La Chica de la Mirada Triste.
¡Ey, ey! ¿Ya miraste a la chica que se acaba de sentar allá enfrente de ti? Si, esa misma, la que está usando la sudadera de color gris, este lugar no es para alguien como ella ¿Qué está haciendo aquí?
Vamos, solamente es una librería, cualquiera podría venir a la librería. Pero es poco común ver a chicas como esas entrar aquí ¿No es así? ¿Si no porque otra razón te sorprendería verla? Mírala, está sentada sola, no parece ser el tipo de mujeres a las que les gusta estar sola… ¿De dónde viene eso? ¡Ni siquiera la conoces zopenco!
No parece ser nada fuera de lo común, pelo castaño, alta y delgada. No esta plana, pero tampoco tiene mucho, mira ese pantalón, parecen ser unos Levi´s rotos ¿Por qué la gente compra ahí? Nosotros no tenemos el dinero para comprar nada de eso ¿Cierto? Prefieres gastarte el dinero en libros… ¡EEEEHH! ¡Que voltea, idiota! ¡No la veas tan fijamente!
Lo que está leyendo es lo mismo que tu lees ¿No es eso una coincidencia demasiada grande? Tal vez deberías pararte a hablarle. Si ya sabes, con un simple “Hola” de seguro va a bastar. Bueno, tal vez no, tal vez solo se te quede viendo con cara de “Aléjate de mí” Pero por otro lado, puede que simplemente le enseñes el libro y ella te haga conversación y tú te limites a escucharla pero no a oírla y a verla como un idiota.
¿A quién intentamos engañar? Tu bien sabes que no hay posibilidad de que te hable o te siga la plática. Deberías de estar contento con el simple hecho de que puedas verla. Aunque por otro lado, se ve tan sola… Tal vez ella quiera compañía de alguien, del que sea. Y ese alguien puedes ser tú. Mmm… Si… Tal vez… solo tal vez.
¿Porque te llamo la atención esa chica? Es linda, sí, pero tú mismo lo reconociste, no tiene nada de especial. Espera… Eso que veo en las puntas de su cabello es… ¿Tinte azul? ¡Si, si es! A lo mejor y no es tan común…
¡Que te dije de verla tan fijamente, imbécil! ¿Ves lo que causaste? Ahora volteo hacia donde estamos, tal vez si te tapas con el libro logres disimular un poco de que la estabas viendo y de paso, a lo mejor viene y habla contigo por ver que están leyendo lo mismo ¿Alcanzaste a ver? ¡Tiene lentes! Y no son de esos que son solo para accesorio, si mira, esos si sirven de verdad. Ya veo porque en cuanto entro pusiste tu atención en ella.
¿Le viste los ojos? Dios, son los ojos más hermosos que he visto, apuesto que también para ti lo son. De color gris… Si tuviera el cabello más oscuro, se le verían aún mejor, pero el azul también le ayuda mucho. Aunque son bellos, hay algo en ellos que me causo ruido y también siento que el corazón te late de solo pensar en la mirada que trasmitían.
Fue como… Como si hubiera un dolor inimaginable detrás de ellos, junto con una tristeza igual de grande ¿Comprendes el porqué de esa mirada? Es tan joven y tan bonita… Y sin embargo se ve tan… Rota, vacía, lastimada.
¿De dónde vienen esas ganas de llorar? ¿Es en serio? ¿Y esta vez por qué? ¿Por qué te dejaron? ¿Por qué su propia tristeza se siente como si fuera la tuya? ¿En serio es eso? ¡Vamos, si no sabes nada de esa chica!
Pensándolo bien… Tal vez si la conozcamos. Al menos conocemos esa mirada ¿verdad? La vemos todos los días frente al espejo, posada en nuestro rostro. Si, esta tan triste como nosotros e igual de sola.
¿Qué le habrá pasado? Tal vez su dolor sea tan antiguo que lo carga desde hace años, se ve tan… Acostumbrada, tan… Conforme. Eso me recuerda a la frase “Lo bueno de la tristeza, es que no es para siempre, pero puedes terminar acostumbrando a ella” Si, en definitiva es la que a ella le paso y encima, está sola.
El estar acostumbrado a la soledad no hace más fácil el estar en su presencia.
En eso tienes razón, amigo mío. Los dos estamos de acuerdo. Lo hemos experimentado de primera mano desde el día en que decidimos salir al mundo, nos han tratado de derribar una y otra vez, y sin embargo… Aquí seguimos.
¿Nos veremos igual de rotos que esa chica? ¿Se verán nuestras heridas sangrando y sin sanar como a ella se le ven? No, las nuestras cicatrizaron, al menos la mayoría. Cada cicatriz fue un dolor horrible cuando crearon las heridas, pero ahora solo son signos de las batallas que ganamos y a las que nos enfrentamos ¿Qué importa que algunas aun supuren? ¿Qué importa si algunas aun sangran? Seguimos aquí, estamos lo mejor que podemos.
¿La chica? No se tú, pero aun veo sus heridas. Y están sangrando… Si te paras y le hablas… Puede ser que la ayudes. Ese puede ser nuestro propósito, ayudar a los demás a cerrar sus heridas… Podemos enseñarle a querer, a perdonar, a dejar de mirar atrás pero sin olvidar… ¿Qué sería de todos sin sus recuerdos?
¡Eh! ¿Qué haces pedazo de idiota? ¡Quítate el maldito libro de la cara! ¡Ella necesita tu ayuda! ¿¡Que no lo ves?! Ah, ya veo…
No quieres perder tú tiempo de nuevo ¿Cierto? No sería la primera vez que tratas de ayudar a alguien y no termina nada bien. Está bien. Te dejare leyendo. Pero sé que en cuanto menos lo esperes, pensaras en esa mirada triste.
Carta a Nivi
Sé que después de leer esta carta seguramente me seguirás juzgando por preferir usar el uso de la correspondencia en vez de los e-mails, pero créeme que poco me importa Nivi. Espero que Margo haya tenido un buen viaje de regreso y que las cosas estén mejor por allá. ¿Cómo va todo el asunto del divorcio? ¿Tulio ya quiso al fin concedértelo? Me quede preocupado cuando tu niña me explico que estaba pasando allá.
Cuando me convencí de dejarla venir pensé que era por un simple capricho pre adolescente y así lo pensé durante un tiempo, de no ser por Aron mi perspectiva no hubiera cambiado en lo absoluto. ¿Te acuerdas de Aron Bennet? Se convirtió en un gran doctor, aunque seguramente lo recuerdas de cuando él era apenas un niño… Se ha vuelto un amigo muy cercano desde la muerte de Yaloi y a pesar de que cuida de sus hermanos, ha sabido acompañarme a pesar de todo.
Cuando le platique de que Margo quería venir visitarme él fue quien me logro convencer de dejarla quedarse unas cuantas semanas conmigo. Tu hija se parece mucho a ti cuando éramos niños, pero el carácter seguramente lo saco de su padre, sinceramente ¿Qué estabas pensando cuando te casaste con él? En fin, supongo que ya estás viviendo las consecuencias de tus actos.
La primera semana fue difícil ¿Sabes? No comprendo porque pensaste que mi carácter hacia niños cambio de algún modo con los años, pero te aseguro que me siguen pareciendo insoportables. Todos los días saliendo del trabajo acostumbro a ir al bar de Timothy a platicar con los chicos del aserradero, lo llaman bar pero realmente es el restaurante del pueblo. Por cierto, me mentiste con respecto a que Margo venia por voluntad propia, lo supe casi enseguida al tratar de entablar una conversación con ella.
Te juro, Nivi por todo lo sagrado que conozco, intenté de mil formas de conectar con tu hija, pero no pude, aunque probablemente fuera porque yo tampoco sabía muy bien que decir. Aun no sé si fue una bendición o no descubrir que ella sabe tocar el piano. Cuando escuché al viejo instrumento sonar sentí un flashback y corrí al salón esperando ver a Yaloi y vi a Margo tocando el piano con una pasión y felicidad que hace mucho no pisaba mi casa.
Me movió tantas cosas que no pude evitare echarme a llorar al recordar a mí esposa, creo ella lo noto, pero me apresure a irme antes de que pudiera preguntar algo. Le llame a Aron para saber si podía cuidar de la niña durante unas horas en lo que me recuperaba del shock, no sé qué tanto platicaron el buen doctor y Margo pero cuando regrese ella corrió a abrazarme y mi amigo me anuncio que iba a ver una reunión importante en el bar. Poco después me entere que Timothy y Aron habían organizado un concurso de talentos, supuse que tenía que ver con mi sobrina, ya que este último enseguida me insistió sobre la importancia de que ella entrara a la competencia.
Fue duro en un principio quedarme a escuchar a Margo tocar el piano (Ya que ella insistió en que quería que yo la oyera practicar) pero conforme los días pasaban el dolor poco a poco se fue disipando, aunque no del todo. Supongo que el hecho de el doctor nos invitara a cenar o hacer alguna que otra actividad fuera de casa ayudo a los dos nos abriéramos un poco al otro. Bien lo sabes Nivi lo mucho que me cuesta ser amigable con las mujeres, ya ni se diga con una niña y sobre todo con una que es tu sobrina y llevas años sin ver.
Me intento muchas veces tratar de hacerme hablar de Yaloi pero solo se quedaron en intentos, aún es muy doloroso para mi hablar de ese tema en particular. Tu hija me platico muchas cosas durante su segunda semana aquí. Sobre su escuela, sobre ti, sobre su padre… Y déjame decirte que mi desprecio hacia Tulio se vio a avivado ante los relatos de Margo. Ignoro porque ella me confió tantas cosas, no era como que yo le dijera algún consejo o alguna otra cosa ¿Sabes? Me limitaba a escucharla y nada más y me cuesta comprender porque con las demás personas a mi alrededor siempre encuentra una forma de ayudarlos, pero con Margo no pude.
Su presencia aquí de algún modo logro alterar no solo mi hogar, sino también a Aron que era el que se encargaba de darle los consejos a la niña que yo no le podía dar. Pero lo más duro que paso, fue cuando una noche se puso a tocar una melodía muy triste en el piano, me acerque al salón a escucharla con más atención sin que ella se diera cuenta de mi presencia y me fije que estaba llorando de forma silenciosa. Cuando termino de tocar aplaudí y por primera vez desde su llegada entablamos una conversación profunda.
Y permíteme decirte querida hermana, que tu hija te adora con todo su corazón, pero creo que a veces le exiges demasiado. En fin, no es necesario que sepas de que hablamos aquella noche, más que yo aprendí mucho de ella y ella de mí y que le prometí ir a verla el día del show de talentos. Una promesa que no pude cumplir, pero no fue mi culpa.
Resulta que ese día en el aserradero hubo un accidente en una de las maquinas que ayudan a limpiar la madera, por lo que tuve que quedar ayudar hasta tarde en la noche, cuando llegue al bar de Timothy el show ya había terminado y Margo me esperaba sentada en una silla con un Romina Blanco listón de segundo lugar colgado al cuello. Trate de felicitarla, pero lo único que recibí de ella fueron reproches y un llanto que intente parar a toda costa. En ese momento entro Aron al lugar y al verme se puso a recriminarme el no haber llegado. Yo estaba perplejo ¿Uno de mis mejores amigos viendo por una pre adolescente casi desconocida? Ni siquiera me dejaron explicar que había pasado…
Creo firmemente en que esas dos peleas tuvieron que en la noche el estómago me doliera como jamás me había dolido. Me levanté a mitad de la noche para llamar al hospital, pero tropecé en las escaleras y de ahí todo se volvió borroso. Cuando volví a mí, estaba en una cama de hospital (En la cual aún sigo, por cierto) y con Aron enojado viéndome. Pensé que seguiría enojado, pero no, se lanzó a abrazarme diciéndome que les había sacado un buen susto a él y a Margo. Al parecer el dolor de estómago tenía que ver con mi apéndice (El cual me quitaron) y debido a la caída de la escalera me había roto una pierna, pero fuera de eso estaba bien.
