, pasos de cebra.

El febrero posterior le mintió con tres días de sol. En Moncloa y Malasaña creyó haber recuperado cierto espíritu y la comedia a la italiana que consumió como drogadicto opacó la realidad que le esperaba al salir del cine. Creyó que el tendal volvía a ser útil y creyó que por la ventana matinal ya no entraría frío getafense. Las tardes de luz artificial en la Carlos III le revelaron, sin embargo, su actualidad cementosa. El lomo adobado, el polvo en la mesita de noche, el olor a detergente en el cuarto de la lavadora y las clases de Derecho Administrativo le devolvieron, inevitablemente, a la esfera de la necesidad.

Su encuentro con la libertad siempre estará trabado por los tropiezos y por los golpes. Cuando los anhelos se abren paso, la realidad le azota con dosis de invierno. Nunca lo logrará. Los adoquines de la calle Madrid son grises. Las aulas están dominadas por Ikea y los seminarios, por el plan Bolonia. No hay viento, en Getafe no hay viento que zarandee los árboles. En Madrid Sur no va a dejar de hacer frío seco jamás, ni en la esperada primavera. Eso lo sabe y aún así no renuncia. La ilusión arrebatada en una caída la busca ahora en algún detalle, alguna mirada, algún consejo. Floreció una jacaranda en el Campus y eso es suficiente para forzarle a continuar en su camino hacia la política institucional.

Se dejará la coleta más larga y la coronilla más rapada aún, pero su pelo seguirá lacio. Leerá a Bolaño y disfrutará de Nanni Moretti. Soñará con la granja verde. Capitalizará todo este odio para convertirlo en lucha proletaria, pero sabe que siempre le perseguirá una brisa de libertad burguesa que cree combatir. ¿Qué quieren de él? ¿Qué quieren de él? ¿Quién le pretende para encabezar la respuesta digna y lógica? Luchará por las curvas y se encontrará con rectas. Querrá convertir callejones en avenidas y se encontrará con los planes de urbanismo. Su djalminhismo total habita la ciudad de Bordalás. Así que será un híbrido, un híbrido, un pulso entre su deje liviano y cuasi-femenino y su rabia viril. Traicionará a sus ideales para pelear por sus (otros) ideales.

Ítaca no existe y en Getafe ha vuelto la borrasca. Y en Getafe no hay playa, y la lluvia no llena el mar. Como mucho, el asfalto de la M-30 se tornará en suelo resbaladizo, para hacerle caer, caer y caer.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS