Sé que los poetas, en esta generación, se han perdido entre TikToks y ordenadores.

Sé que la música es digital y ya no se vive igual, siendo tan vacía como quienes la hacen.

Sé que las palabras ya no son garantía de nada. Ya no tienen fuerza; se usan para lastimar, y se cree que todo lo que se dice está basado en mentiras y que detrás de ellas no hay acciones. Eso me pone en problemas, pues, como no puedo actuar, me corresponde escribir. Pero eso ya no es garantía para nadie… ¿Solo para mí? Quizás. Jajajá.

Sé que el oficio de escribir ya es un arte casi extinto y que las emociones ya no se poetizan, escriben o declaman. Murió el romance y ahora damos migajas con emojis o mensajes en WhatsApp. Lo abstracto, lo metafórico de las palabras es burla para quien no sabe escuchar y frustración para quienes aprendieron a no leer con sentimiento y entendimiento.

Sé que los sentimientos se suben en reels a internet esperando reacciones inmediatas para satisfacer el deseo de gloria y reconocimiento; muy vacío para quien anhela la profundidad de una sola emoción, tener tiempo para llorar o reír con entrega total a lo que el corazón quiere.

Pero no puedo evitar ver las letras y querer expresarme. A lo mejor la impotencia por las acciones de otros, el amor que no se expresa y ahoga el alma… No puedo dejar de ser, en letras, lo que no se es en la vida real y cruel.

BY DA

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