Fue una pena que todo eso pasara durante los últimos dos días de Margo aquí. Vino a verme un día antes de irse, me dejo disculparme y hablamos todo el tiempo que pudimos, hasta que finalmente se tuvo que ir. Es extraño… Ahora que ella ya no esta aquí, desearía que lo estuviera, aunque todas las semanas que fue mi inquilina anhelaba que se fuera de regreso a su casa. La extraño de verdad…
Sobre todo, porque ahora sé que cuando regrese a casa el piano y todo en general estará silencioso y no sé si seré capaz de soportar ese silencio de nuevo. Margo quería volver para sus vacaciones de verano ¿Serías tan amable de dejarla visitarme de nuevo, Nivi? Si tienes problema con el pasaje de avión yo te puedo ayudar, sabes que el dinero conmigo jamás a sido un problema. Ya no me queda nada más que decir, así que aquí me despido. Mucha suerte Nivi con todo el asunto de Tulio y, sobre todo, dale un muy fuerte abrazo a Margo de mi parte. Cuando vaya a ser su cumpleaños házmelo saber para mandarle algo.
Tu hermano, Anori.
Última entrada del diario de Lisbeth Carter
12 de enero de 2013 ¿Te has preguntado que hay más haya después de la muerte? ¿Alguna vez te has puesto a pensar en las reacciones que tendrán las personas que conoces cuando mueras? ¿No has pensado si te recordarán? ¿Si tocaste los suficiente sus vidas para que no te olviden?
Todas esas preguntas me las he hecho durante este último año, desde el día en que me dijeron que tenía un tumor cerebral ya demasiado grande como para extirparlo. En pocas palabras, me dijeron que mi vida no iba a durar más allá de un año o dos cuando mucho. Lo más cruel tal vez no es eso, si no mi edad. Tengo apenas diecisiete años, mis padres cuando recibieron la noticia estaba impactados, supongo que nadie se espera que le digan ese tipo de noticia a esta edad, ni a ninguna.
En cuándo a mi… Creo que nada más entré en un periodo de shock y negación, no me lo creía y lo negaba con todo mi ser, simplemente no podía ser real tenía que ser un error de diagnóstico pero las punzadas en la cabeza y los desmayos me lo confirmaban por más que yo no lo quisiera admitir.
Cuando empezó todo el problema realmente no pensé que fuera tan grave, eran dolores de cabeza que iban a venían, hasta que finalmente se convirtieron en algo insoportable verdaderas punzadas de dolor me atravesaban el cráneo, cuando esto sucedía pensaba que una lanza era lo que me perforaba la cabeza y si no fuera así de seguro el dolor de la lanza sería menor al que me provocaba ese aguijonazo.
Luego vinieron los desmayos después de cada uno, era tal el dolor que mi cuerpo y mi mente no lo podía soportar, simplemente me apagaba temporalmente hasta que el dolor se fuera. Siempre que la punzada venía ponía mis manos al lado de mi cabeza y la apretaba, tratando de controlar el dolor, de que este desapareciera, sentía que la cabeza me iba a estallar de un momento a otro.
En total me desmaye tres veces una fue en la escuela a la mitad de un examen, pero pude despertar sin ayuda, la maestra pensó que me había quedado dormida encima de la banca y me sobresalte al verla parada enfrente de mí. La segunda vez fue cuando estaba esperando en la parada de camión junto con una amiga, sólo recuerdo el dolor y de repente todo se volvió negro, la voz de Alejandra fue la que me recibió mientras gritaba como histérica “¡Lisbeth despierta por favor!” trate actuar como si nada pero creo que Alejandra desde ese momento ya sospechaba algo (aunque nunca lo ha querido admitir)
Y la tercera y última vez me paso cuando estaba bajando las escaleras de mi casa para ir a comer con mi hermana, esa vez tarde más en despertar y cuando al fin abrí los ojos desperté en el hospital, al parecer Lidia me había llevado apresurada porque me había golpeado la cabeza una vez que me desmaye y me la abrí, el brazo también me lo enyesaron por ese tiempo. Y desde esa única vez que fui al hospital me hicieron radiografías de la cabeza para ver cómo estaba mi cráneo y cuando al fin nos dieron los resultados el doctor se dio cuenta del tumor.
