El reloj es telón.
El mesón de la sala
acaricia el recuerdo,
sendero profundo
de ideales y ancestros.
Tu manto arcoíris de razón,
abrazos sutiles, magistrales,
protegen
un celeste frágil.
Amando en sintonía
tu forma linda de besar,
atraigo tu luz
a mi soledad
para acompañar
los versículos del viento.
Un verano repleto de ti,
pasos de danza llenos de mí.
Soplido de mago
hechizando los bordes de tu piel.
Las caderas que veo amanecer
arden en embrujos de atardecer.
Me llenas.
En mis arcos de gris
te nombro,
te dibujo.
Al fin,
tu mundo entero hecho de mí,
y el universo
simplemente
repleto de ti.
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