Era demasiado grande (hasta yo que no sé nada de medicina me di cuenta de eso) y bueno el resto es historia. Creo que está escrito más atrás, no estoy segura, hace mucho que no reviso el diario. Ahora que recuerdo todo esto siento cierta nostalgia aunque no sea ese el sentimiento en sí. Durante este año he estado entrando y saliendo de hospitales o de clínicas contra la depresión, mi médico me recomendó que fuera a terapia, para serles sincera creo que esa es una de las cosas más tontas que me pudieron haber recomendado.
Creo que mis padres están tirando el dinero a lo tonto mis días están contados y de nada más me va servir la terapia a largo plazo o los tratamientos. La terapia sólo me ha servido para aceptar mi inevitable muerte, un acontecimiento que cada vez está más y más cerca. En cuanto a mis padres…Supongo que sólo querían que este último año fuera el mejor año de mi vida. Y creo que lo lograron, fuera del miedo constante de que no despertara después de uno de mis ataques, mis padres han sido… Todo lo que pude pedir, no se sí ellos ya se hicieron a la idea o trataron solamente de compensar todo lo que no hicieron durante mucho tiempo. Sólo sé que les agradezco todo lo que hicieron por mí junto con mi hermana, Lidia.
Los quiero demasiado, creo que va a ser lo que más voy a extrañar cuando ya no esté aquí y los tenga que esperar para reunirme con ellos. Por cierto, casi se me olvidaba, este diario lo inicié porque mi terapeuta me recomendó que escribiera mis sentimientos, mi forma de pensar, en pocas palabras todo. Creo que me ha servido pero no sé en qué forma, sólo sé que me ha ayudado a tener una forma más consciente de cómo pasan los días, de cómo internamente me ido mentalizando para este momento.
Ahora estoy en una cama de hospital, dando las últimas, Alejandra vino hace un rato y me dijo que no debía de perder la esperanza. Me límite a sonreírle con tristeza y le dije “Nunca me olvides, me tengo que marchar, mi tiempo aquí ya casi se acaba” vi las lágrimas asomándose a sus ojos y me abrazo con todas sus fuerzas, mientras decía algo de que nunca me olvidaría. Decidí creerle, pero no se sí lo diga de verdad o sólo lo dijo por el momento.
Creo que en un principio, cuando todo esto empezó lo más difícil fue hacerme a la idea. Creo que el problema de ser joven y le den este tipo de noticias es eso, que uno es joven. La mayoría de nosotros pensamos que la vida apenas va a empezando, que aún nos falta mucho por vivir. Y es cierto, soy consciente de eso. Pero cuando te dicen que tus días están contados… Llegue a deprimirme bastante.
A tal punto en el que pensaba que estaba muerta en vida, me sentía tan fuera de la realidad y de lo que me rodeaba que pensaba que ya había muerto y por alguna razón me había quedado en esa dimensión estancada. Y entonces venía casi siempre la punzada, que si bien el dolor era insoportable me indicaba que aún estaba aquí, que aún estaba viva y eso aunque marcaba mis últimos días también me hacía sentir de nuevo la realidad, que mis sentidos despertaran de nuevo, y me daba nuevas fuerzas para seguir.
En la escuela no se sí alguien más sepa de mi condición pero supongo que sí, durante este último año mi cuerpo es irreconocible, casi no como y enflaquecido como nunca. De todas maneras me despedí de todos muy a mi estiló aunque creo que la mayoría no entendió, más que Alejandra, Montse, Fregoso y Carol (que empezaron a llorar).
¡Oh mis buenas amigas! Como sufro también por ellas. Creo que las extrañare más que a mis padres. En cierta manera creo que ellas siempre fueron una segunda familia para mí, pero a diferencia de la familia que ya tengo a ellas las pude escoger (o no se sí ellas me escogieron a mi) y tanto ellas como yo nos acogimos las unas a las otras, nos aceptamos y ayudamos.
¿Se notara mucho mi falta cuando ya no esté aquí? ¿Seguirán siendo las mismas personas? No lo sé, y no se sí lo llegue averiguar. Tanto ellas como yo hemos cambiado mucho durante este año, yo haciéndome a la idea de este momento y ellas acompañándome en este proceso tan duro. Me alegra ver que en cierta forma gracias a mí, mis amigas se han vuelto más fuertes y espero que tras mi muerte sean más maduras y mejores personas.
Llevo ya una semana interna aquí, no fue decisión propia. Pero las punzadas y el dolor son cada vez más fuertes y cada vez que me voy me cuesta cada vez más volver. Por esa misma razón no había podido escribir nada. También me he aburrido como nunca, creo que es algo triste que en cuanto crucé el umbral de la puerta del hospital yo ya sabía que nunca iba a salir.
Carol vino hace dos días, dijo que iba a venir hoy pero no creo que llegue a tiempo para las horas de visita. De todas maneras no quiero que vengan para que lloren, son mis últimos minutos en este mundo y no quiero pasarlos viendo a la gente que me rodea triste, para eso está el funeral, para que ellos lloren pero yo desde algún otro punto los esté viendo también.
No sé qué más escribir, es decir, es lo último que pondré mis últimas palabras, aproveche este momento porque es uno de los pocos en los que al fin ciento mi cabeza despejada y creo que es sólo para esto. Para poder escribir mis últimos pensamientos. ¿Tendré una misa en mi funeral? Si pudiera decidir tal vez aceptaría la misa, pero no estoy segura del todo. Este año he estado tan apartada de Dios y de toda la religión en general que no tengo ni idea de adónde voy a ir a parar una vez que mi cuerpo quede sin vida.
¿Está mal tener ese tipo de dudas? No es que me guste tenerlas pero si es verdad de que existe un Dios que de verdad nos escucha y nos ama ¿Porque entonces me hizo pasar este año tan asqueroso? ¿Por qué me arrebata la oportunidad de vivir? ¿Por qué les causa tanto sufrimiento a las personas que me rodean? Preguntas que me he hecho una y mil veces, preguntas que ningún sacerdote ni madre han podido responder.
Desde pequeños nos dicen que hay un Dios que todo lo ve y que todo lo siente, que él nos da la vida y nos da el alma que nunca muere y que cuando muramos el alma regresa a él. Que él nos ama y nos comprende, que él está para nosotros siempre que lo necesitamos. No se sí sean mentiras muy bonitas o verdades muy ocultas. Supongo que no está todo perdido, si no, no me haría estas preguntas. Creo que aún queda algo de fe en mí, algo de esperanza. Una esperanza de que iré aún lugar mejor a pesar de mis dudas, a pesar de todas las cosas paganas o ateas que he dicho o pensado. No sé qué lugar sea, ni como sea, pero si un lugar mejor.
Después de todo este tiempo me siento cansada. No me quise dar por vencida tan pronto, por mi familia, por mis amigas, pero ahora… Sólo me siento así, pienso en mí. Quiero descansar, quiero dormir. Darme por vencida ¿Es tan mal hacer eso? ¿Pensar en que quiero dormir y no despertar? Tal vez solamente esto es un sueño y por eso quiero dormir, para despertar. Tal vez….
Creo que acabare aquí, la enfermara acaba de entrar y trae mi comida. Tengo bastante hambre (lo cual es raro) comeré y veré si puedo escribir algo más,pero para mis seres amados en caso de que no pueda escribir mas, quiero decirles que tal vez si hay una esperanza en mi después de todo. Piensen en que algún día nos volveremos a ver de nuevo, en un lugar mas feliz.
OPINIONES Y COMENTARIOS